Hace unos días, Jeffrey Max Jones se vio obligado a renunciar a su cargo como Subsecretario de Agricultura por haber hecho una comparación entre el campo mexicano y los narcotraficantes. De manera expedita, y en busca de desangrar al gobierno de Felipe Calderón, diversos diputados del PRI y del PRD exigieron la renuncia de Jones.

Imagen de James Akin

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En franco contraste, la Senadora panista Beatriz Zavala Peniche, quien es integrante de las comisiones de cultura, desarrollo social, relaciones exteriores y radio, televisión y cinematografía del Senado,  olvidó su educación como socióloga al calificar como una “mariconada” la actuación de nueve senadores priistas que se abstuvieron de votar el aumento al IVA. Zavala luego aclaró, en entrevista con Carmen Aristegui, que se refería a la “cobardía” de los priistas y que no era un “juicio personal” sobre cada uno de sus colegas senadores.

¿Mariconada=cobardía? Que se ponga Zavala los zapatos de un joven homosexual que vive en Yucatán y que enfrenta todos los días el rechazo de una sociedad que no sólo sigue condenando la homosexualidad, sino que incluso la siente tan amenazante que necesita erradicarla, incluso con la violencia o con la muerte, como se dio con el asesinato de Jorge Alberto Kuc Uc, un hombre homosexual de 48  años a quien sus victimarios le metieron un palo de escoba por el ano hasta desangrarlo en el poblado de Umán, en el 2007.

Y qué decir del “progresista” senador del PRD Carlos Navarrete, quien en reunión con usuarios de Twitter se manifestó, en tres ocasiones, sorprendido del éxito del “negrito” Obama con el uso de esa red social. Navarrete reculó en su propio Twitter al decir que no había hecho más que citar a su hijo, pero la cita más obvia que viene a la mente es la del panista Vicente Fox, quien siendo presidente nos regaló la cita de “el trabajo que ni los negros quieren”.

Ignorantes e irresponsables. Zavala ignoró que la homofobia y el machismo son dos vicios que van de la mano y que siguen generando violencia tanto en contra de las mujeres como en contra de la población LGBT. “Navarretito” ignoró que hoy decir negro es un orgullo para la población de origen africano en todo el continente, pero que el diminutivo es peyorativo. Qué ironía. Que se exija la renuncia de Jones, pero no la de Zavala ni la de Navarrete y que la sociedad mexicana no reaccione, incluida Aristegui, en torno a esos comentarios nos habla no de un país políticamente incorrecto, sino de uno acostumbrado a la violencia invisible.

Genaro Lozano. Politólogo e internacionalista.

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