El efecto electoral de la pifia de Peña Nieto

El fin de semana, Enrique Peña Nieto (EPN), aspirante a la candidatura presidencial por el PRI, acudió a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, Jalisco en donde dictó la conferencia magistral: “Por un Acuerdo Nacional para Impulsar el Desarrollo”. Allí, como era de esperarse, fue interrogado acerca de sus preferencias literarias y de los libros que han marcado su vida personal y política.

Respondió trabajosamente que los libros que más lo han marcado han sido algunos pasajes de la Biblia, La Silla del Águila (Fuentes, 2003) -que atribuyó incorrectamente a “[Enrique] Krauze”-, así como libros de Jeffrey Archer, y de Enrique Serna; y aunque añadió que no podía “señalar un libro que haya marcado de manera específica mi vocación” decidió incluir en su lista La Inoportuna Muerte del Presidente (Acle Tomasini, 2011).

Más tarde, a través de su cuenta de Twitter gorjeó que había confundido los títulos de los libros y recomendó su lectura. Ya era demasiado tarde, la palabra activa #LibreríaPeñaNieto se había convertido, con sorna y dureza (i.e. “La Insoportable Levedad del Gel”), en un tema de tendencia en Twitter.

Desde luego, este vergonzoso incidente recuerda lo ocurrido hace unas semanas en EE.UU. durante el debate por la candidatura presidencial del Partido Republicano en donde el gobernador de Texas, Rick Perry, olvidó el nombre de la tercera secretaría de Estado que desaparecería en caso de llegar a la presidencia (el Departamento de Energía).

Dado que algunas encuestas sugieren (pdf) una aventajada posición de EPN en las tendencias electorales, es relevante preguntarse qué tanto puede afectar un desliz (o varios) de esa naturaleza en las preferencias que tiene el electorado hacia un candidato. Esto es, ¿los electores responden de manera “racional” y “objetiva” ante los partidos y actores políticos o, más bien, intensifican su comportamiento electoral en base a sus adherencias emocionales?

Las emociones son elementos centrales en la actividad política ya que guían el comportamiento al tiempo que promueven la realización de objetivos individuales y de grupo -particularmente entre los individuos con un menor grado de sofisticación política-, como una manera simbólica de reducir la ansiedad ante un escenario de incertidumbre. De ahí que con frecuencia los candidatos apelen a sentimientos positivos de adhesión y no a datos “duros” o a información árida.

La influencia de los componentes afectivos en la percepción pública se extiende más allá de lo que piensan los ciudadanos y subraya que son las emociones hacia los líderes políticos las que se vuelven decisivas cuando los ciudadanos evalúan propuestas políticas.

La evidencia disponible en psicología política muestra que no puede haber una toma de decisiones que no esté influida por las emociones y que a menudo estas decisiones políticas se dan sin que medien procesos conscientes. Particularmente en el área de las percepciones políticas Kuklinski y Hurley (1994) han mostrado cómo las reacciones afectivas hacia los actores políticos influyen en la manera cómo los ciudadanos deciden sobre las políticas públicas.

Aunque algunos ven en la política un proceso racional a través del cual los electores sopesan ideas y datos para tomar una decisión político-electoral, el argumento contemporáneo de psicología política plantea que las actitudes políticas de los individuos suelen ser procesadas de manera visceral, y que con frecuencia la imagen del mensajero puede opacar a la interpretación del mensaje. Por ejemplo Sniderman et al. (1991) examinaron la forma en que las personas evalúan las políticas públicas y encontraron que los ciudadanos apoyan o rechazan distintas políticas públicas en función de los sentimientos de simpatía que los beneficiarios de estas políticas les inspiran. Esto es, el utópico ciudadano griego que busca información, recaba datos y confronta propuestas es más bien un ciudadano poco informado pero altamente emocional que reacciona instintivamente ante la confrontación.

Así, las personas no evitan toda la información: solamente ignoran de forma selectiva la información que contradice sus creencias, pero se mantienen abiertos a la información positiva que pueda aliviar sus preocupaciones y que sea concordante con sus emociones e ideas preconcebidas. Dicho de otro modo, los peñanietistas -y uno que otro indeciso- obviarán el incidente de la FIL no porque ignoren el error, sino porque la emoción en que se basa su afinidad política será más fuerte que la confrontación con las debilidades literarias del producto denominado EPN.

Lo que vemos es que los ciudadanos, aunque no participan con avidez en política, sí expresan opiniones sobre una amplia serie de temas políticos y estas opiniones se basan, principalmente, en sus sentimientos hacia los líderes políticos. Las señales afectivas son una manera en que las personas pueden conectarse con cuestiones políticas. Estos atajos emocionales no crean ciudadanos políticamente atentos, pero podrían permitir al electorado mantenerse en contacto con su entorno democrático y desarrollar una adecuada disposición y aptitud para cumplir con las funciones básicas de política.

Los detractores de EPN celebrarán el ridículo al que se expuso durante la Feria Internacional del Libro, pero si pensamos en términos de psicología política, los yerros del aspirante priísta no serán sino un elemento adicional en la consolidación emocional que sus simpatizantes hagan con el iletrado. EPN seguirá generando adhesiones y simpatías debido al desinterés social en temas políticos, al “centrismo” a-ideológico de EPN/PRI, a su atractiva ramplonería y un generalizado ambiente de incertidumbre. O, para recurrir a la multicitada frase de la campaña de Clinton/Gore en 1992, no son los libros: “es la emoción, estúpido”. Literalmente.

Carlos A. Rivera. Maestro en Comportamiento Político, candidato a doctor en Psicología Política, Universidad de Essex; Reino Unido.


15 comentarios en “El efecto electoral de la pifia de Peña Nieto

  1. Cualquiera se puede equivocar una ves o ponerse nervioso. Claro que cuando quieres ser presidente esta clase de errores son ridiculos.No a leido gran cosa lo que pasa es que esta tan deseoso de poder que no deja de pensar en que quiere ser presidente y no se concentra en nada mas.

  2. Carlos A. Rivera, cómo todo psicologo que ha limitado su criterio a lo que ha aprendido en las aulas al realizar su carrera, afirma que una persona emitirá su voto influenciado por sus emociones y para esto utiliza una escena de la política nacional mexicana donde EPN se equivoca. Definitivamente asociando las ideas de este maestro es evidente que las personas al votar más que motivados en sus emociones que SIENTEN, eso seria lo ideal, se basarán en las ACTITUDES que han aprendido a través del tiempo y con relación a la publicidad política y al sector social al que pertenezcan. Sr. Ruvera, quien sabe que hace usted en el Reino Unido, pero lo que usted afirma en este artículo es INCORRECTO.

    1. Y además de adjetivar, ¿puede usted aportar pruebas científicamente validadas -como yo lo hago a lo largo del texto- para probar su dicho o son, como los procesos que describo, sólo sus resistencias emocionales las que afloran al escribir?

  3. Si kafka hubiera nacido en Mexico sería un autor costumbrista. Contra los resultados obtenidos en otras latitudes esta la famosa idiosincracia mexicana, en este pais, reponerte a un ardid, o a una situación problemática es ser "un chingon", no hacerlo es ser un p…..(como nos llamó su hija). Habrá que diferenciar a ese electorado que dscribe el autor por genero, creo que ahí si habra movilidad en las preferencias.

    Ojala y no se cumpla lo que dicen los argentinos respecto al los gobernantes "Los paises no tienen el gobierno que se merecen, sino el que se les parece"

  4. La falta de información de la población en general es terrible. Con los medios de comunicación monopolizados está difícil que la gente de a pié se entere de lo que en realidad está ocurriendo en el país. Cuando un solo (o dos) canales de televisión son capaces de llegar a los hogares de millones de mexicanos que no tienen acceso a la televisión de paga y ese canal se va por un solo carril, es de esperarse que "el candidato" (malo por cierto) lleve las de ganar y que los otros estén en desventaja. Ha sido obvio como desde hace mucho tiempo la cadena de televisión más importante (no por buena , si no por que es la única) del país está con EPN. Y ante eso, nos queda otro reto mas importante aun, que es descubrir cual de los otros candidatos (igual de malos ) es el menos peor.

  5. Yo soy del grupo de los indecisos. No me gusta López Obrador, me parece radical. No me gusta Cordero, le falta sensibilidad y no conoce al país. Habría votado por Peña Nieto, porque de los tres me parece el menos peor. Pero no lo haré, para mi si es muy importante la cultura. No quiero que otro hombre como Fox nos gobierne, es un gran ignorante y nos hizo quedar mal ante el mundo; sobre todo con el caso de comes y te vas. Para mi el hecho de que Peña Nieto no lea, me significa mucho, ya que considero que si no lee, no conoce la historia de México; por lo tanto, no conoce al país. Además, el hecho de que no sabe enfrentar una pregunta tan simple, cuya respuesta no estaba en el guión, me indica que no sabrá como enfrentar los problemas del país, como fue el caso Atenco.
    Si, definitivamente mi voto cambió, espero que se postule Josefina.

  6. Sucede muy frecuentemente que pifias como la dada por EPN en días pasados sean tomadas por los medios para exponer más la imagen del referido invirtiendo la gravedad del caso y hacer pensar a televidentes y radioescuchas que son estrategias de campaña o precampaña política tratandonos como ñoños sin criterio. No hay memoria en los electores y de eso se encargan los medios.

  7. mmmhhhhh ¿soy una ciudadana políticamente atenta? nah, para nada…

    definitivo, si me gustó este post del análisis del comportamiento de los votantes…

    mi gallo es Peña Nieto, porque se ve bien, y no, no se trata de hormona mata neurona.

    si ya hasta #dijo simplemente -me confié- jejeje #ternurita

  8. La lectura de su texto me deja ver que quienes han diseñado la campaña de epn hace ya muchísimo tiempo que están posicisionando una mala mercancía a partir de golpes publicitarios televisados dirigidos a la "emoción"de los mexicanos más ignorantes, pobres y desinformados, me parece claro que ésta campaña se viene llevando a cabo evadiendo tramposamente las disposiciones electorales. En esta campaña se dan la mano quienes detentan la posesión de los medios de comunicación y los sectores más regresivos y poderosos del sector privado, llevan más de cinco años hablando de la boda de peña nieto, de la gaviota y su familia, de si fueron a ver al papa y a llevarle un regalo, pero jamás, repito jamás han tratado de evaluar su accionar político frente a los problemas reales. No es extraño.
    Lo que si es extraño es que en espacios serios como nexos compren una mercancía de segunda como epn.

  9. O sea que si alguien comete una estupidez ésta sirve para posicionar mejor al político, entonces el no leo, no leo, se me olvidan títulos y autores, es un signo positivo, en este caso de Enrique Peña Nieto, éste es el hoy hoy, de Vicente Fox.
    No señor Rivera, un conferenciante magistral no puede darse el lujo de esos dislates mucho rnenos utilizarlo para que se vea o hacerlo, más humano como lo hizo hoy en entrevistas. Menos en un encuentro literario de calidad mundial como la Feria Internacional del Libro (FIL 2011) de Guadalajara, donde se comprobó que los calcetines le quedaron muy grandes.
    Considero que los mexicanos merecemos gobernantes coherentes e informados.

    1. Desde luego, Sr. Cobá; México se merece mucho más que los políticos que tenemos. De la misma manera, se merece una ciudadanía mucho más activa y participativa.

      Por lo demás, lo que señalo no es sino el resultado de la evidencia empírica, es decir, que las estupideces -como usted las llama- de los actores políticos no son procesadas por los electores y ciudadanos en tanto sus componentes intelectuales, sino que son interpretadas a través de las emociones. Nuestras adherencias son menos racionales y más psicológicas. Aquí (http://j.mp/tVosGC) puede leer un par de textos que amplían ambos puntos.

      Saludos.

  10. Que esté tranquilo el Sr. Nieto, su inanidad no le va a restar votos, todo lo contrario. La presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, dijo muy ufana delante de la prensa, que le encantaba la literatura de Sara Amago; y ya lo ven: ahí está, arrasando con mayorías absolutas. De manera que ánimo y no se aflija.

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