Logo del cyber-movimiento anti-censura veracruzana inspirado por el logo del movimiento pro-Wikileaks. (Click para ver procedencia)

Narco-censura

La prensa es una de las tantas víctimas de la violencia que sufre México. En particular, los medios de comunicación locales, tales como periódicos y canales de televisión, se han visto atrapados en una batalla entre la censura, el control y las amenazas de los cárteles de la droga y los gobiernos locales. En algunas ciudades, la gente suele ser testigo de balaceras, granadazos y otros hechos violentos, sin embargo cuando tratan de averiguar lo que pasó, en las noticias locales no encuentran información al respecto. Algunos periódicos han anunciado explícitamente una política de autocensura a las notas relacionadas con la narco guerra.

El resultado de esto es que para muchos mexicanos los medios de comunicación locales ya no son una fuente confiable de información. Algunos ciudadanos afirman que sus fuentes de noticias locales son pagadas por el gobierno local en un esfuerzo por minimizar la violencia, mientras que otros argumentan que se trata de los cárteles que los han sobornado, mientras otros, especialmente los periodistas, argumentan estar siendo amenazados. Lo cierto es que los periodistas están siendo asesinados y sus crímenes suelen quedar impunes.

Los “hashtags” salvan vidas

Saber cuándo y dónde están sucediendo las balaceras y granadazos en una ciudad afectada por la narcoguerra no sólo satisface la necesidad de los ciudadanos por saber qué sucede en su localidad, sino que también les permite mantenerse fuera de esas “situaciones de riesgo”, como son eufemísticamente llamadas. Muchos de esos sucesos violentos llegan a durar varios minutos o incluso horas, por lo que tener conocimiento detallado de ellos puede ayudar a salvar vidas.

Debido a que los medios de comunicación masiva ya no cumplen con su función de informar, ya sea por negligencia o por amenazas, los ciudadanos los han reemplazado poco a poco por las redes sociales. Twitter en particular se ha convertido en una de las principales fuentes de información ciudadana gracias a su modelo unidireccional de seguidores -conocidos  como “followers”, y sus etiquetas de temáticas, llamados “hashtags”. Los usuarios de esos hashtags se ayudan unos a otros informando, confirmando y reenviando mensajes acerca de eventos violentos en su localidad de una manera sencilla e instantánea. Una de las primeras ciudades en utilizar estos hashtags fue Reynosa, con #reynosafollow, seguida por Monterrey, con #mtyfollow, y Veracruz con #verfollow, por nombrar sólo algunas.

El año pasado decidí comenzar a analizar el contenido de estos mensajes, mejor conocidos como “tweets” o “tuits”. A la fecha, he recopilado más de un millón de tweets. Recientemente  incié el análisis haciendo un conteo de las palabras más frecuentes en un grupo de 250,000 tweets con el hashtag regiomontano #mtyfollow publicados en el transcurso de nueve meses (de noviembre del 2010 a agosto del 2011). Les comparto la visualización de las 200 palabras más frecuentes en ese grupo de tweets: el tamaño corresponde con el número de veces que se ha usado esa palabra. Dos palabras sobresalen: “reportan” y “balacera”.

Los tweets sobre la violencia en Monterrey se puede observar no sólo en la palabra “reportan”, palabras como “precaución”, “cuidado” y “escucharon” son otros términos comúnmente asociados con estos mensajes. Así mismo, podemos observar que con relación al tipo de eventos reportados, las palabras “balacera”, “detonaciones”, “movilización”, “accidente” y “riesgo”, nos indican el tipo de clima que prevalece en los tweets del hashtag regio. La gente frecuentemente busca confirmación de lo que ve o escucha usando palabras como “confirmar” y en ocasiones obtienen respuestas con palabras como “confirman” o “confirmado”, o bien motivan a otros a reenviar (“retweet” o RT) los mensajes  – cerca del 50% de todos los mensajes analizados fueron re-tweets. También, podemos ver el uso frecuente de palabras relacionadas con la descripción de lugares como “zona”, “sur”, “centro”, “carretera”, “colonia”, “Av”, “calle”, y de áreas específicas de Monterrey como “cumbres”, “Guadalupe”, “tec”, “Sada”, “San “Nicolás”, etcétera. Por último, se puede ver la gran popularidad de algunos usuarios como @trackmty , @AnaRent y @cicmty quienes, en conjunto, tienen más de 85,000 seguidores y han generado más de 65,000 “tweets”. Estas personas se han convertido en importantes fuentes de información para los tuiteros regios.

Palabras más comunes en 252,431 tweets con el hashtag #mtyfollow

(imagen en mayor resolución)

En resumen, los hashtags se han convertido en verdaderos recursos comunitarios de información, mantenidos gracias a la participación ciudadana completamente descentralizada y que demuestra cierto grado de altruismo y prosocialidad. Para ver más visualizaciones de otros hashtags relacionadas con Monterrey y otras ciudades, pueden ver esta galería.

Los twitterroristas

El pasado jueves a las 11:56, el tuitero @gilius_22 publicó un mensaje en el hashtag veracruzano #verfollow, confirmando que un grupo armado se había “llevado” o secuestrado cinco niños de una escuela:

#Verfollow confirmo en la Esc.¨Jorge Arroyo¨ de la Col. Carranza se llevaron 5 niños,grupo armado,Psicosis total en la zona”

El mensaje fue reenviado por doce personas, una de ellas fue @VerFollow, una cuenta con más de 5,000 seguidores creada principalmente para informar sobre la violencia en Veracruz. Inmediatamente después de estos tweets, el rumor comenzó a extenderse como pólvora. Hubo informes que decían que uno de los cárteles de la droga estaba amenazando con matar a un niño por cada miembro de su cártel que mataran. La gente esparció las noticias a través de Twitter, Facebook, correos electrónicos y mensajes de texto. @gilius_22 incluso informó que la red de telefonía celular se había colapsado. Además, varios usuarios de Twitter reportaron otros incidentes relacionados con escuelas y helicópteros, supuestamente volando a baja altura.

A las 12:00 pm, sólo cuatro minutos después, el gobernador del estado publicó un mensaje en Twitter negando los rumores. Sin embargo, para entonces o bien ya era demasiado tarde o la ciudadanía no consideró al gobernador una fuente información confiable (o probablemente una combinación de ambos). Muchos padres se apresuraron a recoger a sus hijos de la escuela, provocando tráfico, caos y pánico en la ciudad. Muchos padres no llevaron a sus hijos a la escuela al día siguiente y las empresas reportaron una pérdida de productividad del 70% debido al incidente.

Las menciones del hashtag #verfollow en el mes de agosto. Note el incremento en el número de mensajes el 25 de agosto, el día de los rumores. Fuente: Topsy

(imagen a mayor resolución).

A las 12:05 pm, el gobernador del estado manifestó su apoyo a la libertad de expresión, pero instó al público a asegurarse de la veracidad de la información antes de actuar. Tres horas más tarde, anunció que el gobierno perseguiría a quienes difundieron el rumor mencionando por primera vez los posibles cargos por “terrorismo”:

“Hemos identificado las fuentes de toda la desinformación de hoy, quiero informar q esto tendrá consecuencias legales Art. 311 (terrorismo)”

El mismo día, el sitio web del gobierno emitió un comunicado listando las supuestas dieciséis cuentas de Twitter que participaron en esparcir el rumor, junto a la intención de emprender acciones legales contra ellos o ellas. La declaración también menciona el nombre completo de la persona asociada con la cuenta @gilius_22. Para el sábado, @gilius_22 y @maruchibravo fueron arrestados por cargos de terrorismo . Algunos de ellos han afirmado haber sido torturados por la policía y obligados a firmar confesiones. Al mismo tiempo, muchos usuarios de Twitter en todo el país se han unido en contra de las detenciones, incluyendo Amnistía Internacional. Muchos de los tuiteros, en un intento por burlarse del gobierno veracruzano, se han empezado a llamar a si mismos  “twitteroristas”. Hay incluso un video de Anonymous denunciando la reacción del gobierno y criticando a los medios de comunicación por una supuesta falta de valentía para informar de lo que está sucediendo en la ciudad.

¿Han fallado las redes sociales?

En el caso de los tuiteros veracruzanos, no está claro cuáles fueron los motivos por los cuales propagaron el rumor. No se sabe si lo hicieron con dolo, por confusión o porque en verdad creyeron que esos eventos estaban sucediendo. Pero mas allá de eso, ¿qué llevó a la propagación viral de este rumor?

Gritar ¡fuego! en un teatro abarrotado” es una metáfora muy famosa entre los expertos que analizan los límites de la libertad de expresión. Causar pánico en un teatro lleno de gente obviamente es muy peligroso y pone en evidencia los posibles límites de la libertad de expresión. Gritar ¡fuego! en un teatro que ha tenido incendios anteriormente obviamente tiene mucho más peso que hacerlo en un lugar donde la gente se siente segura. La comunidad tuitera de Veracruz no vive en una paz cotidiana en la que se pueden ignorar facilmente dichos rumores. El rumor no se hubiera podido esparcir si no existiera ya, un sentimiento generalizado de vulnerabilidad en la sociedad. No está claro lo que sucedió ese día. Hay varios informes de movilizaciones militares alrededor del mediodía de ese día. Si esos reportes son ciertos, probablemente coadyuvaron a darle mayor legitimidad a los rumores.

Los rumores se extendieron rápidamente a causa del débil “sistema inmune” informativo. Los ciudadanos ya no consideran a los medios de comunicación y al gobierno como fuentes confiables de información. Por ejemplo, la cuenta de Twitter oficial del gobierno local para anunciar hechos de violencia tenía seis veces menos seguidores que algunos de los tuiteros veracruzanos mas seguidos. Muchas personas afirman que el gobierno a menudo minimiza o niega por completo la existencia de cualquier tipo de violencia, bajo el lema “no pasa nada”. El propio gobernador lo ha tenido que negar dichas acusaciones:

“Nunca he dicho que en Veracruz “no pasa nada”, estamos combatiendo al crimen con toda la fuerza para poder vivir en libertad, eso es lo que pasa”

Las redes sociales han tomado el rol de medios de comunicación, y ha demostrado la cooperación y civismo de muchísimas personas en varias ciudades del país. Sin embargo, estas redes tienen sus propios retos y problemas. Las redes sociales como Twitter, tienen mecanismos de reputación muy flexibles que por un lado ayudan a proteger la identidad de las personas detrás de un pseudónimo (algo muy importante dado el peligro real que enfrentan los periodistas). Sin embargo, la redes sociales dificultan evaluar la confiabilidad de la información, sobre todo si la gente no tiene el tiempo o la capacidad de analizar la información de una manera crítica.

Los rumores de Veracruz sucedieron en un terreno fértil para la difusión de información errónea. Sin embargo, la persecución de los usuarios de Twitter plantea muchas preguntas. En efecto, independientemente de sus razones (que deben ser investigadas), sus acciones provocaron el pánico de la gente, ¿pero acaso es lo mismo que el terrorismo de los ataques del 11 de Septiembre en Nueva York o el incendio del Casino Royale?

Un efecto colateral de los estos arrestos es que pueden des-incentivar la cooperación ciudadana observada en las redes social de Veracruz y otras ciudades, destruyendo así el último recurso que tienen ciudadanos para estar informados y protegerse unos a otros. Otra posible consecuencia adversa, es que la identidad de las personas en las redes sociales pueden convertirse  aún mas obscura y anónima lo cual no ayuda a mejorar los sistemas de reputación en estos ambientes. Tal vez una mejor respuesta del gobierno y la sociedad ante estos sucesos, es no coartar la libertad de expresión sino generar mejores sistemas que le permitan a los ciudadanos, de manera colectiva, validar la información que reciben.

Andrés Monroy-Hernández. Candidato a doctor por el MIT-Media Lab.


Este artículo es una versión modificada del artículo que publiqué en inglés en el blog del Social Media Collective. Si te pareció interesante puedes seguirme en Twitter o identi.ca . Gracias a Nick Diakopolous y Fabián Monier por su retroalimentación.

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