marzo 6, 2012

Contra el Sóviet de Washington: respuesta a Leo Zuckermann

Imagen: Salon.com

La semana pasada participé en una discusión en ForoTv con Leo Zuckermann y Héctor Aguilar Camín, sobre el dilema entre libertad de expresión y equidad en la competencia electoral. Escribo esto para tratar de explicar mejor lo que dije en aquel debate, y en parte para insistir en que no existe el dilema (o al menos no es el dilema más importante en términos electorales) que planteó Leo al inicio del programa.

La expectativa que yo tenía de la posición de los otros invitados estaba basada en al menos en tres artículos (1,2,3) que ha escrito recientemente Leo en su columna en Excélsior sobre la regulación electoral. El tema de discusión rápidamente pasó de la restricción a comprar espacios en televisión con objetivos electorales, a las últimas decisiones de casos particulares del TRIFE, y del Consejo General del IFE.

Los casos recientes que han generado una reacción fuerte de quienes se oponen a la regulación electoral son, como salió en el programa de ForoTV, la sanción que aplicaron el IFE y el TRIFE al boxeador Juan Manuel Márquez y la sanción a Luis María Calderón, durante la campaña electoral michoacana, por aparecer en el programa Historias Engarzadas de TV Azteca por el cual presuntamente pagó. El segundo tema es el acuerdo del IFE con respecto a la organización de debates por parte de los medios de comunicación, en donde no hay ninguna restricción excepto la que marca la ley con respecto a la compra de espacios por parte de privados o partidos, y una apelación a la ética básica del periodismo.

A Leo son tres cosas las que le escandalizan como dijo en el programa y en los tres artículos a los que hice referencia antes: 1) que el IFE y el TRIFE definan algo como el “periodismo genuino”, 2) que el IFE y el TRIFE consideren contribuciones a las campañas los que hacen ciertos militantes en los medios de comunicación, 3) que  el IFE establezca un mínimo criterio de equidad en la organización de debates entre candidatos.

Para ver si efectivamente el Consejo General del IFE se está conviertiendo en lo que Leo llama el “Sóviet Supremo de Tlalpan” busqué referencias en la legislación electoral de Estados Unidos, pues comúnmente se usa como ejemplo de una legislación electoral poco restrictiva (o liberal, dirán algunos). En la legislación estadounidense hay varios ejemplos de legislación que  vale la pena considerar antes de escandalizarse por nuestra regulación electoral.

La primera es que la comisión electoral (Federal Election Comission, FEC) obliga a los candidatos, comités de campaña y partidos políticos a registrar todas las contribuciones financieras y en especie que se hacen para apoyar la elección de un partido o candidato.

¿Qué definen como apoyo?

2USC14.8(A)

cualquier regalo, suscripción, préstamo, avance o depósito de dinero, o cualquier cosa de valor hecha por cualquier persona con el objetivo de influir en una elección a un cargo federal.

A partir de esa definición la ley marca excepciones para excluir cosas que no tiene mayor sentido considerar una contribución a las campañas como el apoyo personal de difusión limitada por un militante que usó dinero propio (aunque claro, al ser una excepción lo hace sujeto de fiscalización). Entre las excepciones que considera la ley, está la “excepción de prensa” la cual sirve para que los medios de comunicación puedan publicar el apoyo editorial, o como parte de la discusión pública y periodística a los partidos y candidatos sin que esto sea considerado una contribución de campaña. El problema está en que no es fácil distinguir que sí es periodismo y qué es propaganda.

¿Qué definen como periodismo?

CFR 100.73

a) que representa una narración de noticias de buena fé comunicada en una publicación de circulación general o en una emisora con licencia.

b) que es parte del patrón general de las narraciones periodísticas relacionadas a las campañas y que da una coberturas razonablemente igualitaria a todos los candidatos contendientes en el área de circulación o cobertura.

Es a partir de esta definición que la FEC ha generado el criterio de “función legítima de prensa” para distinguir entidades que sí hacen periodismo de entidades, que aunque parece que hacen periodismo, en realidad tienen como objetivo apoyar a una de las partes. Un ejemplo reciente es el de la empresa Melothé Inc. que pretendía producir y transmitir material sobres las campañas del partido Demócrata amparándose bajo la “excepción de prensa”, pero la FEC le negó la “excepción”. Otra caso famoso es el de una organización no gubernamental dedicada a temas no explícitamente electorales, pero que publicó una “boletín especial” para apoyar a ciertos candidatos, el cual la Suprema Corte definió no era meritorio de la “excepción de prensa”. En contraste (aprovecho para aclarar un error mío en el programa) la revista Reader’s Digest envió a principio de los años ochenta un video acompañando un reportaje sobre un escándalo del entonces precandidato demócrata Ted Kennedy. Tras una demanda en contra de la revista por usar el video como campaña negativa y no como parte de su “función legítima de prensa”, las cortes resolvieron que el video enviado a los suscriptores de Reader’s Digest sí era parte de la cobertura noticiosa y contenidos de la revista.

Después de esta primera discusión Héctor dijo que el IFE estaba restringiendo los debates entre candidatos y Leo agregó:

Ya pusieron reglas, tienen que estar de acuerdo todos. Fíjate le dieron derecho de veto al Sr. Quadri que va a sacar uno por ciento de los votos.

La afirmación de Leo es equivocada, el acuerdo del IFE no le da poder de veto a ninguno de los candidatos. Lo único que pide es que se les de trato equitativo, y considera que en el caso de los debates, si son invitados, y alguno decide no ir, es una decisión propia del candidato/a:

En virtud de que la asistencia a un debate es derecho del precandidato o candidato interesado, su ausencia no impide la celebración del evento. En tal caso conviene dejar constancia de que efectivamente, el medio hizo oportunamente, tal invitación en igualdad de condiciones.

Este interés por la equidad en el trato que dan los medios de comunicación a los candidatos no es exclusiva de la regulación electoral mexicana. La FEC hace casi tres décadas puso ciertos lineamientos para la transmisión de debates en medios de comunicación para que no sean considerados contribuciones o gastos de campaña:

  1. Los debates sólo los pueden organizar medios de comunicación que ya cuenten con la “excepción de prensa”;
  2. también los podrán organizar organizaciones sin fines de lucro que actúen de manera imparcial.

Aunque no se regula la composición específica del debate ni los contenidos (como tampoco se hace en México), sí tienen una cláusula que requiere que los medios de comunicación participantes actúen de manera no partidista y den un trato equitativo a los candidatos:

…si una emisora con licencia permite que un candidato legalmente calificado para competir por un cargo público usar su estación, el concesionario debe ofrecer a todo los demás candidatos para el mismo cargo igualdad de oportunidades en el uso de la estación.

…los principio fundamentales del periodismo, combinados con el requisito de que dichos debates sean no partidistas, ofrece suficientes salvaguardas para que los debates organizados por periódicos, revistas y otras publicaciones periódicas se mantengan no partidistas.

[...]

…la estructura precisa del debate entre candidatos está a discreción de los organizadores. Sin embargo dichos debates deben ser no partidistas en su naturaleza y deben proveer un trato equitativo e imparcial a los candidatos. La cuestión primaria en la determinación de ser no partidista es la selección de los candidatos que participan en dichos debates.

Muestro estos ejemplos de la legislación electoral estadounidense no porque me parezca perfecta, ni porque creo que deba en México simplemente copiarse, sino porque ofrece un estándar (probablemente de los menos restrictivos del mundo) que nos permite reflexionar si nuestra legislación es tan escandalosa y descabellada como se ha hecho común describirla. Porque si existe el “Sóviet de Tlalpan” entonces también existe el “Sóviet de Washington”…y si eso existe, entonces calificarlo de Sóviet, no tiene ningún sentido excepto para quienes desde la extrema derecha estadounidense están convencidos que “la amenaza socialista” se está gestando en el gobierno de Estados Unidos. No hay duda que la legislación electoral en México tiene muchos problemas, y que de más de una forma no es ideal, ni por lo que se establece en la ley ni por sus consecuencias. Pero de ahí a ser legislación que pone en riesgo los derechos civiles, hay un abismo.

Por último hay dos cosas más sobre las que vale la pena reflexionar sobre cómo se dio esta discusión. En el programa Leo y Héctor insistieron mucho en que a) el problema es regular en sí, y  b) las (buenas) reglas no necesitan ser interpretadas.

En el primer caso, valdría la pena aventurarse a revisar cómo toda intención de valores o principios desde el Estado va (o debe) ir acompañada de regulación precisa. No puedo imaginar cómo uno podría hablar de garantizar la seguridad de los aviones sin considerar que ese objetivo tiene que convertirse en compleja, detallada y casi incomprensible regulación (que a la mayoría nos parecerá un galimatías).

En el segundo caso, la interpretación legal es el trabajo básico de las cortes. Si la ley no tiene que ser interpretada o debe llevar a una sola interpretación siempre, entonces no tendría sentido que existan los jueces. El trabajo del juez justamente es ponderar argumentos sobre la interpretación de las leyes referidas, sobre el contexto y la práctica social, para así juzgar actos específicos (tal vez el problema no es la regulación en sí, sino uno de los procedimientos otorgado al IFE en vez del TRIFE, el Procedimiento Especial Sancionador  como ha escrito en Nexos Ricardo Becerra, o las interpretaciones particulares que ha hecho el TRIFE como escribió hace unos días Raúl Trejo). Es ese espacio de interpretación y juicio el que puede llevar a que una ley en México, tras ser implementada, tenga consecuencias distintas que una ley casi idéntica en Estados Unidos. Si uno ve el detalle de las leyes que cité en este texto, todas han tenido muy diversas interpretaciones y consecuencias en distintos casos. En la mayoría incluso contrarias a lo que considero deseable. En México no tendría por qué ser distinto. No tendríamos por qué encontrar consecuencias y juicios idénticos a los de Estados Unidos incluso con leyes idénticas, justamente porque los jueces tienen que hacer su trabajo: interpretar, ponderar y juzgar. Y no hay duda, habrán buenas razones para estar en contra de esos juicios, que no es lo mismo que estar en contra de la ley o en contra de la existencia de regulación electoral que exprese ciertos valores básicos como la equidad, la autonomía frente al dinero privado, y la libertad de expresión.

Andrés Lajous.

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2 comentarios a “Contra el Sóviet de Washington: respuesta a Leo Zuckermann”


  1. Francisco

    ¿Y qué hay del gasto de los Comités de Acción Política (PAC)? Me llamó la atención que en el programa mencionado de TV no hicieran mención a esta figura que en Estados Unidos permite la guerra sucia directa a través de anuncios de televisión principalmente. En ese país la mayoría de los fondos recaudados durante el ciclo electoral republicano 2012 se ha destinado a los anuncios de televisión y de acuerdo con el Washington Post, los gastos de los PAC, han sido de más de 77 millones de dólares en anuncios de televisión, sólo los PACs de Mitt Romney han gastado 30 millones de dólares en anuncios, 97% de los cuales auténticamente de ataques frontales


    • Andrés Lajous

      Los comités de acción política también tienen que anunciar el origen del dinero y si se hicieron en coordinación con el candidato, comité o partido. Está claro que en EU no hay una prohibición para la compra de espacios en televisión, sin embargo lo que quería resaltar es que incluso sin esa prohibición hay límites sobre lo que es considerado prensa y no, y una definición clara de lo que es una contribución financiera o en especie a una campaña electoral. Sobre el tema específica de los PACs, y ahora SuperPACs te recomiendo este texto: http://www.nybooks.com/articles/archives/2012/feb/23/can-we-have-democratic-election/

      Saludos.