Imagen: Omar Arcega

Hace unos días grupos empresariales, personas, organizaciones civiles y medios de comunicación firmaron el “Acuerdo Informativo para la cobertura de la Violencia“. El título es intrigante porque contiene la palabra violencia con V mayúscula y se trata en abstracto como si no se le pudiera atribuir origen alguno. Esto es particularmente interesante porque contradice uno de los puntos del acuerdo, probablemente el más importante, que establece que los firmantes se comproten a “Atribuir responsabilidades explícitamente”:

La información que se difunda sobre el crimen organizado debe asignar a cada quien la responsabilidad que tenga sobre los hechos de violencia. En caso de que alguna acción del Estado en el combate a la delincuencia organizada caiga en excesos, esté fuera de la ley o viole derechos humanos, siempre habrá que consignarla. Una de las funciones de los medios es consignar y denunciar el ejercicio indebido del poder. Y cuando la acción del gobierno involucra el uso de la fuerza pública, esta función es aún más esencial. Por otra parte, cuando la acción del Estado se realice dentro de la ley, debe quedar claro que la violencia es producto de los grupos criminales.

El punto es importante no sólo porque se corre el riesgo de que el gobierno y los criminales evadan responsabilidades sobre sus actos, sino por el riesgo que implica reforzar un discurso de por sí generalizado de “la Violencia” como ente abstracto sin control ni responsabilidad alguna.

Por ejemplo en el Diccionario del Español de México las tres definiciones que se usan de “violencia” implican que esta tiene u orígen u objetivo.

Violencia s f 1. Condición o comportamiento de quien usa la fuerza para alcanzar sus fines, imponerlos, hacerlos valer, etc; fuerza que así se ejerce: la violencia de los terroristas, violencia policiaca, violencia contra niños. 2. Acción brusca y fuerte de algo o alguien: la violencia del huracán, la violencia de los animales. 3. Presión fuerte y brusca de alguna cosa o de una persona sobre las emociones o los sentimientos de otra: la violencia en una obra teatral, la violencia de los celos, la violencia de un regaño.

El riesgo de usar el término violencia como “La Violencia” en abstracto tal vez queda mejor expuesto en estos pasájes del libro Mataron a Gaitán de Herbert Braun en el que reflexiona sobre el periodo de guerra civil en Colombia entre 1948 y 1958, que es conocido simplemente como “La Violencia”.

La Violencia se extendió. Como resultado de ella murieron ese año casi 19 mil colombianos. Más de 43 mill murieron el año que murió Gaitán [1948]. En el primer año de gobierno de Gómez, la Violencia cobró 5 mil vidas…Fue una guerra sin comienzo y sin fin. No tuvo ni caudillos, ni batallas, ni ideas, ni gloria.

El término “la Violencia”, inicialmente empleado para caracterizar los disturbios rurales, consiguió una rápida y amplia aceptación, en gran medida porque hacía que el conflicto pareciera un fenómeno objetivo, algo “sociológico” que acontecía por fuera de la voluntad de los seres humanos. Los jefes de los…partidos podían hablar de “la Violencia” sin reprochárselo a los demás. Sus actores no sólo eran anónimos, sino que [los gobiernos], como individuos conscientes, activos, racionales y morales no podían ser tenidos como responsables de un fenómeno no intencional. Objetivizada así, los jefes políticos podían explicarse a sí mismos y a los demás que no podían hacer casi nada para controlarla…Su causa no estaba en la vida pública; la raíz del conflicto eran los intereses y las pasiones privadas y anárquicas de los individuos.

Tal vez hubiera sido mejor título para el acuerdo “Acuerdo informativo para la cobertura de la violencia producto del crimen organizado y de su combate”, así quedaría claro que los eventos de violencia que se viven en todo el país entre el gobierno, civiles, y grupos organizados, tiene causas, orígenes, responsables, y objetivos.

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