julio 26, 2013

Construir el INEE

Raúl Zepeda Gil
INEE

Nuevas reglas, borrón y cuenta nueva, es el reto que tiene el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) con la reforma constitucional en materia educativa. Para definir las nuevas reglas del sistema educativo se necesita un nuevo INEE con capacidades suficientes para enfrentar el “desastre educativo” y retomar la rectoría de la política educativa efectivamente en el Estado y no en la dupla SNTE/CNTE. El conjunto de los retos para definir reglas para tener educación de calidad es enorme y las definiciones son urgentes.

Como botón de muestra de los nuevos retos del INEE está el mencionado por el Secretario de Educación, Emilio Chuayfett, al anunciar[1] el fin de los dos instrumentos más importantes de evaluación educativa que se tenían, la Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE) y el Examen Nacional de Conocimientos, Habilidades y Competencias Docentes. El objetivo, dice el secretario, es que tanto la evaluación de resultados de los alumnos del sistema de educación básica y media, así como la evaluación de ingreso y promoción de profesores serán asumidas por el INEE; de ahí la necesidad de construir al nuevo Instituto ya.

Los tres grandes pendientes para construir el Sistema Nacional de Evaluación Educativa (SNEE), que define la reforma al artículo tercero de la Constitución, son la legislación secundaria, las dimensiones de lineamientos tanto de evaluación como del sistema profesional docente, así como el presupuesto/personal que operará el conjunto de las funciones del INEE. Es por ello necesario saber cómo construir un Instituto nuevo y diferente a lo que es actualmente como “centro de pensamiento” de la política educativa sin carácter vinculante, para transformarse en órgano regulador y ejecutor de políticas.

La construcción básica del INEE ya se completó, la elección de su liderazgo por un mecanismo que garantiza en cierto sentido su autonomía (luego se sabrá si se pueden observar tendencias entre los miembros de la Junta del INEE), pero actualmente están en un centro relativamente pequeño y sin capacidades para el cumplimiento de sus nuevas funciones.

Los miembros de la Junta del INEE necesitan tener ya claridad sobre las funciones y el rol que tendrán en el SNEE para poder planear y no lo podrán saber hasta que los legisladores tomen decisiones sobre el tema. Esperemos que sea en el próximo periodo ordinario de sesiones. Saber sobre competencias y funciones del INEE derivadas de la legislación es esencial, porque se trata de diseñar la nueva estructura, hacer proyecciones presupuestales para cumplir funciones, definir los instrumentos tanto del Servicio Profesional Docente así como de la Evaluación continua del sistema educativo. Si se desean resultados para 2014, las decisiones tanto legislativas como presupuestales no pueden pasar del próximo periodo de sesiones.

Los dos exámenes mencionados son las primeras aproximaciones a la evaluación y al sistema profesional que han sido diseñados desde un enfoque de evaluación cuantitativa, con preocupación en las evaluaciones de organismos internacionales – PISA de la OCDE en particular-. Es poco probable que se abandonen del todo los exámenes, debido a dos cuestiones principales. La primera son las dimensiones de la tarea del INEE al cubrir todo el sistema educativo, lo cual hace complicado usar otros métodos con rapidez y la segunda es que al menos sí provea información relevante. Lo que probablemente suceda es que los exámenes compartan espacio con otros mecanismos de evaluación que decida el INEE – evaluación cualitativa entre pares, inspecciones, pruebas de simulación, etc.- y con ello se robustezca a los elementos tanto para el ingreso y ascenso de profesores como de evaluación de resultados académicos.

Dependiendo de los tipos de generación de información –los mecanismos de evaluación-, de recolección de la información –los exámenes, reportes, etc. – y el tipo de uso de información de los datos –recomendaciones, dictámenes de ingreso, rechazo, ascenso y salida- el INEE requerirá presupuestos, procesos, personal y mecanismos para hacer pública la información; ello requiere una amplia previsión y planeación, ante lo cual es probable que se busquen mínimos necesarios aproximados a los intentos anteriores de evaluación para poder cumplir para 2014, hasta que incrementen a niveles deseables según haya disponibilidad presupuestal. Es decir, las condiciones mínimas para hacer funcionar al INEE son un reto amplio al cual sobre todo los legisladores deben dar prioridad si quieren resultados funcionales con las expectativas anuales que se marcan desde la SEP.

Además de todo este proceso administrativo, lo político es un camino paralelo que afecta al primero. En ello esta definir el rol que tendrán autoridades educativas, los maestros, el sindicato –que se supone tendrá significativamente mermada su participación –, los institutos de educación superior que forman profesores, los gobiernos estatales y las escuelas.

Los desafíos están en la mesa y mucha voluntad política es necesaria para lograr los objetivos que se ha planteado. La experiencia centralizadora del INEE es evidentemente un mecanismo para escapar del control de los gobiernos locales y en el caso federal del SNTE/CNTE. En un futuro, resueltos los primeros problemas, se debe pensar en un esquema que dé más relevancia progresiva a la escuela, a los padres de familia, a la comunidad y los alumnos. Además es necesario revisar de manera urgente tres piezas más que coexistirán con el INEE en sus futuras funciones, en primero el sistema de educación superior para formar profesores, el cual deberá adaptarse a los nuevos requerimientos del SNEE[2], en segundo la actualización docente deberá reformarse, incrementarse y ser relevante para los profesores que ahora tengan que ascender y permanecer en el Sistema Educativo, y finalmente hacer los cambios en programas y currículos como respuesta a las nuevas evaluaciones del INEE.

La construcción como institución del INEE requiere de tiempo, reglas claras, presupuestos definidos y sobre todo facultades amplias y definitorias para que los lineamientos y acciones que ejecute el Instituto sean relevantes y no regresemos a la captura de la educación por otros actores que no tienen como prioridad la formación de las siguientes generaciones de ciudadanos. Un INEE con dientes y robustecido es fundamental para comenzar a arreglar el desastre; esperemos que los legisladores comprendan esta coyuntura para poder finalmente avanzar en el tema educativo.

Raúl Zepeda Gil es politólogo por la UNAM y estudiante de la Maestría en Ciencia Política por El Colegio de México. Agradezco a Alberto Serdán sus comentarios sobre el tema.


[1] Hernández, Gabriela, “Anuncia Chuayffet fin de la prueba Enlace”, Proceso, 18 de julio de 2013, http://www.proceso.com.mx/?p=347774 (Consultado 19-07-13)

[2] Zepeda Gil, Raúl, “La reforma educativa ausente: las Normales en México”, Animal Político, 5 de junio de 2013, http://www.animalpolitico.com/blogueros-blog-invitado/2013/06/05/la-reforma-educativa-ausente-las-normales-en-mexico/ (Consultado 19-07-13)

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