diciembre 13, 2012

Análisis de la iniciativa de reforma educativa: ¿Forma es fondo?

Lucrecia Santibañez
Fuente: Cuartoscuro

Menos de dos semanas después de iniciar su mandato, y antes de promover otras reformas claves para el país, el Presidente Peña Nieto presentó el Lunes su iniciativa de reforma educativa. Ese simple hecho ya constituye un avance. Las dos últimas grandes reformas educativas no se dieron sino hasta bien comenzado el sexenio. La Alianza por la Calidad de la Educación de Felipe Calderón se presentó en Mayo del 2008.  El Compromiso Social por la Calidad de la Educación de Vicente Fox (reforma que creó el INEE) se firmó en Agosto de 2002. ¿La otra gran diferencia? Los acuerdos diseñados por Fox y Calderón llevaron la rúbrica del SNTE. En esta ocasión el representante del SNTE tuvo un papel menos protagónico. Además de que claro, ninguno de los dos Presidentes anteriores llevó sus reformas al orden constitucional. En México, dice el refrán, forma es fondo. En esta ocasión, las formas son muy distintas.

Esperemos que realmente forma sea fondo, porque de fondo, la iniciativa de reforma contiene menos novedades. Tanto Fox como Calderón buscaron impulsar la autonomía de las escuelas, aumentar la inversión en infraestructura y equipamiento tecnológico, elevar la calidad docente, recompensar mediante estímulos y otros programas el buen desempeño docente e impulsar la evaluación educativa autónoma. En el caso de Calderón, se instituyeron los concursos de ingreso y promoción docente que prometían, igual que ahora, profesionalizar la carrera docente, hacer más transparentes los criterios de ingreso y ascenso y, al final del día, redituar en un profesorado mejor capacitado. No hay un estudio o evaluación rigurosa que nos permita saber si los concursos lograron el resultado que se buscaba, pero su instrumentación dejó mucho que desear. Muy pocas plazas realmente fueron sometidas a concurso y los exámenes de ingreso y promoción, aunque técnicamente válidos, eran insuficientes para alcanzar los grandes objetivos de mejorar la calidad docente que la reforma persiguió.

Se habla mucho en los medios de que esta iniciativa de reforma es una estocada al SNTE como si esto fuera su principal objetivo. Aquí habría que recordar, que muchos países con buen desempeño educativo (Canadá, Singapur e incluso Finlandia), tienen sindicatos docentes fuertes. Sin argumentar ningún tipo de causalidad, tener un sindicato fuerte, por sí mismo, no excluye el tener buenos resultados. Hay de sindicatos a sindicatos, por supuesto. En el caso de México el SNTE tiene injerencia en todos los principales programas educativos y goza de poder monopólico sobre las relaciones laborales entre autoridad y maestros. Si le añadimos que juega directamente en la cancha gremial y en la cancha electoral la cosa se complica. Por lo tanto, si cambiar las formas significa ampliar el rango de acción de la autoridad educativa y su posibilidad de mejorar la educación en México, el enfoque estaría justificado.

Sin embargo, si nos centramos estrictamente en el fondo no queda claro que las reformas propuestas, de ser aprobadas por el Congreso, redundarían de manera automática en mejores resultados. Por ejemplo, el hecho de que todas las plazas se concursen podría no tener ningún efecto en la calidad docente, si el examen de ingreso no ayuda a detectar a los candidatos con las mejores competencias docentes en el aula. Yo fui parte del primer Órgano Técnico Independiente que revisó los exámenes que se utilizarían para el concurso de ingreso y francamente, los instrumentos tenían muchas limitaciones. Es díficil pensar como se puede elegir a un buen docente, al que se le va a pedir que tenga conocimientos pedagógicos, de su materia, y además buenas habilidades de expresión oral y escrita, negociación (para lidiar con autoridades y padres de familia), creatividad (para adaptar su estilo de enseñanza a niños con diferentes trayectorias de aprendizaje), responsabilidad, pensamiento crítico, entre otros, mediante un examen estandarizado de opción múltiple.

Dado que la iniciativa de reforma es escueta en detalles de instrumentación, algunas de sus palabras nos pueden dar algunas pistas. Refiriéndose a los maestros y su contribución, el documento contiene la siguiente exposición:

 Bajo la premisa de una evaluación justa y técnicamente sólida será posible conciliar la exigencia de la sociedad por el buen desempeño de los maestros, con el justo reclamo del magisterio y de la sociedad que exigen la dignificación de la profesión docente. La creación de un servicio profesional docente responde a esta exigencia.

Este párrafo exhibe una tensión que no tendría porqué darse.  ¿Porqué tendrían que entrar en contradicción el tener buenos maestros (el reclamo social) con el que la profesión docente sea digna (el reclamo tanto magisterial como social)? La dignificación de la profesión docente se asocia por lo general a mejores salarios y condiciones de trabajo. También se asocia con oportunidades de desarrollo profesional y esquemas de promoción vertical. La yuxtaposición se da cuando el magisterio, mediante su organización sindical, exige todo lo anterior pero no está dispuesto a ceder ningún terreno en la definición de qué constituye un “buen” maestro y que procede cuando el individuo no cumple con dicho perfil. En otras palabras, el gobierno se muestra dispuesto a otorgar mejores condiciones docentes a cambio de una mejora en la calidad docente. Señal fuerte al SNTE: Quid pro quo.

¿Pero que constituye un “buen” desempeño y quien lo determina? La pregunta del millón. Después de años de investigación sobre el tema de evaluación docente, y millones de dólares invertidos en todo el mundo, no hay en la comunidad académica un consenso sobre la mejor manera de medir la efectividad docente, aunque se reconoce que los puntajes de los alumnos en pruebas estandarizadas son un elemento importante. El reto técnico es mayúsculo, y difícil de sortear en corto tiempo. Contar con una visión correcta sobre la necesidad de detectar y recompensar el buen desempeño docente es únicamente un primer paso. Asegurar una instrumentación adecuada es aún más importante.

Por último está el tema de contar con una evaluación, tanto de docentes como de alumnos, “justa y técnicamente sólida”. Una vez más, el diablo está en los detalles. Determinar la solidez técnica es relativamente fácil. La parte referente a justicia…loable pero difícil objetivo de conseguir. Un párrafo subsecuente alude brevemente a esta dificultad:

La evaluación de los maestros debe tener, como primer propósito, el que ellos y el sistema educativo cuenten con referentes bien fundamentados para la reflexión y el diálogo conducentes a una mejor práctica profesional

Al hablar de “referentes bien fundamentados” se reconoce que la evaluación docente no puede efectuarse de manera aislada y que para que sea aceptada (aunque no necesariamente justa) tendría que darles a los maestros un referente contra el cual puedan medirse y hacia el cual puedan apuntar su mejora profesional. Alguien tiene que decidir qué constituye una práctica profesional de “calidad.” Aquí se retoma la recomendación hecha por el equipo de especialistas mexicanos e internacionales de que “México necesita definir claramente los estándares docentes para que la profesión y la sociedad sepan cuáles son los conocimientos, las habilidades y los valores centrales asociados a una enseñanza eficaz.” (OCDE, 2010).

Definir este tipo de estándares de docencia daría sustancia a esta iniciativa de reforma. Ante la falta de definiciones, se corre el riesgo de contar con múltiples interpretaciones. Delinear el perfil docente que México necesita y los estándares que hay que cumplir ayudaría a aterrizar muchas de las ideas contenidas en esta iniciativa. Facilitaría por ejemplo, la instrumentación del Servicio Profesional Docente (¿qué tipo de maestro se busca incorporar?) así como las actividades de evaluación educativa (¿qué es lo que se quiere observar y medir?). Generaría, en otras palabras, forma y fondo.

Lucrecia Santibañez. La autora es investigadora en temas de educación en RAND Corporation. Es miembro de la Junta Técnica del INEE y del Comité Técnico de la Prueba ENLACE.

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4 comentarios a “Análisis de la iniciativa de reforma educativa: ¿Forma es fondo?”


  1. miguel angel hernandez

    Complejo problema¡ Sin embargo, la educ en mèxico se empantanò en cuanto se unciò el snte al sistema polìtico, lo mismo pasò con los demàs sindicatos de buròcratas y centrales obreras, dar migajas a cambio del voto corporativo. Ahì iniciò el problema.
    La educ es un servicio complejo que requiere de muchos àngulos,lo malo es que con el magisterio como burocracia se mata toda iniciativa personal. Para què me esfuerzo si me pagan lo mismo que al maestro baquetòn? De ahì la selecciòn y constante evaluaciòn. Ahora, todo es relativo; hay sistemas educativos pùblicos y privados que se sujetan a stàndares de desempeño y tienen elevados niveles, ahi entran: constante capacitaciòn de maestros, financiamiento, controles admvos, proyectos compartidos, contacto con padres, impacto social de egresados.
    El valor de un sistema està en eso; en el impacto social de los egresados, capacidad de transformaciòn de su entorno y persona lo cual se logra con conocimientos, actitudes, valores. Què actitudes y valores pueden transmitir buròcratas mal pagadados y peor preparados?


  2. Luis Castañeda Hernández

    Las tijeras sirven para cortar, el martillo para clavar y así cada herramienta está hecha para un fin determinado, la educación es una herramienta multifuncional, pero como quieren que sirva si no saben que quieren hacer con ella, no sobran los comentarios ni las evaluaciones, pero si todavìa no saben a donde quieren ir, como decir que no sirve la herramienta si no la han probado, como evaluar el funcionamiento de la herramienta si no la han puesto en operación, porque si han estado afinando el uso de esa herramienta sin haber logrado utilizarla;creo que éste ultimo sería un buen aforismo; el asunto de la educación es como una oración a la que le falta el predicado, es decir todavía no es una oración completa. Quieren que los maestros resuelvan lo que los grandes opinadores y planeadores de la educación en México no han logrado definir: ¿qué se quiere? y que se quiere (voluntad de poder)


  3. José Carlos Rocha

    De acuerdo con Lucrecia en la necesidad de definir los estándares para la docencia, que es una decisión para nada menor. Tal vez lo difícil es ponerse de acuerdo en esos estándares, porque depende de lo que se considere como modelos pedagógicos adecuados, y el acuerdo actual sobre la educación básica requiere de un análisis todavía.


    • Luis Castañeda Hernández

      La parte técnica del problema de la educación no es el problema, se cuenta con infinidad de métodos, metodologías y tecnologías, pero esa no es la cuestión central. El punto es una cuestión de carácter político-social, adonde queremos ir, o creen unstedes que la doctrina del “destino manifiesto” es mero artificio, nosotros, qué queremos, adonde pretendemos llegar, el destino está en alguna medida en nuestras manos (no en las manos de los muñecos de ventrílocuo del poder y el dinero que son nuestros políticos). El aspecto técnico de la educación es la carreta, ¿cuáles son los caballos? quienes son los caballos y adonde hay que conducirlos; los caballos buscan el agua y el forraje, ¿los humanos, en particular los mesicanos? ¿saben que quieren?