A menos de 40 días de las elecciones parecería que se respira política. Las pláticas de café y las discusiones se centran, más que en cualquier otro momento, en temas de campaña, en cuestionamientos de por quién votar y por qué votar por una u otra de las opciones que se nos presentan a los mexicanos. Las calles están tapizadas de propaganda/basura, la radio y la televisión nos inundan con spots y noticias relacionadas con los candidatos, sus campañas, sus compinches, sus aciertos y sus metidas de pata; las casas encuestadoras y los periódicos dan semana tras semana cifras de las tendencias que presentan los simulacros de votación realizados por cada una de éstas y en las redes sociales se publica cada segundo información, notas periodísticas, fotos, videos, testimonios y opiniones en torno al tema nacional: la elección del próximo primero de julio.

En la próxima elección votarán cerca de 50 millones de mexicanos. La lista nominal del IFE cuenta con casi 80 millones de ciudadanos registrados (77,288,655)[1] de los cuales, de acuerdo con el mismo organismo, votará cerca del 60%, es decir, alrededor de 46,373,193 mexicanos. En el año 2006, con un padrón de poco más de 71 millones de ciudadanos la participación fue de 58.55% lo que quiere decir que votaron casi 42 millones de mexicanos. Para esta elección hay entonces poco más de 4 millones de nuevos votantes.

Sería difícil -y hasta absurdo- argumentar que la información obstaculiza la democracia, parecería lógico valorar como mejor una decisión más informada, discutida y analizada: y que las redes sociales así como los medios tradicionales de comunicación parecen ser los responsables de esta tarea. De acuerdo al más reciente estudio realizado por GAUSSC la decisión de por quién votar está determinada en primer lugar por lo que se lee, ve o escucha de analistas políticos en periódicos radio o televisión (27%) y lo que dicen los anuncios de las campañas en radio y TV(27%); seguido por la costumbre, 15%, la opinión de familiares, amigos y colegas de trabajo (18%) y por último el 3% menciona lo que sucede y se dice en las redes sociales. [2]

Poco más de un tercio de los mexicanos, 36%, pertenecen a una red social. Para este sector, las redes sociales se han convertido en foro de debate, plaza pública virtual, medio de información y herramienta de convocatoria y organización. Sin embargo, las virtudes de la información rápida -hasta en tiempo real- y las pocas limitaciones que estas redes presentan a la libre expresión y al contraste de opiniones son sólo una cara de esta nueva opción informativa y de comunicación. Las redes sociales presentan limitaciones claras e importantes. En primer lugar, alrededor de tres cuartos de la población en México no cuenta con acceso a internet,[3] quedando fuera de esta nueva era de la información y la conectividad virtual de las redes sociales. Además, 36% de los mexicanos dicen sentirse excluidos de esta era, entre ellos los de niveles socioeconómicos más bajos y grupos de mayor edad. México, de acuerdo con la información del Pew Research Center, se encuentra por debajo de la mayor parte de los países desarrollados en uso de internet y de redes sociales, ocupando el lugar 16 debajo de Japón y sólo por encima de Líbano, Indonesia, Kenia, Pakistán e India.[4] Estas cifras ayudan a poner en contexto algunos de los datos y afirmaciones recientemente publicados en las redes sociales y utilizadas por muchos como referencia para votar o sustentar sus argumentos en la discusión electoral mexicana.

Sin restar importancia a las redes sociales como foro de discusión y organización, como espacio abierto a la crítica y a la libre expresión, las cifras antes mencionadas reflejan la imposibilidad de hablar de éstas como una muestra representativa de la población mexicana; resulta imposible hacer generalizaciones a partir de lo que sucede en estas redes, lo que ahí se opina, el ambiente virtual que crean y por supuesto, las encuestas realizadas en éstas.

Uno de los conceptos fundamentales de la estadística básica es la inferencia. La inferencia se refiere a la posibilidad de argumentar que lo que sucede en una muestra puede generalizarse a la población, es decir, se puede inferir que como actúa un pequeño grupo actuará la población total. Para que esto sea posible, la muestra debe ser representativa del universo a estudiar, convirtiendo el proceso de muestreo en una parte fundamental del quehacer estadístico. Las redes sociales no son una muestra representativa de la población mexicana, entre otras cosas porque presentan un importante sesgo de edad (siendo usadas mayoritariamente por jóvenes) además de que para estar conectado a éstas es necesario el acceso a internet lo que implica también un sesgo socioeconómico y socio demográfico. Es por esto que inferir que una encuesta realizada en redes sociales, o el ánimo que se respira en Twitter y Facebook, así como las simulaciones de votación y las críticas y apoyos a candidatos “x” o “y” representan una fotografía de la realidad electoral mexicana como un todo resulta falaz.

Las redes sociales son un medio importante de involucramiento y participación ciudadana, y juegan un papel relevante, cuya transcendencia va en aumento día con día. Es valioso lo que ahí se gesta y lo que de éstas se convierte en realidad. El poder de informarse segundo a segundo y de interactuar con los que están lejos como si estuvieran a tu lado es algo a lo que no puede restarse importancia; los vínculos virtuales que estas redes crean son opciones atractivas para sociedades tan desvinculadas como la nuestra en momentos tan críticos como en el que nos encontramos. Sin embargo, sería poco sensato no reconocer sus limitaciones e irresponsable asumir como verdadero todo lo ahí publicado en aras de la defensa de la independencia de los medios tradicionales de información.

La crítica es pilar de un régimen democrático, la construcción de nuevos discursos y la creación de vías de expresión y alternativas a lo existente son prácticas que fortalecen a la comunidad y sólo así este país va a mejorar. Seamos críticos con la información y responsables con nuestras opiniones, lo que divulgamos, lo que posteamos, lo que publicamos. Ser parte de las nuevas redes sociales virtuales nos permite ser parte de una alternativa informática y comunicativa. Hagamos de estos medios espacios críticos, independientes, bien fundados y analíticos. No caigamos en la apatía, la desinformación y la ingenuidad.

 Isabel Gil. Politóloga.


[1] http://www.ife.org.mx/docs/IFE-v2/CNCS/CNCS-IFE-RindeCuentas/2012/01%20Enero/Cifras%20Tramites/EPLNCV03CV09311211.pdf

[2] La pregunta realizada fue: De las razones que aparecen en esta tarjeta, ¿cuáles son las tres que más toma en cuenta para decidir por quién votar para Presidente de la República? Estudio realizado en Mayo de 2012 por GAUSSC. Encuesta nacional cara a cara en viviendas, 2,500 casos.

[3] De acuerdo al INEGI, en mayo de 2010 había 8,444,621 hogares con computadora (30%) de los cuales 6,289,743 cuentan con acceso a Internet (22%). Según la encuesta realizada por GAUSSC en mayo de 2012 33% de la población cuenta con acceso a internet.

y 20% cuentan con teléfono inteligente con acceso a Internet.

[4] http://www.pewglobal.org/2011/12/20/global-digital-communication-texting-social-networking-popular-worldwide/

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