VS-Lajous162

La reciente propuesta de Reforma Hacendaria por parte del Poder Ejecutivo Federal ha generado un sinnúmero de opiniones. En sólo unos cuantos días han surgido diversos puntos de vista respecto a la propuesta, tanto positivos como negativos. Sin embargo, la mayoría de estos señalamientos se han enfocado en (i) el hecho de que las expectativas que se habían generado sobre la Reforma no resultaron ser correctas (ya sea por la coyuntura política en el país o cualquier otro factor); o (ii) en elementos muy particulares de la reforma (IVA sobre colegiaturas, alimento para animales, etc.). Me parece que la propuesta cuenta, implícitamente, con dos elementos más generales que es importante analizar y en los cuales me enfoco aquí.

En primer lugar, creo que la Reforma muestra un cambio significativo en la estrategia de política económica por parte de la presente administración respecto a la estrategia de, por lo menos, tres administraciones anteriores. Al parecer el Gobierno Federal apunta hacia una política con varias semejanzas a la que algunos han llamado el “Nuevo Desarrollismo”,[1] basada principalmente en un papel preponderante del gobierno como impulsor del crecimiento económico y la inlcusión social. Hasta cierto punto este enfoque da por sentada la estabilidad macroeconómica del país.

Varios elementos de la propuesta reflejan este cambio de la política económica. Si bien en la introducción de los Criterios Generales de Política Económica (CGPE)[2] de 2012 y 2013 se puede apreciar un cambio importante de un año al otro en la visión del crecimiento y desarrollo como pilares de la política económica del gobierno, existen otros elementos que transmiten este mensaje. En particular, el Paquete Económico presentado no solo solicita al Congreso, de manera extraordinaria, un déficit de 0.4 por ciento del PIB para 2013, sino que, además propone un déficit de 1.5 por ciento del PIB en 2014.[3] Dada la desaceleración que ha mostrado la economía mexicana en la primera mitad del 2013, un déficit de tal magnitud se vuelve parte fundamental de la política contracíclica del gobierno. Sin embargo, me parece que el déficit propuesto para 2014 va más allá de una simple medida contracíclica y apunta hacia un impulso al crecimiento más allá de su potencial. Incluso los CGPE consideran el 2014 como una año que “servirá para sentar las bases de un mayor crecimiento del país”, lo que parece ser clara muestra de que estas propuestas son más que simples políticas contracíclicas.

En lo que corresponde al papel del gobierno como promotor de una mayor inclusión o igualdad económica, éste se ve reflejado en los argumentos de la Reforma con respecto a la regresividad del IVA en alimentos y medicinas, el aumento en la tasa marginal máxima del ISR y los impuestos a dividendos y ganancias de capital entre otros. Si bien el gobierno prevé un incremento en la recaudación de 1.4 puntos porcentuales del PIB en 2014, así como un incremento acumulado de 2.9 puntos porcentuales del producto hasta 2018, en caso de aprobarse la Reforma, estos niveles aún se encuentran significativamente por debajo de los niveles promedio en América Latina y la OCDE. La decisión del Gobierno Federal de no proponer una reforma que genere una mayor recaudación también me parece muestra de una política económica que subordina a la estabilidad macroeconómica por debajo del crecimiento y la inclusión como pilares.

El segundo elemento importante tiene que ver con los riesgos asociados a la Reforma dado el estado actual, tanto de la economía mexicana como de la global. Puede ser que la Reforma fomente un crecimiento elevado e incluyente en el largo plazo, pero es fundamental estar conscientes de los riesgos de mediano actuales. En un entorno de desaceleración económica temporal, una política contracíclica que recurre a mayores déficits puede ser eficaz para contrarrestar los efectos negativos en el bienestar de las personas (siempre y cuando el gasto adicional se vea reflejado en el bienestar de éstas). Sin embargo, la capacidad del país para pagar estos déficits en un futuro es de suma importancia. Puede ser que las bases de la economía mexicana sean tales que dicha capacidad futura exista (tal y como se explica en los CGPE), pero en un entorno de mayor volatilidad en los mercados internacionales, aunado al hecho de que México sigue siendo una economía emergente, se incrementa la probabilidad de una crisis self-fulfilling,[4] es decir, una crisis que no surge por problemas reales en los fundamentos macroeconómicos, sino por problemas de confianza. Por ejemplo, cambios frecuentes en las predicciones del gobierno sobre el saldo la deuda soberana podrían dañar la confianza de los inversionistas internacionales. A partir de 2011, los CGPE incluyen predicciones de mediano plazo sobre las finanzas públicas,[5] en particular, del saldo de la deuda soberana.[6] Las predicciones de este saldo han mostrado una tendencia persistente a la alza en los CGPE desde 2011 así como un aplazamiento cada vez mayor en la tendencia a la baja del saldo de la deuda, lo cual se aprecia en la gráfica.[7] A pesar de que no creo que México se encuentre cerca de una crisis de confianza, es importante no descartar este tipo de episodios y considerar seriamente mensajes como el que transmite la gráfica que aquí se presenta.

Elaboración propia con datos de CGPE de 2011, 2012 y 2013.

Elaboración propia con datos de CGPE de 2011, 2012 y 2013.

Si bien la Reforma apunta a una estrategia de política económica distinta, que para muchos puede resultar atractiva, varios de sus elementos parecen estar diseñados para una economía más desarrollada, con una mayor recaudación agregada y sujeta a menores riesgos por parte de la actual volatilidad en los mercados internacionales. Puede ser que los riesgos valgan la pena, pero eso queda por verse. Simplemente no hay que olvidar todo el trabajo que costó recuperar la estabilidad macroeconómica en México.

Ricardo Reyes-Heroles C. es candidato a Doctor en Economía por la Universidad de Princeton.


[1] Francisco Suárez Dávila, “Del Estancamiento Estabilizador al Nuevo Desarrollismo: Otra Opción de Política Económica para México,” ensayo presentado como Disertación para ingresar como Miembro de la Academia Mexicana de Economía Política el 20 de febrero de 2012.

[2] Los Criterios Generales de Política Económica es un documento que se entrega al Congreso junto con la Iniciativa de Ley de Ingresos y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación donde se exponen los principales acontecimientos y supuestos económicos sobre los que se basan dicha Ley y Proyecto.

[3] Estos déficits no consideran la inversión de PEMEX. Los Requerimientos Financieros del Sector Público (necesidades de financiamiento del sector público) asociados a estos déficits son de 2.9 por ciento del PIB en 2013 y 4.1 por ciento del PIB en 2014.

[4] Ver Conesa, J.C. y Kehoe, T.J. “Gambling for Redemption and Self-Fulfilling Debt Crises,” Reporte de la Reserva Federal de Minneapolis, 2012, para el caso actual de la Zona Euro.

[5] En los CGPE de 2011 y 2012 se realizan predicciones para los siguientes cinco años, mientras que en los de 2013 para los siguientes seis.

[6] Como saldo de la deuda soberana considero la métrica más amplia, que en los CGPE se le llama el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP)

[7] Por ejemplo, para el año 2013, se puede apreciar que las predicciones realizadas en 2011 por la administración, se encuentran por debajo de las que se presentaron un año después, en 2012, para 2013. Asimismo, éstas se encuentran muy por debajo de lo que la presente administración espera para el cierre de 2013.

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