Crime

Todo empezó un miércoles, aunque en realidad empezó un domingo.

El miércoles 29 de mayo, un grupo de alrededor de 200 personas se manifestó en el Eje 1 Norte para denunciar la desaparición de los familiares de algunos de ellos en un antro de la Zona Rosa. Los medios, presentes en la manifestación, recabaron información distinta.

Algunos dijeron que se trataba de 11 desaparecidos. Otros de 13. Uno se aventuró a decir que eran 17 y la versión capitalina de otro diario citó hasta 24. El número, casi dos semanas después, parece ser 12, que son las actas que tienen en la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal.

Los primeros reportes en medios son del 29 y 30 de mayo –29 en medios digitales, 30 en impresos–, aunque los hechos ocurrieron el 26 por la mañana (o 25 por la noche, según el primer reporte de un periódico). La fuente inicial de la noticia fue la marcha del Eje 1, así como mensajes de Facebook.

Ese mismo día, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) confirmó que había 11 denuncias.

Según los familiares y la mayoría de las versiones mediáticas –aunque en un trascendido se especula que la desaparición no ocurrió en la Zona Rosa–, el domingo 26 de mayo, después de las 9 de la mañana,  un “comando” –tal vez con paliacates; tal vez armado, tal vez no– se baja de dos camionetas –según un diario eran éstas–. El gerente del bar le dice a los clientes –según esta versión, que el columnista Martín Moreno dice ser cierta– que se trata de un “operativo”. Pero el testigo también dice “yo andaba muy mal”. Según las autoridades locales, el testigo dio datos falsos sobre su domicilio, por lo que no lo han podido localizar.

Las camionetas de la foto, según la explicación más reciente del gobierno capitalino, no estaban vinculadas. Eran de turismo.

El lugar, de nombre “Heaven” o “Heavens” –hasta en esto hay discrepancias– tenía una razón social y fachada distinta: “Bicentenario” (aunque está registrado ante la Delegación Cuauhtémoc como “Mamá Grande”). El dueño oficial es Ernesto Espinosa Lobo (o Espinoza), aunque ahora se dice que los “verdaderos” dueños serían otros, Darxh y Marcos Ledezma (o Dash), “Los Mosquinos”. También se han mencionado algunos nombres de los encargados del lugar: el responsable de seguridad (o tal vez chofer), se dice, es Gabriel Carrasco, “El Diablo”, mientras que el administrador, según un testigo (el mismo que está desaparecido), es “El Polo”, cuyo nombre se desconoce. Carrasco está detenido y él implicó a los Ledezma.

Las cámaras del bar no funcionaban. Las cámaras del gobierno en la zona, se dijo, tampoco captaron nada (después resultó que sí). Parece que hay un segundo testigo que los vio llegar.

Una primera versión en medios fue que se trataba de un supuesto operativo del Gobierno del Distrito Federal. Las dependencias locales y federales (la Procuraduría General de Justicia y la Policía Federal) negaron su participación inmediatamente.

Al día siguiente de la marcha, la PGJDF dijo que tenía 11 actas levantadas por desaparición de personas. Un portal reportó que en realidad eran 12, y se levantó una última acta de desaparición ante el Centro de Atención a Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA).

En su primera aparición, el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, dijo que no tenían una línea de investigación, y que no se podía confirmar lo ocurrido. También negó que hubiera indicios de que “una mafia” estuviera detrás.

Algunos familiares, después de reunirse con el procurador local, Rodolfo Ríos, se dijeron “satisfechos” con la línea que horas antes se había declarado inexistente.

Días después, el Jefe de Gobierno y sus dependencias se volvieron a contradecir: Mancera dijo que no había evidencia de que los 11 –o 12– hubieran estado en el bar al momento del supuesto “secuestro”; el procurador dijo que sí habían estado ahí.

La Procuraduría informó más tarde que no sólo estaban en el Heaven/Heavens, sino que en efecto de ahí habían sido sustraídos.

El Secretario de Gobierno, Héctor Serrano, se refirió a lo ocurrido como un “evento focalizado” y de “características específicas”, en contraste con la explicación paralela de que en el Heaven/Heavens no había sucedido nada.

En medios corrieron las versiones de que dos de los desaparecidos habían sido declarados como tales desde el sábado 25. Hasta la fecha no se ha confirmado.

El gobierno, en respuesta a los hechos, inició un operativo de seguridad, en el que “reforzó” la presencia policiaca en el área, al grado de tener a 20 policías por calle, a pesar de negar que hubiera grupos criminales en el área. El propio Mancera salió a decir que en el DF “no operan cárteles”.

A la par del operativo y el anuncio de la “recuperación” de la Zona Rosa, columnistas y medios hicieron eco del problema de los antros en el Distrito Federal.

Los familiares de los desaparecidos amagaron con seguirse manifestando y lo hicieron. Uno incluso declaró que: “Si quieren ver al barrio bravo, lo van a ver bravo, nada más díganos…”

A pesar de que el gobierno del Distrito Federal no ha hecho públicas sus investigaciones, los medios han realizado pesquisas paralelas.

La línea en los periódicos y portales parecería ser la misma –o al menos similar– en los diversos recuentos: un ajuste de cuentas entre grupos del crimen organizado. Algunos mencionaron a Jerzy Ortiz y Said Sánchez, hijos de Jorge Ortiz, “El Tanque” y Alejandro Sánchez, “El Papis”, respectivamente, como el objetivo principal. “El Tanque” está detenido desde hace 10 años. “El Papis” también parece estar preso. Sin embargo, la abuela de Jerzy Ortiz negó que éste fuera el caso. Los dichos van y vienen.

(Según Gabriel Carrasco, uno de los detenidos, sí hubo secuestro y sí iban por Ortiz. Pero Carrasco no ha revelado quién lo ordenó. Sin embargo, este artículo refiere a los supuestos dueños.)

Aunque no lo han vinculado directamente, los medios y los funcionarios públicos han mencionado la palabra “narcomenudeo” al referirse a la desaparición de los jóvenes.

También se ha hablado de nexos con el “Black”, un bar de donde, según la PGJDF, un hombre fue sustraído para después ser ejecutado el 24 de mayo.

En los medios se ha mencionado a distintos grupos delictivos: “La Unión”, “Los Chorizos” y “Los Mosquinos”, así como un sicario apodado Hugo “Bocinas”, sin relación con “El Bocinas”, ejecutado en Médica Sur en diciembre. Ninguna teoría ha sido retomada en público por las autoridades al día de hoy.

El domingo pasado, una semana después de la desaparición, un reportero y un portal, atribuyendo la fuente a la PGJDF, revelaron que se habían encontrado tres cuerpos en Teoloyucan, Estado de México. Ambos aseguraron que se trataba de tres de los desaparecidos en la Zona Rosa. El gobierno del Estado de México clarificó: ni siquiera había cuerpos.

El martes 4 de junio se anunció la detención de dos meseros del Heaven/Heavens. El miércoles 5 se dijo que eran tres empleados, aunque el Gobierno del Distrito Federal se negó a confirmar sus identidades. Un periódico dijo que lo había verificado de forma independiente, y que eran dos hombres y una mujer: el encargado de seguridad del establecimiento, el chofer de uno de los dueños y su esposa. Ningún mesero.

Hoy, 6 de junio, a 12 días del hecho, sólo hay algo cierto: nadie sabe dónde están los 12 desaparecidos.

Esteban Illades es editor de Nexos en línea.

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