marzo 8, 2013

Hoy no es día de la madre

Paola Zavala Saeb
Día Internacional de la Mujer - Barcelona 2009

Puedo apostar que para esta hora ya vieron varios comentarios en las redes sociales del tipo: “Felicidades a la mejor mujer del mundo, mi mamá”, invariablemente se confunde el Día de la Madre con el Día de la Mujer y es que tienen sus semejanzas.

El Día de la Madre todos demostramos mucho cariño a nuestras mamás, las llevamos a comer, algunos llevan serenata y dan regalos; después el día pasa y hasta el otro año. Con el Día de la Mujer pasa algo parecido, políticos de todos los partidos y de todas las naciones nos mencionan en sus discursos, ministros de culto de todas las religiones piden por nosotras; noticieros, periódicos y revistas entrevistan y publican a mujeres, en las tiendas hay baratas, y al final del día nos vamos a dormir con una colección de felicitaciones por “ser mujer” y hasta el otro año.

Las felicitaciones se agradecen, pero en realidad los cromosomas hicieron su trabajo y así sucedió. El hecho de “ser mujer” responde a una coincidencia genética, ahí cabemos más de la mitad de la población y en igualdad de condiciones debería de haber también un Día del Hombre.

No lo hay, quizá porque no hemos alcanzado aún las mismas condiciones. Contra la idea del discurso que pudiera parecer victimizante están los datos duros:

  • De los 1.200 millones de personas que sobreviven en el mundo en condiciones de extrema pobreza, con menos de un dólar al día, el 70% son mujeres.
  • Cobran entre un 30 y un 50% menos que los hombres.
  • Producen el 80% de los alimentos que consume su familia, aunque sólo poseen el 1% de la propiedad de la tierra.
  • De los 867 millones de personas en el mundo que no saben leer y escribir, 559 millones son mujeres.

Y por ahí sigue la lista. El Día de la Mujer busca visibilizar esta realidad, para cambiarla; trascender la inequidad, promover la justicia y el desarrollo con enfoque de género.

Cambiar esta realidad no es asunto de mujeres indignadas, contra hombres machos. Desde la primera vez que se celebró el Día de la Mujer en 1911, las mujeres que marcharon en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza exigiendo derechos fueron acompañadas por hombres.

Desde entonces, los movimientos sociales para ampliar los derechos de las mujeres han conseguido un panorama más equitativo para muchas de nosotras, desde el derecho al voto hasta el derecho a decidir.

En México, la realidad es que seguimos teniendo altos índices de violencia en contra de las mujeres, diferencias en los derechos laborales, restringidos los derechos sexuales y reproductivos, acotada la participación política y marginal el acceso a cargos de decisión. El ejemplo más evidente es el gabinete presidencial, en el que apenas tres mujeres ocupan la titularidad de los 19 cargos.

Así que la lista de pendientes es larga todavía, entre ellos están:

  • Incluir el feminicidio en todos los Códigos penales del país.
  • Garantizar el derecho a decidir de las mujeres en todos los Estados de la República.
  • Ampliar los derechos para que parejas de un mismo sexo puedan iniciar procesos de matrimonio y adopción.
  • Armonizar los códigos procesales en materia civil y penal para establecer un procedimiento claro para la solicitud y operatividad de las medidas de protección a mujeres víctimas de la violencia.
  • Pasar de presupuestos etiquetados a la generación de presupuesto con enfoque transversal de género.
  • Asegurar un incremento progresivo del presupuesto general para la salud sexual y la salud reproductiva; suficiente para el abastecimiento de una amplia gama de métodos anticonceptivos, incluyendo los de barrera.
  • La prohibición explícita de la prueba de no gravidez para que las mujeres sean contratadas, y establecer sanciones especiales por despido de mujeres embarazadas.
  • Garantizar todos los derechos laborales para las personas que trabajan en el hogar, para pasar del empleo informal al empleo formal.
  • Reformar el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales para establecer que la integración de los órganos directivos de los partidos políticos no podrá exceder de un 50% de miembros de un mismo sexo. Esto a efecto de pasar de la obligación de “procurar” la paridad para garantizar la paridad en los órganos de dirección.
  • Asegurar que se establezcan cuotas de género en la designación de las y los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Consejeros del IFE, de la CNDH, IFAI y demás cargos públicos sujetos a la aprobación del Congreso.

Estos pendientes no nos atañen sólo a nosotras, se necesita de un trabajo conjunto de hombres y mujeres para generar condiciones de equidad. El principal reto es que los derechos establecidos en papel, se traduzcan en realidades en el cotidiano. La idea es que eliminemos este día del calendario, que no haya más inequidades que visibilizar, que dejemos de escribir mujeres, hablando de mujeres, el Día de la Mujer.


*Paola Zavala Saeb es abogada, especialista en derechos humanos. Ha realizado trabajos de consultoría e investigación para ONU- DH y el INMUJERES.

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