En estos días se discute en Nuevo León la ley de protección a no fumadores presentada por el gobernador Rodrigo Medina, para que la legislación neoleonense sea básicamente igual a la del DF. Esto implicaría que quedaría prohibido fumar en lugares cerrados, y que quienes fuman, sólo lo puedan hacer en terrazas al aire libre en restaurantes y bares. La discusión en Nuevo León parece estar tomando una ruta parecida a la que tomó en el DF, en donde el gobierno del estado y organizaciones de la sociedad civil dan argumentos de salud pública en favor de los espacios 100% libre de humo de tabaco, y la industria tabacalera da argumentos en contra, a su vez tratando de forjar una alianza con la industria restaurantera.

En un foro la semana pasada un representante de la industria tabacalera llegó tan lejos como para argumentar que en realidad si se prohíbe fumar en lugares cerrados públicos, se fuma más en casas,  y suben las ventas de los servicios de comida a domicilio. Es decir, ya ni siquiera dan argumentos para defender su propia industria, sino que intenta asustar a la industria restaurantera de un supuesto efecto negativo en sus ventas.

En un estudio sobre el impacto económico de la Ley de Protección a No Fumadores en la ciudad de México publicado en una de las revistas del British Medical Journal, se muestra que la ley o no tuvo ningún efecto en los ingresos y empleo en restaurantes y bares o tuvo un leve efecto positivo. Este resultado es congruente con estudios similares hechos en otros países. En una revisión de la literatura académica encuentran que de 49 estudios con una metodología aceptable, 47 mostraron o un efecto positivo o nulo en términos económicos. En la gráfica de abajo se muestra una comparación de ingresos en la industria restaurantera antes y después de la nueva ley en el DF (o MC como acrónimo de Mexico City), donde se pusieron restricciones, y se compara con otros estados donde no se pusieron restricciones. Aunque por la crisis del 2009 hay una reducción general de ingresos, esta es tiene la misma tendencia con o sin la existencia de la ley. Es decir, la prohibición de fumar en lugares cerrados no tuvo un impacto económico en bares y restaurantes.

 

Al mismo tiempo, un estudio publicado en al American Journal of Public Health muestra que aunque la ley en el DF no se cumple a cabalidad, ha habido una reducción en la exposición a humo de segunda mano (y ha cambiado la actitud en relación al tabaco tanto de fumadores como de no fumadores). En una encuesta realizada en la investigación se encontró que el número de gente sin exposición a humo de segunda mano en el último mes pasó de 19% antes de la ley a 44% después de la aplicación de la ley como se muestra en la gráfica de abajo.

Por último, y más importante, según un reporte del Instituto Nacional de Salud Pública, a tan sólo catorce meses después de la aplicación de la ley de protección a no fumadores en el DF, se redujeron en 10.6% las muertes por infarto agudo al miocardo entre personas de 30 y 74 años y se redujo 19.8% la hospitalización por la misma causa. Este efecto ha sido observado en un grado parecido en otras ciudades del mundo en las que se prohibió fumar en lugares cerrados.

Esta evidencia debería ser la que vean los legisladores y la industria restaurantera de Nuevo León en vez de los cada vez más extraños argumentos de la industria tabacalera. Será interesante que si se aprueba la ley en Nuevo León, sirva también como estudio de caso para otros estados y ciudades grandes en el país, en donde por desgracia la industria tabacalera no detiene su batalla por detener leyes como la del DF que protegen la vida de los no fumadores.

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