A partir de la discusión sobre el caso Cassez, muchas personas sostienen que Florence Cassez es culpable porque fue identificada por varias de las víctimas de secuestro. Sin embargo por lo que aparece en el expediente del caso no está claro qué tan certera fue la identificación considerando que las víctimas identifican a varias personas en su primera declaración, pero a Florence Cassez por su acento y color de piel, la identifican hasta tres meses después en una segunda declaración (retomado de aquí):

El día de su liberación, el niño había reconocido la voz de Israel Vallarta “como la de la misma persona a la que me refiero en mi declaración como Hilario”. Sin embargo, cuando los agentes presentaron a Cassez, y ésta dijo en voz alta su nombre, su edad y sus actividades laborales, Christian señaló: “No la reconozco físicamente, ni por su voz”. Con Cristina Ríos Valladares sucedió lo mismo.

Meses después, el mismo día en que lo hizo su hijo Christian, la señora Ríos modificó su declaración: “Pasado el tiempo… he recordado aspectos”, dijo. El primero: que la persona que le había sacado sangre al niño “no había sido un doctor, sino una persona del sexo femenino que hablaba con acento raro, ya que no podía pronunciar la palabra ‘aprieta’ ”. El segundo: que desde la primera casa de seguridad había escuchado la voz de “una persona extranjera con acento muy peculiar”: una voz que bromeaba con los secuestradores y que ahora, “sin temor a equivocarme”, reconoció como la voz de Florence Cassez.

El cambio en la declaración obliga a preguntarse que tan confiable, en general, son las declaraciones e identificaciones de testigos en un crimen. The Innocence Project es una organización estadounidense que se dedica a exonerar -con exámenes de ADN- a personas que han sido condenadas injustamente.  La organización reporta que más del 75% de las exoneraciones se deben a que en el juicio se cometieron errores de identificación por parte de los testigos (Un video sobre el tema. Sólo en inglés).

Varios estudios académicos demuestran la dificultad que tienen los testigos para hacer identificaciones correctas, con un buen número de distintos experimentos explican cómo la memoria de cualquiera puede modificarse según el contexto, el paso del tiempo, los instrumentos de identificación, y el comportamiento de la policía. Un buen resumen de experimentos psicológicos y documentación de casos reales es “Suggestive Eyewitness Identification Procedures and the Supreme Court’s Reliability Test in Light of Eyewitness Science: 30 Years Later” de los investigadores Gary L. Wells y Deah S. Quinlivan. En él mencionan varios de los problemas que suelen haber en la identificación que los testigos, incluso víctimas, hacen de los sospechosos de un crimen.

Los primeros problemas suelen estar relacionados con cómo la policía pide a los testigos o víctimas identificar a un sospechoso. No es lo mismo mostrar a varias personas para que el testigo escoja, que mostrar a una sola. No es lo mismo mostrar a varias personas que se parecen a la descripción original del testigo, que mostrar sólo a una con características similares entre varias. Los testigos identifican como culpables a distintas personas dependiendo de la forma en la que la policía les presenta a los sospechosos.

Una de las cosas que más afecta qué tanta certidumbre tiene un testigo para identificar al sospechoso es la reafirmación que hace la policía de su elección. Por ejemplo en un experimento compararon qué tan certero se sentía el testigo al identificar varias características del supuesto sospechoso. Si el policía les había dicho después de hacer la identificación que habían acertado, entonces subió su nivel de certidumbre frente a los casos en los que el policía les dijo que estaban equivocados (fuera cierto o no).

Otros de los problemas tienen que ver con nuestra capacidad para poner atención en una cosa a la vez. En un asalto vemos la cara de un criminal, pero también le dedicamos atención a otras cosas como el lugar donde los hechos suceden y demás detalles que no sirven para identificar a la persona específica. Por ejemplo, en varios experimentos se ha mostrado cómo cuando alguien es atacado con un arma, le pone más atención al arma que a la cara de quién la porta.

La distancia desde la que se ve a alguien también es un factor que influye en la capacidad para indentificarlo. Los autores de la investigación dicen que a más de 7.6 metros es casi imposible reconocer una cara. Sin embargo podemos reconocer a gente a una distancia mayor porque nuestro cerebro nos ayuda a “completar” lo que no vemos, a partir de otra información que nos permite hacer inferencias, no porque podamos ver los detalles de su cara.

El paso del tiempo entre el crimen y  la identificación -explican- también es clave. Nuestros cerebros olvidan más entre más cercano sea el evento, y conforme va pasando el tiempo va olvidando cada vez más lento. Es en la degradación de las memorias más cercanas cuando nuestro cerebro puede poco a poco reconstruir memorias con nueva información que la van alejando de la memoria original.

En el documental Presunto Culpable se pueden ver varios de estos problemas en la identificación del sospechoso por parte del testigo, al grado de que el testigo tiene que reconocer que aunque sostiene su acusación, nunca vio directamente quién mató a la víctima. Incluso la especialista Elizabeth Loftus escribió un pequeño texto dando su impresión sobre aquél caso en donde dice:

En mi experiencia con cientos de casos criminales, he encontrado que la razón más común para que alguien cambie su testimonio es que el testigo haya sido expuesto a nueva información. ¿Qué le dijo la policía a Reyes? Hay algo de evidencia de que le dieron el nombre de Antonio, pero ¿qué más? También Reyes tuvo pocos problemas describiendo a los integrantes de la banda a los que inicialmente acusó, pero no pudo describir a Antonio.

En el caso de Cassez no hay duda que en el tiempo que pasó entre el arresto y su identificación por los testigos, éstos pudieron haber sido influidos por las aseveraciones de la policía (por ejemplo las que hicieron en televisión) y por ello, unos días después del destape del montaje televisivo presentaron una nueva declaración en donde sí la identifican como cómplice. Esto no querría decir que Cassez es inocente, sin embargo sí siembra más dudas sobre la versión y pruebas que la PGR ha presentado ante los jueces. Pensar en las condiciones psicológicas de los testigos y víctimas también permite reconocer que honestamente están describiendo una memoria, aunque esta vaya cambiando con el tiempo, gracias a la información que se les presenta, y que cada vez menos se acerca a lo que sucedió.

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