Tepichulos y guapiteñas”. Lentes de colores y/o sin micas, escapularios al cuello, tenis marca “Jordan” y banditas en el cabello. Ceja depilada o con fleco “geleado”. Aficionados al raggaeton. ¿No es el único género musical que les gusta? Es lo de menos: ahora son reggaetoneros.

Éstas y otras descripciones fluyeron como el agua en medios impresos y electrónicos hace un par de semanas cuando un grupo de jóvenes dañó instalaciones del metro Cuauhtémoc e Insurgentes y parte de ellos se enfrentó con granaderos en colonias cercanas al centro de la capital del país. A esto, se suman los hechos registrados el pasado sábado al interior y alrededores del metro Chabacano y las respectivas coberturas noticiosas.

Además de superar la falta de rigor informativo que caracteriza muy superficialmente a los participantes en los hechos mencionados, necesitamos acercarnos en la mayor medida posible a las condiciones sociales, económicas y de desarrollo humano que los han marcado desde el inicio de su vida y que sin duda, incidirán en su futuro y el de sus (nuestras) comunidades.

“No pido soluciones: pido que alguien se atreva a hacer las preguntas pertinentes”, dijo Octavio Paz al hablar en general de la compleja problemática nacional en 1977. Aunque partamos de reconocer que la conducta humana es impredecible, es decir, no está determinada por las condiciones sociales en las que vivimos (individuos que padecen iguales condiciones de vida actúan de manera distinta), la provocadora línea de Paz es un buen marco para concretar algunas interrogantes y aportar algunos datos significativos sin tratarse de un diagnóstico exhaustivo.

¿Dónde viven y cuántos de ellos estudian?

Como no se puede definir con exactitud, consideremos, con todas las reservas del caso, que las características socioeconómicas de la colonia Nueva Atzacoalco en Gustavo A. Madero, donde se ubicaba el bar New’s Divine, son similares a las del lugar donde viven los jóvenes que participaron en los disturbios. Cabe mencionar que dicho bar era conocido por las tardeadas en las que se ponía reggaetón, y habían“perreos”.

El índice de Marginación de la Secretaría de Desarrollo Social del Distrito Federal por unidades territoriales 2003 indica que ahí, de los 6 mil 742 hombres y mujeres que tienen entre 15 y 24 años de edad (nuestro grupo de referencia), 43% asiste a la escuela. También, que 10% de la población de 15 años y más (25 mil 727) no terminó la primaria; que 65% de los 23 mil 698 vecinos de 18 años en adelante carece de educación media superior y que el porcentaje se eleva a 87% al hablar de educación superior.

Efectivamente, parte de los últimos dos grupos de edad mencionados (15 años y más y 18 años en adelante) excede la de los jóvenes en cuestión; pero no analizar el entorno en su conjunto dejaría fuera, por ejemplo, información sobre actores relevantes como sus padres, familiares directos y amistades.

¿Trabajan? ¿Cuánto ganan?

La mayoría de las y los jóvenes del grupo de referencia no forma parte de la población ocupada, es decir, sólo 20% realizó alguna actividad económica por al menos una hora a cambio de una paga en la semana de referencia de la encuesta levantada por el INEGI y cuya información fue utilizada por la dependencia capitalina para la elaboración del diagnóstico. Para el grupo de entre 15 y 29 años, el porcentaje sube a 36%. En cuanto a la remuneración económica que percibe la población ocupada de esta colonia clasificada en el nivel de alta marginación, 49% percibe hasta dos salarios mínimos mensuales de ingreso por trabajo. Es decir, hasta 2 mil 493.20 pesos. Un dato más: del total de la población, sólo 36% cuenta con seguridad social (IMSS), lo que puede darnos una idea de la cantidad de ellos que trabaja en la informalidad.

¿Con cuántos espacios públicos para el esparcimiento cuenta el lugar donde viven?

Este es uno de los temas centrales para la prevención social del delito (por vías no penales). Gran parte de los actos delictivos ocurren en el espacio público y el deterioro o carencia de los que están destinados a la convivencia y al esparcimiento es frecuente en lugares de alta marginación. Esto último juega en detrimento del fortalecimiento del tejido social y de comunidades más equitativas: el sano esparcimiento es un derecho y la convivencia ciudadana es un factor de “vigilancia natural” contra la delincuencia y la violencia. La colonia Nueva Atzacoalco no cuenta con ni un sólo parque público de acuerdo con la información de la dependencia capitalina confirmada en la vista satelital obtenida de la aplicación Google Maps (al final del texto).

En términos llanos, el número de parques para una población de 36 mil 401 personas que habita en un total de 116 manzanas es cero. Irónicamente, el más cercano se encuentra en la Avenida Ingeniero Eduardo Molina, en la vecina colonia Del Obrero. Justo frente a donde se ubicaba el New’s Divine.

¿Qué tanto sabemos de estos jóvenes por su forma de peinarse, vestir o la música que escuchan? Observaciones superficiales no pueden llevarnos mas que a conclusiones superficiales poco o nada útiles para prevenir conductas antisociales e incluso, delictivas entre jóvenes con las condiciones sociales expuestas. Se trata de jóvenes vulnerables con entornos que favorecen manifestaciones violentas.

La empresa intelectual es compleja y las aportaciones de la sociedad civil organizada son indiscutibles: falta ver pasos más firmes por parte de nuestras autoridades.

Lilian Chapa Koloffon. Investigadora de México Evalúa.


Adendum:

En 2009, Elena Azaola y Marcelo Bergman realizaron la Tercera Encuesta a Población en Reclusión en el Distrito Federal y el Estado de México. Entre sus  datos, destaca uno que será de gran utilidad al realizar diagnósticos encaminados al diseño de estrategias preventivas: el mayor número de internos proviene de las delegaciones Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero y Venustiano Carranza.

También, el documento expone que el sistema de impartición de justicia “captura fundamentalmente pobres y marginados. Aproximadamente dos de cada tres internos provienen de hogares con marcadas carencias. Algunos de estos internos cometieron delitos graves, pero la gran mayoría cumple sentencias por infracciones menores.”

Por otro lado, sigue siendo imposible acceder a los diagnósticos regionales en el sitio web de la Secretaría de Desarrollo Social del Estado de México, así como a cualquiera de las evaluaciones de impacto de la política social estatal. Hasta el último día de julio, el anuncio de la veda informativa en el sitio por motivos electorales permaneció en el sitio.

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