informe

  1. La estética. Previo al anuncio, dos periodistas en transmisión oficial hicieron la guía turística de Palacio Nacional. Durante la transmisión, dada la colocación de micrófonos, parecía que aplaudían con el resto de la multitud cada que había pausa celebratoria. Aunque lo ocurrido no fue un informe en sentido estricto –fue un acto relacionado, ya que el acto protocolario ocurría cada 1 de septiembre frente al congreso- fue un regreso a las viejas tradiciones del poder. Embajadores, funcionarios, gobernadores de varios estados, representantes de los otros poderes. Incluso inserciones pagadas en los diarios de principal circulación para celebrar el evento. Esto aunado al desafortunado espectáculo del Zócalo como estacionamiento de los asistentes.
  2. El pre-anuncio del aeropuerto. Como se había filtrado en días anteriores, y como se anunciará oficialmente el 3 de septiembre, ya existe un proyecto a largo plazo para ampliar la capacidad del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Esto, a pesar de que varios especialistas han dudado si el lago de Texcoco –donde parece se construirá- es el espacio óptimo para la nueva obra.
  3.  La desaparición de “Oportunidades” y su remplazo por “Prospera”. Encuadrado como el principal cambio de política social para los próximos años, “Prospera” suena a una versión recargada del programa anterior. En teoría incluirá mayores becas y beneficios; no queda claro si será para las personas ya afiliadas o si se modificarán los requisitos para ser beneficiario. El cambio, al menos de nombre, se da tras una admisión del presidente que la política social, en su configuración actual, no funciona como debería.
  4. El anuncio de la disminución de recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos hacia el gobierno federal. Algo bueno, aunque también puede verse al revés, dada la cercanía del ombudsman, Raúl Plascencia, con el presidente, o su predilección por la farándula sobre otras cosas.
  5. Reducción de violencia. Según lo anunciado en el mensaje, hay 27.8% menos homicidios dolosos en lo que va del año en comparación con 2012, así como disminuciones en robo, secuestro y extorsión. Falta ver cómo se midieron los datos, cuál es su fuente y si las fuentes citadas presentan la misma información. Recordemos que INEGI y el SNSP rara vez están de acuerdo.

Esteban Illades es editor de Nexos en línea.

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