eleccion

A primera vista parecería que un retroceso en la democracia, atribuido a la disminución de alternativas, y una pobre participación ciudadana caracterizaron las pasadas elecciones del 7 de julio. Ambas afirmaciones se apoyan en la formación de coaliciones entre partidos ideológicamente distintos y la pobre participación ciudadana en los dos estados emblemáticos de estas últimas elecciones: Baja California y Quintana Roo. Pero, ¿en verdad podemos hablar de un retroceso? [1]

Históricamente se puede observar la existencia de una participación ciudadana pobre para los casos antes mencionados de Baja California (BC) y Quintana Roo (QR). En promedio, BC ha tenido un porcentaje de participación de 44% desde 1997 y QR de 48%. De acuerdo a los últimos resultados, BC obtuvo 39% de participación aproximadamente, mientras que en QR fue de 32%. Aún con estos datos, se puede decir que comparativamente fue baja la participación, pero como se muestra en la Tabla 1, los años en los que la participación ciudadana ha estado por debajo de su media son aquellos en los que las elecciones no son presidenciales. Por esto, no habría que sorprenderse si en el 2013 presentaron una “baja” participación; más bien hoy coinciden con su tendencia.

Porcentaje de participación ciudadana
Año BC QR
2000 56.36% 61.17%
2003 31.02% 33.26%
2006 45.73% 55.49%
2009 30.96% 36.71%
2012 53.77% 58.12%
2013 39% 32%

Tabla 1

Ahora bien, sobre esta elección también vale la pena hablar del tema de las alternativas reales, es decir, el número efectivo de partidos. El término de número efectivo de partidos mide la competitividad electoral que se tiene por elecciones, que va desde 0, si se trata de una dictadura militar sin legislatura, hasta 4.86, resultado obtenido por el estado de Morelos en 2012, la cifra más alta observada en México desde 1986. Esto significa que en Morelos la diversificación de los votos en ese año fue significativa, ya que hubo casi cinco partidos por los cuales la gente votó.

Más que juzgar las coaliciones entre partidos ideológicamente distintos, nuestra motivación es tratar de observar el impacto que tienen en términos de competitividad electoral. En la Gráfica 1 se puede observar cómo se distribuyen los porcentajes de votos para el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido de Acción Nacional (PAN), Partido de la Revolución Democrática (PRD) y para cualquier otro partido dentro de los años 2009-2010. Para la variable de cada partido, se agrupa dentro de cada una cualquier tipo de coalición en la que uno de los partidos antes mencionados es mayoría. Esto con el fin de observar sólo a los estados que participaron en la jornada electoral pasada, para después hacer un comparativo histórico.

Gráfica 1

Gráfica 1

En la Gráfica 1 se muestran estados como Baja California, Sinaloa, Durango, Veracruz, Puebla y Chihuahua, que parecen tener un sistema bipartidista. Por esto, se puede esperar que el número efectivo de partidos para estos estados sea bajo y, además, no se mueva tanto con respecto a este año, dado que no son elecciones presidenciales y que no aumenta significativamente la participación ciudadana de una jornada con respecto a la otra. Para los estados de Oaxaca, Baja California, Aguascalientes e Hidalgo pareciera observarse una distribución más equitativa de los votos en dicho año, lo cual tendría un impacto similar en la competitividad, aumentando el número efectivo de partidos. En la Gráfica 2 aparece el número efectivo de partidos por estado desde 1986 y se hace un corte vertical en 1997 (por ser el año en el que el PRI obtiene menor proporción de votos a nivel nacional), así como uno horizontal en dos partidos efectivos. Además, el color de los puntos se torna rojo si es que está por encima de los dos partidos efectivos y azul si se encuentra por debajo.

Gráfica 2

Gráfica 2

En la gráfica 2 se puede observar que, en promedio, la mayoría de los estados ha tenido dos o tres elecciones con menos de dos partidos efectivos. Comparando la Gráfica 1 con la 2, históricamente Oaxaca, Baja California, Aguascalientes, Hidalgo, y algunos otros, han presentado altos niveles de competitividad. (Oaxaca sólo reporta datos desde 1998 en elecciones locales).

Para el caso de Oaxaca, en las últimas elecciones compitieron dos coaliciones y cuatro partidos por separado. En el total del estado, la coalición conformada por el PAN-PRD-PT, obtiene 34.56% de votos mientras que la coalición del PRI-PVEM obtiene 34.41%. Los otros cuatro partidos tienen menos de 10% cada uno. Lo que se esperaría es que la competitividad fuera menor debido al porcentaje acumulado por las coaliciones, pero no es así. Oaxaca presenta casi cuatro partidos efectivos, que es el índice más alto que ha tenido en términos de competitividad. Lo que nos dice es que antes de esto, Oaxaca no había tenido tal nivel de alternativas o de competitividad dentro del estado, determinado por la proporción de votos de sus ciudadanos. Por tanto, en este caso, el efecto que tienen las coaliciones es neutral a la competitividad. Esto también sucede en Aguascalientes e Hidalgo, que presentan los más altos índices de competitividad electoral interna.

Por otro lado se encuentra BC, un estado importante para el PAN, pues fue el primer estado en que gana dicho partido, además de ser emblemático por ser la primer gubernatura estatal en presentar alternancia. Es un extremo porque dados los resultados del 7 de julio pasado, BC presenta la misma competitividad que en 1986, cuando el PRI estaba aún a cargo del gobierno.

A partir de estos hechos, realmente no se puede hablar de un retroceso de la democracia, pues los datos demuestran que las coaliciones no afectan la competitividad entre partidos. Tampoco se puede hablar de una pobre participación ciudadana,  pues el comportamiento de los ciudadanos ha sido el mismo desde hace más de una década. Es necesario analizar las próximas contiendas electorales para poder determinar si lo que observamos hoy es una simple coincidencia con elecciones anteriores o en verdad un retroceso.

Jonathan Jiménez Mendoza

[1] Datos de Número Efectivo de Partidos obtenidos de CIDAC.
Datos de Participación Ciudadana obtenidos del IFE.
Datos del PREP obtenidos del IFE.

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