Tasa Mensual de homicidios por cada 100 mil habitantes en Guatemala (2000 - 2010)

En un interesantísimo artículo sobre el auto-asesinato (homicidio consentido) de Rodrigo Rosenberg, David Grann del New Yorker describe las condiciones de inseguridad e impunidad en Guatemala. En los medios de comunicación mexicanos suele haber poca información sobre nuestro vecino al sur, sin embargo, vale la pena preguntarse si la situación mexicana no se va pareciendo cada vez más a la situación guatemalteca.

En 2007 un estudio conjunto entre las Naciones Unidas y el Banco Mundial ubicó [a Guatemala] como el tercer país con más homicidios del mundo. Entre 2000 y 2009, el número de asesinatos creció solidamente, llegando hasta los 6,400. El ínidice de homicidios era casi cuatro veces más alto que en México [alrededor de 40 homicidios por cada 100 mill habitantes]. En 2009, menos civiles fueron reportados asesinados en el zona de guerra en Irak, que los que fueron acuchillados, baleados, o golpeados a muerte en Guatemala.

La violencia puede ser rastreada a una guerra civil entre el estado y rebeldes de izqueirda, una lucha que duró tres décadas, de 1960 a 1996, la guerra más sucia entre las guerras sucias de América Latina. Más de doscientas mil personas fueron asesinadas o “desaparecidas”. De acuerdo con una comisión patrocinada por Naciones Unidas, al menos 90% de los asesinatos fueron llevados a cabo por las fuerzas militares del Estado o por grupos paramilitares con nombres como “Ojo por Ojo”.

Después del tratado de paz, los aparatos de seguridad del Estado–escuadrones de la muerte, unidades de inteligencia, oficiales de policía, fuerzas militares de contrainsurgenca- no desaparecieron, sino por el contrario, se mutaron en organizaciones criminales. Estas redes ilegales, un Estado paralelo, están metidas en el tráfico de armas, lavado de dinero, extorsión, trata de personas, adopciones ilegales, y secuestro. Estas redes controlan también un creciente tráfico de drogas. Los carteles latinoamericanos empujados por los gobiernos de Colombia y México, han encontrado un santuario ideal en Guatemala, y la mayoría de la cocaína que entra a Estados Unidos pasa por este país.

Algunas autoridades han revivido las tácticas más oscuras de la contrainsurgencia, reuniendo a los “indeseables” y ejecutándolos. Increíblemente la tasa de homicidios en Guatemala ahora es más alta que lo que fue durante la mayor parte de la guerra civil. Y hay una impunidad casi absoluta: 97% de los homicidioes quedan sin resolverse, con asesinos que vuelven a asesinar libremente. En 2007, un funcionario de Naciones Unidas declaró, “Guatemala es un buen lugar para cometer un asesinato porque es casi seguro que te salgas con la tuya”.

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