Debate Zuckermann – Escalante sobre libertad comercial y libertad de expresión

Escalante vs. Zuckermann

Uno de los temas más interesantes y controvertidos en las discusiones públicas de los últimos años ha sido el que trata sobre las reformas electorales del 2007. Aunque el tema suena árido, en él se presentan disyuntivas y dilemas sobre cómo se entiende la libertad de expresión en nuestro país, y cómo se distingue de intereses comerciales particulares.

La última ronda de discusión dio inicio con la votación en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que resultó en un empate, para decidir si se discutía o no un juicio de amparo promovido por 15 personajes públicos en contra de una de las cláusulas de las nuevas leyes electorales que restringe la compra de espacios en medios de comunicación masivo a privados para influir en el proceso electoral.

En esta discusión ha sido particularmente sobresaliente un debate escrito entre el periodista Leo Zuckermann y el académico Fernando Escalante. Zuckermann defendiendo el amparo que él mismo firmó, escribió,

Nosotros pusimos sobre la mesa un amparo que toca varios temas torales de la democracia. Ha sido muy frustrante ver que la discusión de la demanda muchas veces se ha reducido a argumentos más de la forma legal que del fondo político. Me da la impresión de que muchos magistrados y ministros prefieren la comodidad de desechar una demanda con argumentos legaloides y puntillosos propios de un juez de barandilla.

A partir de este párrafo, Escalante entra a la discusión,

Me llama la atención que en un texto que quiere reivindicar “la democracia liberal” se trate con semejante desprecio los “argumentos legaloides y puntillosos”. Esos que hacen liberal a la democracia. Pero es bueno saber, que también de aquel lado, hay una idea sustantiva de la justicia, que puede prescindir de los detalles de forma y los argumentos legaliodes.

y aprovecha para plantear lo que le parece el tema de fondo que se está discutiendo, pero que entre frases y conceptos queda sumergido.

Es decir que no se prohíbe emitir opiniones, no se impide la libertad de expresión ni se evita que los ciudadanos opinen. Lo que se prohíbe es contratar o comprar tiempos de radio y televisión para propaganda política. Es decir que lo que defienden con tanto entusiasmo Cortés y Zuckermann no es la libertad de expresión, sino una forma de la libertad comercial; no el derecho de opinar, sino el derecho de comprar tiempo en radio y televisión.

Al día siguiente Zuckermann en un nuevo artículo contesta el argumento de Escalante,

Dices tú que nosotros no defendemos “el derecho de los ciudadanos a expresarse, sino el derecho de las empresas de radio y televisión a hacer negocio con las campañas electorales”. Falso. Es nuestra convicción que los ciudadanos, como individuos u organizaciones, tenemos el derecho de expresarnos políticamente en todas las modalidades posibles.

Escalante en un segundo artículo le contesta a Zuckermann, que la prohibición tiene sentido dentro del marco de una democracia liberal, y así como el modelo de comunicación electoral mexicano no es incompatible con el liberalismo tampoco lo son los modelos de otros países.

En ese modelo, habiendo dinero público para sostener los partidos y para financiar las campañas, es inmoral que se gaste, hasta setenta y ochenta por ciento, en pagar tiempo de publicidad en los medios, porque las campañas se convierten en una operación de transferencia directa de dinero del tesoro público a las dos empresas de televisión que hay en el país. La fórmula es muy simple: las campañas son de interés público, deben transmitirse en tiempos oficiales, gratuitamente. ¿Por qué prohibirlo también a los particulares? Dos motivos: cerrar una puerta a la simulación y procurar un mínimo de equidad (acaso me equivoco, pero sí pienso que quienes tienen más dinero podrían pagar más tiempo de publicidad política).

Por último, o bueno, hasta el día de hoy, Zuckermann vuelve a revirar explicando la distinción entre la participación electoral de los partidos políticos, y la participación electoral de privados.

En un proceso electoral, los privados deben tener el derecho de participar expresando libremente lo que piensan. Sobre todo en un sistema como el mexicano, donde cada vez es más difícil formar y registrar nuevos partidos que representen un punto de vista alternativo. Fíjate la democracia que estamos construyendo: Dentro de los partidos, todo; fuera, nada. Y resulta que los partidos se comportan como monopolios que cada vez cierran más la competencia electoral a nuevas opciones.


7 comentarios en “Debate Zuckermann – Escalante sobre libertad comercial y libertad de expresión

  1. Los tiempos del Estado pertenecen a los partidos políticos, los cuales , están secuestrados por camarillas,tipo los Chuchos, los AMLOS, los Nava, Claderon, etc., entonces, unicamente quienes ellos quieran pueden acceder a esos espacios de opinión pública, como actualmente lo hace AMLO,¿ cual es la diferencia entre AMLO y yo?, osea que para yo poder manifestarme necesito, ya no digo pertenecer a un partido político,- eso lo puede hacer cualquiera-, sino pertenencer al grupo que maneja ese partido político. Por lo tanto, si me dicen 1.- que si prefiero que unicamente los lideres de los partidos políticos puedan tener spots, o 2.- que además de éstos también los que tienen dinero para comprarlos, pues prefiero la segunda opción, de perdido hay mas pluralidad. Sin dejar de mencionar lo que muy bien señala Leo Zuckermann, ¿DE VERDAD CREEN QUE LOS MEXICANOS SOMOS TAN IGNORANTES PARA DEJARNOS LLEVAR POR LOS MALOS RICOS QUE NOS VAN A EMBOBAR CON SUS SPOTS???? Más desarrollo intelectual libre, no nos traten como niños ignorantes, así cuando va a crecer nuestra ciudadanía????????????????

  2. Ciertamente no hay un árbitro que garantice la totalidad de transparencia y que se juegue limpio. los partidos son de interés publico, y los recursos que ejercen provienen de ahí, por consiguiente deben pasar su spots en tiempos oficiales, es desigual la lucha entre partidos cuando hay tres gigantes que absorben ese gran poderío, los pequeños tienen que aliarse, desde el lado de lo privado creo que la mayoría de los partidos hay quien apuesta enormes cantidades de dinero, es bien sabido de televisa y peña nieto, se les haría justos que todos los programas y canales de televisa en tiempos de campaña los dedicasen a Peña Nieto? de por si es enfadoso ver la basura que envían a los televidentes, que Slim apoye a un candidato del PRD, con todo el poder adquisitivo que cuenta este señor, desde luego no sería problemas si lo vemos así, pero a cambio de qué?
    creo que los tiempos oficiales al menos garantizan la presencia de los partidos en espacio ya distribuidos.
    si bien pueden reflejar un ahorro significativo no lo son en términos reales, ´porque es dinero que sólo se le deja de pagar a las televisoras, aun así el financiamiento es privado.

    Otra que tal si el PAN se alía con el Narco.. .
    Considero que está bien que se les impongan tiempos oficiales y se nulifique el apoyo privado a los partidos…
    si considero que el árbitro electoral debe de poner castigos ejemplares para evitar toda la guerra sucia ejemplificada en 2006, la solución no es una ni única, pero si con ejemplos de castigos a los actores de las elecciones al menos se puede garantizar en lo legal, para una justa no tan justa pero menos violenta…

  3. ¿Así que lo que opinen los particulares (en radio y televisión), y peor si tienen dinero, es nocivo para la democracia? Qué manera tan pueblerina, de esquemas o prejucios imperantes hace muchísimos años, de juzgar las cosas. Los pobrecitos tontos mexicanos van a ser cruelmente engañados por los siempre malvados Gastones Billetes. Qué pobre opinión tienen los antiliberales de la capacidad de la gente, de los individuos, para formar sus propias opiniones y juzgar lo que les conviene y lo que no: ¡hay que defenderlos de ellos mismos!, parecen gritar. Además, como si no hubiera periódicos, internet, e-mail, tweeter, Etc.

  4. vamos mcjaramillo, de todas maneras, los partidos compran lo que pueden

    se supone que un partido pequeño, sin dinero, batallaría más, pero si hiciera labor con el votante casa por casa, en lugar de buscar espectaculares, vallas, mantas, anuncios en impresos, en TV, en cines, en radio, etc podría ganar votos que se supone son los que cuentan

    ¿quién tiene la lana? ¿de verdad apoyan a un partido? ¿al gobierno en turno?

    reglas claras, si compras como particular un anuncio, deberías dar tus datos, nada de ‘prestanombres’ ‘empresas fantasmas’ y con un tope de costo de anuncios comprados y ya

    de todas formas, hay elecciones, gana el ausentismo y después nos quejamos todos… ¿así estaremos siempre?

  5. Hoy en día, el pago de un minuto de televisión es impositivo para la inmensa mayoría de los mexicanos, entonces este «supuesto derecho» se restringe para un puñado de personas, que de manera facciosa harían llegar «sus puntos de vista». Creo que la posicion del Sr. Zuckermann, tiene un tinte claramente clasista y desproporcionado. Un poco de sentido común no vendría nada mal a los argumentos del periódísta de Excelcior.

  6. El planteamiento de Zuckerman es un tanto tramposo, porque vamos a ver: ¿qué individuos fuera de los partidos contratarían publicidad -con lo carísima que es- para incidir en la opinión pública?. No hace falta ser un lince para saber quienes tienen esas posibilidades y cual sería el mensaje.

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