septiembre 25, 2012

Corta historia de la reforma laboral

En las últimas semanas ha habido una discusión cada vez más ruidosa sobre la iniciativa de reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT) que envió Felipe Calderón como iniciativa preferente a la Cámara de Diputados. En distintos espacios y por distintas razones se han planteado una variedad de disyuntivas que pueden hacer para distintos grupos atractiva la iniciativa presentada: flexibilidad vs. rigidez, transparencia vs. opacidad, sindicatos vs. empresarios, crecimiento económico vs. reducción del salarios, etc.

Sin embargo el tema es más complejo que las disyuntivas sencillas planteadas en los medios de comunicación. Hasta el momento se han planteado tres iniciativas distintas de reforma laboral:

1) Iniciativa de reforma a la LFT enviada por Felipe Calderón.

2) Iniciativa de reforma laboral (LFT y constitucional) presentada por el PRD.

3) Iniciativa de reforma a la LFT presentada por el PRI en la comisión de trabajo como modificación a la propuesta de Calderón.

Una de las cosas interesantes de esta discusión ha sido la modificación de posturas y demandas de los actores más interesados en el tema a través del tiempo. Desde finales de los años ochenta se discute una reforma a la LFT que es de 1970. En aquél entonces la disyuntivas estaban planteadas por los beneficiarios de una ley que ayudaba a cumplir los acuerdos corporativos del gobierno entre el PRI, la CTM y la COPARMEX, y quienes estaban fuera de ese acuerdo: el PAN, el PRD y algunos sindicatos independientes. Sin embargo dentro de esta disyuntiva amplia, había otra generada por las demandas de la COPARMEX al PRI y a la CTM en la que pedía la “flexibilización” de la ley porque consideraba que era demasiado rígida para incorporar y aprovechar los cambios económicos de los años ochenta.

En 1995, después de una larga negociación entre la CTM y la COPARMEX se decidieron no hacer una reforma laboral, pero el PAN presentó una iniciativa propia hecha por los abogados laboralistas Néstor y Carlos de Buen. Esa iniciativaera importante porque pretendía un equilibrio entre la actualización de la LFT y el rompimiento de los mecanismos de control corporativo del PRI-CTM-COPARMEX sobre el mundo laboral. Entre otras cosas se hablaba de sustituir las Juntas de Conciliación y Arbitraje por jueces laborales, permitir la libertad sindical quitando la cláusula de exclusión, garantizar el voto secreto, libre y directo dentro de los sindicatos y demás cosas que ponen énfasis en las consecuencias políticas del arreglo corporativo que produce la ley laboral.

La iniciativa del PAN nunca se discutió ni votó, y aunque en el 2000 se anunciaba con podría ser retomada la perspectiva panista desde el gobierno, el nombramiento de Carlos Abascal, expresidente de la COPARMEX, como Secretario del Trabajo cambió el rumbo de las propuestas panistas y enfatizó el tema “económico” sobre el tema político regresando a las disyuntivas únicamente planteadas entre la COPARMEX y la CTM. No es hasta la iniciativa ahora presentada pro Felipe Calderón que se vuelve a tomar de manera ténue el tema político al obligar a los sindicatos a rendir cuentas sobre sus cuotas a los afiliados, y garantizar el voto secreto.

En paralelo el fortalecimiento del PRD y los sindicatos disidentes aglutinados en la UNT, permitió que también promovieran las reformas que había impulsado el PAN en 1995. Su propuesta no es idéntica a la que presentó el PAN entonces, pero tiene muchas similitudes pues tanto el diagnóstico como muchas de las soluciones se han planteado desde la academia. El énfasis central del PRD y la UNT sigue siendo el político, aunque también están incluidos temas en donde se plantean nuevas formas de contratación de trabajadores, pero acompañados de un seguro de desempleo que daría estabilidad al ingreso pese a la inestabilidad de un mercado laboral más flexible.

El intento del PRI de sacar una iniciativa por acuerdo tanto con el PAN como con al menos una parte del PRD se refleja en que la versión que presentará para discutir en la Comisión del Trabajo de la Cámara de Diputados, trata de reducir las críticas del último e incorpora parte de las demandas del segundo. Es decir, si la iniciativa de reforma que había enviado Calderón era poco ambiciosa, la que ahora presentará el PRI lo es aún menos. Por un lado cambia la definición (y confusión) que había en la iniciativa de Calderon al outsourcing satisfaciendo una demanda del PRD, quita los requisitos que la iniciativa de Calderón ponía a la declaración de huelga con los cuales no están de acuerdo ni la CTM ni la UNT, y elimina cualquier referencia al voto secreto y transparencia de los sindicatos a lo que los sindicatos vinculados al PRI se oponen. Por lo demás deja las formas de contratación a prueba y temporal que incluía la reforma de Calderón y otros temas de actualización de en temas de género y restricciones del trabajo infantil.

La disyuntiva entre rigidez y flexibilización es en particular interesante porque aunque México tiene leyes laborales muy rígidas, éstas se cumplen muy poco. Las razones de su incumplimiento son muchas, pero en general se puede decir que existe una coalición entre sindicatos al servicio de patrones, grandes empresas, líderes sindicales y autoridades que han decidido que si la “flexibilización” no se hace a través de las leyes, se puede hacer a través de los hechos.

 

Este contraste entre la protección legal y la protección real, por lo menos debe matizar las expectativas más optimistas de quienes apoyan la iniciativa de Calderón, ¿qué tan grande puede ser el cambio económico si la ley simplemente no dirá mucho más de lo que ya se hace en los hechos?

Todavía falta la discusión y votación de la propuesta que salga de la comisión en la Cámara de Diputados, pero lo que se puede ver es que el contenido final se parece más a los acuerdos que podrían haber acercado a la CTM y a la COPARMEX que a los acuerdos que impulsaban el PAN, el PRD y los sindicatos independientes desde los años noventa. Parecen cambios al margen que fortalecen ese viejo acuerdo entre unos cuantos patrones y unos cuantos sindicatos que dominan y limitan tanto el mercado laboral como el derecho de los trabajadores.


Algunas opiniones publicados sobre el tema:

Ciro Murayama – Miscelanea Laboral

Leo Zuckermann – ¿Vale la pena aprobar una reforma laboral incompleta?

Héctor Aguilar Camín – Fin y principio de sexenio

Arturo Alcalde Justiniani – Ocho mentiras del plan laboral de Calderón

Néstor de Buen – Otra reforma laboral

María Amparo Casar – Una cosa por otra

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2 comentarios a “Corta historia de la reforma laboral”


  1. María Carmen Venegas Rojo

    Buenas tardes, me podrían sugerir literatura a consultar con respecto a la reforma laboral. Gracias.