mentiraHace un par de meses el periódico El Universal, publicó una nota (aquí otra nota con el mismo tipo de comentarios) en la que la redacción del periódico expresa preocupación e incluso reprueba el tono de los comentarios que los lectores del propio periódico escribieron en las notas relacionadas el secuestro de Diego Fernández de Cevallos. El periódico dice enfrentarse a un dilema ético en el que se confrontan el valor de la libertad de expresión con el rechazo a la intolerancia. De manera esperada, esta nota generó cientos de comentarios, algunos realmente agresivos. Hace unos días tras el anuncio de la designación de Mony De Swann como comisionado de la COFETEL, en la nota de la versión online del periódico se publicaron varios comentarios anti-semitas. Estos, después de unas horas, fueron removidos o por los administradores de la página, o por usuarios que tienen la posibilidad de calificar un comentario como “inadecuado”. El sábado pasado José Antonio Aguilar Rivera, publicó un texto en El Universal, en el que califica la publicación de este tipo de comentarios como “democratismo”, en el cual “hemos confundido la libertad de expresión con la falta de responsabilidad individual y colectiva”, y cuestiona el valor democrático de este tipo de foros abiertos en los periódicos online. El mismo día, en su artículo Gabriela Warkentin, coincide con Aguilar Rivera, y llama a buscar nuevas reglas para un nuevo fenómeno en el cuál es valiosa la apertura de nuevos canales de participación y expresión, pero que no vienen sin consecuencias negativas.

La discusión sobre el anonimato, el daño a terceros, y la libertad de expresión en Internet, es un tema que se presenta cada vez más en todos lados por representar un fenómeno presente en casi cualquier sociedad que haya incorporado el uso de Internet a su vida cotidiana. El jurista estadounidense Cass Sunstein, ha tratado el tema desde distintas perspectivas, en su libro On Rumors: How Falsehoods Spread, Why We Believe Them, What Can Be Done (reseñado en este post), explica por qué la información falsa o engañosa puede hacer daño, y como esta se presenta de manera relativamente frecuente en Internet gracias al anonimato que provee. En un caso jurídico paradigmático, una persona, Kenneth Zeran,  demandó a America Online porque en la sección de comentarios un usuario anónimo escribió información falsa sobre él, que hizo que cientos de personas le llamaran a su casa a reprochar y agredirlo como consecuencia de la información falsa. La corte concluyó que el proveedor del servicio de comentarios, en este caso America Online, no era responsable del daño causado al señor Zeran, pues aunque la publicación falsa se mantuvo en su página, la empresa no fue quien la originó.

Con una preocupación similares, pero en sentido opuesto, en Estados Unidos hace casi dos décadas se fundó el Electronic Frontier Foundation, (EFF) una organización no gubernamental que se dedica a proteger las libertades en Internet a través de la defensa y asesoría legal de casos en los que la industria del entretenimiento o el gobierno intentan restringir libertades civiles a través de Internet.

Entre más amplio sea el acceso al Internet en México, y hayan más servicios abiertos de información y difusión, con más frecuencia encontraremos experiencias de las cuales se puede aprender para crear reglas de convivencia. Algunas preguntas: ¿El anonimato tiene más beneficios que costos en los foros de discusión en Internet? ¿Es posible reducir los espacios de expresión sin perder las contribuciones valiosas que hay pese a ser pocas?¿La autorregulación de los comentarios es una forma efectiva para detectar llamados a la violencia o discurso de odio? ¿Quién es el responsable final de la publicación de información falsa o dañina? ¿Cuál debe ser la política editorial sobre los comentarios online en los periódicos? ¿Todas la notas deben de tener un espacio para comentarios o sólo los artículos de opinión?

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