Hablar bien de México

Marzo 9, 2010

1. El presidente Calderón se ha lamentado de que "los mexicanos juzgamos a nuestro país con la mayor severidad que podemos, incluso por encima de la severidad respecto de otros temas."[1] En más de una ocasión ha dicho que "Hablar mal del país para muchos es un esfuerzo cotidiano".[2] Según él, esto "no se vale", hay que "hablar bien de México"

La primera dama Margarita Zavala ha insistido en lo mismo: "Tenemos que aprender a hablar bien de México, a no mirarlo con desprecio". [3]

Por lo visto, la pareja presidencial ha decidido emprender una campaña intensa y decidida para conminar a los ciudadanos a que hablen bien de México.

2. ¿Qué quiere decir hablar bien de México?

El presidente es muy claro: quiere decir que los ciudadanos no hablen sobre el país violento, pobre y corrupto en el que vivimos ni sobre la incapacidad del gobierno para resolver esos problemas. Hablar bien de México quiere decir entonces, callarnos sobre los muertos cotidianos, los asaltos y robos, el miedo, y aceptar sin cuestionar aseveraciones gubernamentales como las siguientes: "Hemos avanzado en la recuperación de espacios que estaban en manos de la delincuencia organizada"[4]; "Hemos mejorado las condiciones de seguridad de los mexicanos y de sus familias"[5]; "Estamos combatiendo eficazmente a la pobreza y la marginación" [6]; "Somos uno de los países en el mundo que menor impacto tuvieron a consecuencia de los precios de los alimentos en su canasta básica y en la inflación"[7] y otras por el estilo.

En resumidas cuentas, hablar bien de México quiere decir aceptar la afirmación gubernamental de que "vamos por el camino correcto".[8]

A este tipo de discursos el presidente los considera "información objetiva y veraz."[9]

3. Ahora bien: ¿por qué si los discursos oficiales son objetivos y veraces como dice el presidente, los ciudadanos no creemos en ellos?

Según el mandatario, esto se debe a que "Hay quienes se empeñan en proclamar que hay un enorme caos y enorme inseguridad”[10] y según la señora Zavala, ello se debe a que: "Hay quienes están interesados en achacarnos responsabilidades que no son del todo nuestras" y "Hay a quienes les gusta hablar de que México es un país violento".[11]

Es decir, que de acuerdo al discurso presidencial, no es que México sea un país violento e inseguro sino que hay algunos a quienes les gusta decir que lo es; no es que los ciudadanos nos demos cuenta de que así son las cosas sino que nos hemos creído lo que dicen los empeñados en envenenarnos; no es que el gobierno no pueda resolver los problemas, sino que hay personas interesadas en achacarle responsabilidades que no son suyas.

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Día Internacional de la Mujer

Marzo 8, 2010

women

En el número de marzo de la revista Nexos, Laura Aragón narra el secuestro y venta de 3 niñas en Guerrero:

Las niñas llegaron a Tlapa de Comonfort, Guerrero, un jueves por la tarde. Las acompañaba Cayetano, un indígena tlapaneco de la comunidad de Ixtlahuarroja, quien las había encontrado y rescatado días antes. Esperanza y Erminia, de 14 y 15 años de edad, fueron engañadas, separadas de sus padres, y vendidas a dos familias de otra comunidad indígena. Cada uno de sus compradores pagó 40 mil pesos a la intermediaria.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer (hoy, 8 de marzo), el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon declaró el día de ayer:

La injusticia y discriminación en contra de las mujeres persiste en todos lados. En su peor forma se manifiesta como violencia. Hasta 70% de las mujeres tienen experiencias de violencia en su vida. Comunmente son atacadas por una pareja íntima. A veces escuchamos que se dice que esas prácticas son un asunto cultural. No lo son. Son abusos, son crímenes, y niegan los derechos fundamentales de las mujeres.

Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, levantada por INEGI en INMUJERES en 2006, en México:

  • El 67% de las mujeres mexicanas de 15 años y más declaró al menos una situación de violencia, ya sea en el ámbito comunitario, escolar o laboral, o en el espacio familiar y de pareja.
  • La violencia contra las mujeres perpetrada por la pareja alcanzó un 43.2% a nivel nacional, con porcentajes que van de 54.1% en el estado de México a 33.7% en el estado de Coahuila de Zaragoza.
  • 30% de las mujeres que señaló haber tenido algún incidente de violencia, en el ámbito laboral, reportó acoso, hostigamiento o abuso sexual.
  • 15.6% de las mujeres reportó haber sufrido discriminación, hostigamiento, acoso o abuso sexual en la escuela.

En el periódico Milenio, se publica un artículo de Navi Pillay, Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos:

Hay una clara responsabilidad del Estado de proteger a las mujeres, castigar a los atacantes y responsabilizarlos de los costos y las consecuencias de su brutalidad; esto debe hacerse independientemente de la situación del autor del crimen en la sociedad, de su motivo y de su relación con la víctima.

Por la misma razón, la periodista Lydia Cacho, dice en El Universal, “No me regalen flores“:

Así es que este 8 de marzo habría que pedir a los políticos que en lugar de regalar flores y discursos sobre el día de las mujeres, ofrezcan políticas públicas que hagan efectiva la equidad. Que se reivindique la historia, una historia que nos hará más libres, que nos permitirá transformar a nuestra sociedad y erradicar el sexismo y la discriminación.

Por todas estas razones es sorprendente que casi ninguna de las oficinas de gobierno con alguna responsabilidad en el tema haya publicado hoy cifras o datos sobre la situación de las mujeres en México. Ni el Instituto Nacional de las Mujeres, ni el Instituto de las Mujeres del Distrito Federal parecen recordar el 8 de marzo. En contraste la CNDH emitió un comunicado de prensa y el presidente de CONAPRED, publicó un artículo sobre el tema.

De nueva y vieja cercanía intelectual

Marzo 5, 2010

machiavelliEl día de hoy sale un editorial en el periódico Reforma del ex-presidente del PRI, Humberto Roque Villanueva, “Los intelectuales y el PRI” en el cual argumenta que ante el llamado de las alianzas electorales en varios estados en contra del PRI vale la pena recordar que no se puede “ignorar la relación entre el PRI y los intelectuales”, para ello usa como ejemplo a varios intelectuales que apoyaron en 1952 la candidatura de Adolfo Ruíz Cortínes, y concluye:

Sirvan éstos ejemplos, que seguramente no son todos, para evidenciar algunas luces en el largo periodo de la hegemonía priista que, por supuesto, no está exento de sus respectivas sombras. Lo que ahora nos interesa destacar es que no resulta fácil descalificar a un partido político por los años que se mantiene en el poder.

No queda muy claro el objetivo de este “recordatorio” pero parece expresar un anhelo a una época en la que el único poder frente al cual “intelectuales” podían tener una relación era el de quien estaba en el gobierno.

En un texto publicado hace unos meses, en la revista Política y Gobierno, de Mauricio Tenorio “Académicos Públicos en el México del Bicentenario” da cuenta del cambio que ha habido en la relación entre intelectuales y el poder:

Creo que en las últimas tres décadas se ha consolidado y está a la alta un nuevo tipo de intelectual que frente al poder tiene una relación diferente a la del tradicional “gran intelectual mexicano”, no porque “el amor acabe” sino porque el poder –qué se la va a hacer– ya no es el mismo de antes. Me refiero, por un lado, al académico público y, por el otro, a un poder ya no monopolizado en un partido de Estado y sus recovecos, sino repartido en tres grandes campos a ratos interconectados y a ratos no: el Estado propiamente dicho,los medios de comunicación y los patrocinadores culturales internacionales.

Esto se puede entender tanto a una nueva autonomía frente al poder estatal,  como una nueva cercanía a otros intereses. Sin embargo, lo que queda claro es que la existencia de por lo menos tres distintas fuentes de poder, han puesto “el amor que no acaba” frente a unos y otros, lo cual puede causar molestia a quienes añoran el pasado.

Casualmente en el número más reciente de la revista The New Yorker, el premio Nobel de economía y columnista del New York Times, Paul Krugman se preocupa por la autonomía intelectual en el reportaje “The deflationist: How Paul Krugman found politics.“, pero su preocupación central no es ni el Estado ni el los medios de comunicación. Su preocupación central es el efecto que tienen las relaciones personales en las ideas:

Aunque Krugman no siempre logra apreciar los efectos de sus burlas, sí se da cuenta que no es un tipo de habla dulce, un tipo de persona diplomática, y ha incorporado este hecho a la imagen que tiene de sí mismo. “Paul es realmente averso a involucrarse en redes socailes, a ser “elegante” dice Wells [su esposa]. “No va Washington, porque no quiere caer en eso”.