La OCDE ha publicado un montón de información interesante en los últimos días. Publicaron los resultados de la última prueba PISA y las Perspectivas Económicas para América Latina 2011, documento que incluye un estudio que subraya la importancia de las clases bajas y medias bajas. Bajo el nombre de «estratos medios», la OCDE se refiere no a las clases medias en términos sociológicos, sino «al grupo compuesto por los hogares comprendidos entre el 50 y el 150 de la mediana nacional de los ingresos».
El economista Gerardo Esquivel ha señalado agudamente que esta definición dificulta las comparaciones internacionales (no es lo mismo un «estrato medio» en Italia que en Honduras). Sin embargo, si nos concentramos en lo que aplica al caso mexicano y en los las conclusiones de PISA, hay varios puntos interesantes que se pueden extraer del estudio. A diferencia de los que celebran la consolidación de México como un pais de clase media, la OCDE arguye que los tres deciles que cuelgan por debajo de la línea de la pobreza y los dos deciles que flotan por encima de ella, podrían constitutuir una sólida base para el crecimiento económico; pero también se señala que son extremadamente vulnerables a los vaivenes económicos, sobre todo porque tienen poca capacidad de moverse hacia arriba en la escala social. Combatir la vulnerabilidad de los que podrían dejar de ser pobres o apenas han dejado de serlo es crucial para que, ahora sí sin engañarnos, pudiéramos consolidarnos como una sociedad de clase media (calculemos décadas si hacemos bien las cosas). Con esta lógica, el documento se centra en un factor que podría reforzar la posibilidad de crecimientos económicos más robustos: mejor educación para esos «estratos medios». Sin embargo, asegurar el acceso a servicios educativos no es suficiente. La clave no está en la cantidad sino en la calidad.
La calidad educativa es fundamental por dos motivos. Primero porque los grupos sociales «intermedios» reciben poca atención estatal en especie (efectivo, despensas, medicinas, etc.), y más bien la reciben en forma de servicios públicos (planeación urbana, transporte público, educación, salud, etc.), por lo que la percepción sobre la calidad de los servicios es importante para involucrarlos en el financiamiento del gasto público («incorporarlos activamente en el contrato social» diría eufemísticamente la OCDE). En segundo lugar, la calidad de los servicios (en especial la educación) es crucial para mejorar su capacidad de movilidad social: la mejor medicina contra la vulnerabilidad de su ingreso, sobre todo en países que recaudan poco y que no pueden financiar un ambicioso Estado de bienestar. Con esas ideas en mente. la OCDE propone los siguientes puntos como la columna vertebral de las políticas educativas del futuro latinoamericano:
- Inversión en la primera infancia
- Mejor administración de los centros educativos
- Aumento de la calidad académica en todos los niveles
- Sistemas de evaluación modernos
- Estructura de incentivos más eficaz para el profesorado
- Financiemiento de mejor educación terciaria mediante becas y préstamos.
- Políticas destinadas a fomentar mayor diversidad social en los centros educativos (ver tabla 3.14)
Las políticas del pasado no han sido muy exitosas. Es un buen momento para reformarlas. Enfocarse en las clases medias bajas es una buena manera de hacerlo. Las reformas a la calidad educativa quizá impliquen un aumento en el gasto público, pero el primer paso es aumentar la calidad; sobre todo en México donde el gasto es alto comparado con otros países latinoamericanos. Hasta ahora la educación le añade muy poco valor agregado al bagaje que los pupilos de clase baja y media baja ya traen de sus familias (no así a los pobres extremos que cualquier ayuda les beneficia mucho). Su destino está aún muy determinado por lo que ocurre en casa e ir a la escuela no mejora mucho las posibilidades de que les vaya mejor de lo que les fue a los padres (ver tabla 3.7). El hijo de un analfabeta tiene 10 veces más posibilidades de ser analfabeta que de ir a la universidad, y aún los «estratos medios parecen estar estancados, incapaces de acceder a la educación terciaria». Tener una sociedad más educada y con más movilidad sería beneficioso no sólo para la economía sino para las familias vulnerables que aún no consituyen una sólida clase media, pero que podrían serlo. Esas familias a las que la educación pública les está haciendo un favor muy flaco.
Mario Arriagada Cuadriello. Politólogo.
*Nota: En México, la Secretaría de Educación Pública y, sobre todo, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación llevan tres sexenios tratando de mejorar la calidad de la educación pública y han fracasado rotundamente. Por razones políticas han sido incapaces de mejorar la calidad académica y administrativa de la educación. Quizá es tiempo de que los ciudadanos les echen una mano para que, de una buena vez, se pongan al día. Únete a la Coalición Ciudadana por la Educación.
Figure 3.14. Correlation between PISA science test scores and index of inclusion

Notes: The Index of Inclusion is based on a variance decomposition of the PISA index of economic, social and cultural status (ESCS). It represents the proportion of the variance in the ESCS index within schools. The test scores refer to the national average score in science normalised to have an average across OECD countries of 500 and a standard deviation of 100.
Source: OECD PISA 2006 database, Figure 3.4.11.
Figure 3.7 Contribution of economic, social and cultural background to PISA test performance

Notes: The indicator measures the proportion of the variance in PISA science scores explained by the PISA ESCS index of economic, social and cultural status of the household. Higher values imply a greater importance for these factors.
Source: OECD PISA database 2006.