Consideremos un ejemplo sacado de la ciencia ficción:

La Perseguidora Implacable: Una persona es drogada y secuestrada mientras duerme, por un villano que le implanta un aparato en el cerebro que de manera irresistible dirige su voluntad hacia la tarea de matarte. Como resultado, esta persona de manera implacable te perseguirá hasta matarte, y dicho aparato se desactivará automáticamente una vez que lo logre.

Estipulemos que la persona original continuará existiendo durante el periodo en el cual está siendo controlada por el aparato. En efecto parece coherente suponer que mientras te persigue, una parte de su mente consciente podría observar su propio comportamiento con horror pero ser impotente para ejercer algún control sobre su cuerpo.

Afirmo que la Perseguidora, que es lo que llamo, una “Amenaza No Responsable”, no ha hecho nada para perder derechos o hacerse exigible moralmente frente a un ataque. Aunque este causalmente implicada en una amenaza hacia ti, esto se debe a un hecho externo a su posición en la arquitectura causal local. No tiene mayor significado moral que el hecho de que un transeúnte inocente, sin culpa propia, ocupe una posición en la arquitectura causal que hace que que la mates sea la única manera en la que tu puedas sobrevivir. Si no está permitido  que mates a un transeúnte inocente como una forma de autopreservación, entonces tampoco está permitido que mates a una “Amenaza No Responsable” en defensa propia. Pues una “Amenaza No Responsable” es moralmente indistinguible de un transeúnte inocente. (Se te permitiría causar un daño menor  a un transeúnte inocente para salvar tu vida. Cualquiera que sea ese daño que sea permitido cuasarle a un transeúnte inocente, para salvar tu propia vida, también sería permitido causarle a una “Amenaza No Responsable” en defensa propia.)

La afirmación de que uno no puede matar a una “Amenaza No Responsable” en defensa propia es contraria al sentido común…Sin emabargo, el caso de la Perseguidora sugiere que la responsabilidad moral es importante a la exigibilidad. Si la Perseguidora fuera en alguna medida responsable por la ameneza injusta que representa, eso establecería una asimetría moral relevante entre tu y ella que sería suficiente base para hacer permisible que la mataras si fuera necesario para defender tu vida. Pero no debemos concluir, no obstante, que es la responsabilidad de una persona al representar una amenaza injusta lo que hace permisible que se use la fuerza en contra de esa persona para eliminar la amenaza. Una persona puede ser sujeto moral de dicha fuerza por el solo hecho de ser moralmente responsable de una amenaza injsta, incluso si ella misma no presenta la amenaza.

Consideremos una vez más el caso de la Perseguidora. Supongamos que la persona que programó e implantó el aparato para controlar su mente -llamémosle el “Iniciador”- ha sufrido un accidente y está en cama conectado a un respirador. Pretendes alegarle, cuando descubres que es impotente para detener a la Perseguidora. En ese momento ves a la Perseguidora acercarse, pues te ha seguido a casa del Iniciador. Tienes dos opciones para salvarte. Una es matar a la Perseguidora mientras se acerca. La otra es huir en el coche del Iniciador. El coche del Iniciador, sin embargo, es de baterías, y la única batería disponible es la que está surtiendo de electricidad al respirador. Para poder huir de la Perseguidora, tienes que quitar la fuente de energía del respirador del Iniciador, a su vez, matándolo.

¿Qué debes hacer: permitir que te maten; matar a la Perseguidora, quien plantea una amenaza injusta pero que no es responsable; o matar al Iniciador, quien ahora no plantea una amenaza pero es moralmente responsable de la amenaza que plantea la Perseguidora? Sería permisible que permitieras que te mataran, pero en las circunstancias no es moralmente requerido. La perspectiva que afirma la permisibilidad a defenderse de una amenaza injusta implica que puedese matar a la Perseguidora pero no al Iniciador. Pero intuitivamente, si debas matar a uno u otro para salvar tu vida, debes matar al Iniciador en vez de a la Perseguidora. Debido a que el Iniciador es moralmente responsable del hecho de que alguien debe morir, él debe, en términos de justicia, pagar los costos de su actuar voluntario y culpable (Podemos asumir, que si evades a la Perseguidora en esta ocasión, puede ser detenida por la policía, y el aparato puede ser retirado de su cerebro.)

Tomado de “The Ethics of Killing in War” de Jeff McMahan, que se puede descargar aquí.

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