pobreza

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Mucho se ha discutido acerca del rito y formalidad del Informe del presidente, y poco se ha discutido en torno a su posición nodal dentro el sistema jurídico y político mexicano. Una vez que el mito del tlatoani ha desvanecido, y que el evento ya es inocuo, entonces todas sus funciones discursivas de integración cultural y política, también se desanudan y pierden sentido. El populismo estructural como eje de nuestro sistema político, que describieran Cosío Villegas o Córdova en los años 70’, cada uno en su posición, ahora se enfrenta a escenarios de incertidumbre hacia los años post-conmemorativos.

Cuando analizamos el Informe estamos ante dos “voces” del presidente; una de ellas se dirige al auditorio de los ciudadanos, y la otra “voz” se dirige hacia las entidades públicas federales, estatales, municipales, autónomas y descentralizadas del Estado. El Informe del presidente es parte de los resultados de gobierno que se reflejan en un sistema de reportes. Desde este ángulo, Fundar ya expresó su opinión acerca de la poca seriedad con la que se exponen los resultados, y del cariz publicitario del mensaje “presidencial”. Ya hemos dicho que su “primera voz” confunde al ciudadano con un cliente, un aficionado, creyente o turista: todo menos ciudadano. Pero además de la fallida exposición y justificación de sus resultados a la ciudadanía, el Informe es también un mensaje preocupante de gobernabilidad hacia las unidades de gobierno que componen éste complejo sistema de Estado y de gobierno.

La preocupación expresada aquí radica en la “segunda voz”. El Informe del presidente es un hito del Sistema Nacional de Planeación, que se compone de un concierto de fórmulas de gobierno sobre niveles: sectoriales, regionales, institucionales y globales. Sobre la baza federalista, el Informe tendría que expresar la capacidad de integración de todas las unidades de gobierno en ejes nacionales, operados por el Gobierno Federal. Desde el punto de vista de la División de Poderes, el Informe se convierte en un pivote de los controles horizontales entre el Gobierno y el Parlamento.

El Informe de este año, como el Sistema de Planeación en general, nos ilustran la fase terminal de un proyecto de cohesión política y cultural que tuvo su última versión en 1983. No obstante y el PND trate de un sistema vetusto y anclado en proyectos nacionales anacrónicos, la Planeación sigue siendo una plataforma indispensable para formular políticas de salud, seguridad, educación y otros temas que exigen mínimos de convergencia entre los poderes locales y centrales.

La decisión de Felipe Calderón de dirigir el Informe hacia la población y no hacerlo hacia las unidades de gobierno que conforman el Estado, es sintomático de una fragmentación y difusión desordenada del poder político; y es ilustrativo de una falta de escenarios para gobernar en el mediano y largo plazos. Y la decisión de Felipe Calderón de orientar el mensaje como publicidad, es evidencia de un gobierno que radica su fuente de poder en la legitimidad de corto plazo.

Se ha discutido mucho acerca de la coordinación fiscal como columna de cohesión del Estado, pero la dependencia estructural de los estados con la Federación, y la dependencia de ésta en el petróleo, hacen inviable un proyecto a mediano o largo plazos. Se han realizado nuevos sistemas de presupuesto y de contabilidad, pero sin una visión clara de objetivos de gobierno, de poco sirven las partidas y las cuentas en un escenario inocuo.

En Europa existe una alta intensidad de debates sobre la cohesión política y social, desde los tratados de integración europea, con la crisis del Pacto de Estabilidad y Crecimiento con Grecia, hasta la sentencia del Constitucional español sobre el Estatut de Catalunya; todos los temas cruzan argumentos sobre el fondo fiscal, el control de déficit, los Fondos de Cohesión, las autonomias de gobierno o los Derechos Humanos. En Estados Unidos surgió un proceso contundente de rendición de cuentas como eje de cohesión federal, mediante nuevas formas de transparencia y control de resultados en donde destacan el sistema Recovery [1] y el FAADS [2]; y en el plano de ejecución, la reforma de salud ejemplifica un debate de integración nacional en torno a un derecho o un tema común. [3]

Volviendo al Informe del presidente, vemos que sus políticas de alcance transversal como la educación, enfrentan severos problemas de coordinación gubernamental entre municipios, entidades y federación; muestran resultados engañosos e irresponsables como en el Seguro Popular, y suponen escenarios de incertidumbre como en el tema de la Seguridad Pública. No se diga en temas de derechos humanos, migración o género, en donde el Gobierno Federal ofrece pretextos de cumplimiento y una falta de visión inaceptable.

Así, vemos que el Informe del presidente es una voz publicitaria que nos pide aceptación. Detrás del Informe, tenemos una dinámica informal de poder en la escala sektoralstaat’ que se zanja entre partidos políticos, élites y gobiernos locales [4]. Detrás del Informe hay un vacío de paradigmas políticos y de imaginación que nos sugieran un espacio de certidumbre, de deseo, o de visión sobre un “nosotros”. Es tan lamentable la falta de política, que se vislumbra una falta de Historia (con mayúscula). De seguir así, en dos años tendremos en el Informe presidencial un efecto similar a la propaganda de Nicolae Ceauşescu durante los años previos a su caída: un juego de mensajes, banners, desfiles, carteles y confeti, tras un aparato de gobierno colapsado y una sociedad devastada en la pobreza.

Gerardo Ballesteros de León. Investigador de Fundar, Centro de Análisis e Investigación.

[1] El sistema de seguimiento es una impresionante plataforma de seguimiento de los fondos de recuperación. Ver en http://www.recovery.gov/Pages/home.aspx

[2] Ver la plataforma en: http://www.census.gov/govs/www/faadsmain.html

[3] Ver información oficial en https://www.healthcare.gov/

[4] Cfr. John P. McCormick Democratic Theory Confronts the European Union: Prospects for Constitutional and Social Democracy in a Supranational “Sektoralstaat”, Political Theory, Vol. 34, No. 1 (Feb., 2006), pp. 121-131

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