Con muchas ganas y éxito parcial el economista Paul Romer ha promovido el establecimiento de ciudades-estatuto en los países en vías de desarrollo, que sean administradas por países desarrollados. Su argumento principal es que el problema del subdesarrollo está principalmente basado en un problema de reglas. Si esas reglas pudieran cambiar repentinamente, entonces el comportamiento económico de inversionistas y trabajadores sería otro. Sin embargo, como las reglas en los países no suelen cambiar de un momento a otro, Romer propone que gobiernos de países en vías de desarrollo cedan pedazos de tierra a países desarrollados para que administren con nuevas reglas, claras y precisas, zonas de desarrollo económico. En el City Journal explica su propuesta así:
Supongan que el gobierno de un país menos desarrollado quiere empezar una nueva ciudad en la costa. Este gobienos tendrían que cumplir el rol de anfitrión y proveedor, ofreciendo una pedazo de tierra deshabitada del tamañao de una ciudad y otorgándole a sus ciudadanos, y tal vez a los de países vecinos, la opción de mudarse ahí. Entonces el gobierno podría asociarse con el de otro país – o grupo de países- que servirían como aval. El país que fungiera como aval aseguraría que las reglas de la nueva ciudad-estatuto fueran respetadas y cumplidas. También prometería el cumplimiento objetivo y neutral de los contratos entre el gobierno anfitrión y los inversionistas extranjeros.
El ejemplo más usado por Romer es Hong Kong, territorio que pertencía a China, pero cuya administración fue cedida a Gran Bretaña durante 100 años. El resultado dice Romer fue que:
…las autoridades coloniales de Hong Kong pusieron impuestos bajos, regulación mínima, y protecciones legales sobre la propiedad privada y los contratos; entre 1913 y 1980, el rendimiento por persona ajustado a la inflación creció ocho veces, haciendo que el residente de Hong Kong promedio fuera diez veces más rico que el chino promedio, y más o menos cuatro quintas partes tan rico como el británico promedio.
Para Romer el motor del crecimiento económico es el cambio tecnológico, que a su vez está basado en las ideas. En su definición de tecnología no sólo habla de lo que normalmente entendemos como tecnología, sino que incluye las «instituciones» que permiten innovar y hacer uso de los cambios tecnológicos:
Una observación perspicaz es que el proceso del descubrimiento tecnológico está apoyado por un conjunto único de insitutuciones. Estas son más productivas cuando están firmemente vinculadas con las institucioens del mercado. La Unión Soviética tenía ciencia muy potente en ciertas áreas, por no estaban vinculadas a instituciones fuertes de mercado. El resultado era que los beneficios del descubrimiento estaban muy limitados para la gente que ahí vivía. La maravilla de Estados Unidos es que hemos creado instituciones de ciencia e instituciones de mercado. Son muy distintas, pero juntas han generado beneficios fantásticos.
En 2009 Romer vino a México, invitado por el Banco de México y presentó un documento con su argumento completo para crear ciudades-estatuto o zonas económicas especiales. En él no hace referencia directa a México pero en una entrevista propuso lo siguiente:
¿Qué tal que México le cediera tierra para una ciudad-estatuto a los haitianos, con el estatuto siendo administrado por un consorcio de gobiernos de otros países?
Por el momento Romer sigue con su campaña personal promoviendo ciudades-estatuto, y parece que con cierto éxito ha convencido al gobierno de Porfirio Lobo en Honduras. Sin embargo, a las críticas que ya ha recibido el argumento de Romer, de utópica o necolonial, se suma el cuestionamiento a su falta total de sensibilidad política pues está en negociaciones con un gobierno que viola derechos humanos y que llegó al poder a través de un golpe de Estado.
Aquí un video de Paul Romer explicando qué es y cómo funcionaría una ciudad-estatuto:
Dejémonos de ideologías. Dejemos ese atavismo a los países imperialistas (no digo que no exista fundamento). Pensemos un segundo en gente que no tiene izquierda ni derecha sino hambre y ganas de una solución. Qué inquietante una mente que encuentra nuevas soluciones. Qué fácil es golpearla con esquemas teóricos preconcebidos como «colonialismo», «teoría económica», «soberanía», «descabellado», «Texas». No sé si sea la solución, pero ¿haría daño probarlo? ¿lo que hay ahora es mejor? ¿Puerto Rico y Panamá quisieran ser Haití?
Una mente anquilosada en cuadraturas teóricas nunca genera una idea. Se dedica a golpear las de los demás al tiempo que nos demuestra su «cultura» y arrogancia. Léanse por el amor de Dios, podrían estar diciendo lo mismo en 1960. El mundo ya no es el de antes y si queremos hacerlo viable se necesitan más ideas y menos ideologías.
Siendo la propuesta de un economista, hay que tener en cuenta que para algunos de ellos, la economía funciona de manera autónoma sin considerar factores de tipo político y social. Todo en nombre de la economía sin importar lo demás.
Además, el argumento me suena conocido de cierta manera. En México tuvimos una experiencia similar en el siglo XIX. El gobierno otorgó permisos a ciudadanos de los Estados Unidos para establecerse en áreas despobladas de la provincia de Tejas…el resto de la historia es de sobra conocido.
No veo por ninguna parte que mencione algo sobre la disponibilidad de recursos (no economicos!) en estos puntos. Tampoco veo que mencione palabra alguna sobre desarrollo -sustentable- o estudios el tipo de estudio previo que debe de hacerse antes para saber la capacidad de una region estrategica para «mantener» a un cierto numero de personas sin degradar los recursos disponibles y el medio ambiente. Bajo que circunstancias estas «tierras» pueden ser seleccionadas, me imagino que explica eso en su libro. Y que hay de la soberania de los pueblos? Creo que se le estan olvidando muchas cosas.
Es lamentable que un economista abdique a la teoría económica o peor aún que haga de la economía una cortesana de la política. Este Señor Romer deja de la lado principios básicos de economía como son la productividad, la utilidad, la optimización de recursos, conceptosd que los países subdesarrollados no han terminado por ajustar a sus culturas, a sus procesos productivos. Precisamente el trabajo de un economista en estos países, es el buscar alternativas teóricas y concretas para lograr el crecimiento del producto y no dejar dicha tarea a «quienes saben como hacerlo». La idea de este «economista» no sólo es descabellada, sino es falta de toda cordura intelectual. Gracias
sería como ser ciudadanos del ¡mundo! jejeje
la idea es inquietante ¿qué tal y si funciona?
100 años de concesión, ¡pa’l festejo del tricentenario!
El infierno está lleno de buenas intenciones, menos viniendo del norte, el colonialismo que padecemos es suficiente, aparte de los destellos del neocolonialismo que pretende establecerse en nuestro país, menos en tratándose de nuestros políticos entreguistas, que nomás oyen coche, y se les antoja viaje, lo único rescatable del artículo es la idea de aprovechar los terrenos mostrencos, para ser utilizados en labores agrícolas, ya que gracias a nuestros gobernantes ahora dependemos del exterior para alimentarnos, siendo que antes éramos autosuficientes.
La interacción entre todos los actoers para buscar soluciones a los problemas del subdesarrollo conlleva a tomar posiciones y decisiones urgentes para construir a partir de esta sintonía respuestas adecuadas para aquellos q accediendo a un celular tengan como poder satisfacer sus necesidades más urgentes.
No es muy descabellada la idea. No necesariamente se tendría que considerar como neocolonialismo, ya que se supone que existiría un marco regulatorio que inexorablemente tendría que ser cumplido y supervisado por los países comprometidos como avaladores.
Existen zonas aquí en México que son grandes extensiones de tierras que bien pudieran ser cultivables y albergar grandes centros urbanos, sin embargo están ociosas. Conozco un lugar así en Baja California Sur, sito Valle de Vizcaino; es una zona inmensa, y existe otra zona enorme ubicada al sur de ese gran valle que es despoblada totalmente con buenas tierras para actividades agrícolas. Sería un magnífico experimento social. Se podrían entregar sujetas a concesión por digamos un siglo como ha sucedido en los campos menonitas en Chihuahua y otros lugares y que los han hecho prosperar . Me consta porque conozco ese lugar y está ubicado cercano a Cd. Cuauhtémoc Chihuahua.
Es muy interesante esa teoría de Paul Romer; no debería de echarse en saco roto. En el mundo hay muchos lugares que pueden ser factor de grandes producciones alimentarias, pero sin embargo están desperdiciándose. Ahora bien, no deben de olvidar los gobiernos del mundo que la población humana se acrecenta de continuo y las grandes urbes ya no pueden hacinar más seres humanos, ni deben hacerlo tampoco.