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“Las tendencias que describo en mi libro El fin del poder son universales, son universales, ocurren en todas las geografías y ocurren en todas las actividades donde los seres humanos se organizan para hacer cosas y donde el poder importa. Lo hemos visto en el mundo de la guerra y en el mundo de la política, en el mundo de las grandes empresas y el mundo de la filantropía, en el mundo de la religión y de la cultura, en los deportes y el crimen organizado. En todas esas áreas se puede ver que el poder está resultando más fácil de obtener, más difícil de usar y más fácil de perder”, me dice Moisés Naím economista y escritor venezolano. Su más reciente libro, El Fin del poder, le ha valido su designación en 2014 como uno de los 100 líderes del pensamiento global por el Gottlieb Duttweiler Institute de Suiza. Naím ve esta decadencia del poder como un verdadero signo de los tiempos.

Daniel Rodríguez Barrón: Sin embargo, me queda la duda de si esta ausencia de poder es una buena o mala noticia.

Moisés Naím: ¡Es muy buena noticia!, las tendencias que describo en el libro reflejan un mundo donde hay más oportunidades, es un mundo de más posibilidades, es un mundo donde unos cuantos jóvenes se pueden reunir y lanzar una iniciativa que cambia el mundo, cambia su país, su barrio. No soy ingenuo, por supuesto que sé que poder sigue existiendo, y de manera muy concentrada en muchas partes. Google y Facebook son empresas grandes y poderosas, los grandes gobiernos, el gobierno chino y Vladimir Putin, Estados Unidos, las grandes organizaciones militares, el Pentágono, las grandes religiones, el Vaticano, ahí hay poder concentrado. Mi argumento no es que no hay poder, sino que quienes detentan el poder tienen más límites para utilizarlo.

DRB: Para usted, esta decadencia tiene como contrapeso el surgimiento de micropoderes sociales y civiles que pueden colarse entre los grandes poderes.

MN: Cuando Hugo Chávez comenzó en Venezuela, Venezuela estaba dominada por dos grandes partidos hegemónicos que tenían el control del poder y que se alternaban el poder, y Chávez era un micropoder que logró desbancar y desplazar a los poderes tradicionales y se transformó él mismo en un poder y poco a poco fue creciendo y adquiriendo poder y concentrándolo, y desplazando. Aniquiló el sistema de partidos políticos en Venezuela. Y se trasformó él, y ahora su sucesor Nicolás Maduro, en el poder central. Y para confirmar la tesis de mi libro, estamos viendo cómo Maduro está perdiendo poder, está muy limitado en lo que puede hacer, a pesar de que todavía concentra un enorme poder, se ve claramente que no logra manejar el país, la economía está colapsando, la seguridad está colapsando.

DRB: Desafortunadamente, muchos de estos micropoderes no llegan a tener un poder hegemónico, y sólo consiguen el poder de impedir, de vetar.

MN: Así es, al mismo tiempo que hay mucho que aplaudir debido a este mundo de mayores oportunidades, también hay un mundo mucho más bloqueado, especialmente en la política nacional. Estamos viendo en muchos países como el fin del poder lo que significa es que proliferan muchos actores que logran tener suficiente poder para bloquear las iniciativas de sus rivales. Impedir que sus rivales crezcan o actúen, y al mismo tiempo ellos no tienen el poder para imponer su punto de vista y darle orden y orientación. Lo hemos visto en muchos países en Estados Unidos, en Europa, lo hemos visto en México, lo que hay lo que el profesor Francis Fukuyama ha llamado una “vetocracia”, democracias que se transforman en vetocracias, en veto puro.

DRB: Usted explica estos cambios basado en lo que llama las tres revoluciones.

MN: La revolución del más, la revolución de la movilidad y la revolución de la mentalidad. Somos el planeta más joven que haya existido, nunca ha habido tantos jóvenes como los que hay en el mundo hoy en día. Nunca ha habido tanta gente educada, nunca habido tanta gente informada ni con ingresos con los que hay ahora. Por supuesto que hay mucha pobreza y por supuesto que hay desigualdad, pero también hay nuevas clases medias en el mundo, gente que antes vivía al día hoy tiene posibilidades de mayores ingresos, no son las clases medias de Suiza o de Suecia, pero ya no viven precariamente, la gente que ha salido de la pobreza no tiene precedentes en la historia de la humanidad, eso es lo que capta la revolución del más.

Pero no sólo hay más de todo sino que ese todo se mueve más. Se mueve todo el tiempo, se mueve la gente, se mueve el dinero, los productos, las ideas, las culturas, los grupos terroristas, las religiones, los partidos políticos, los filántropos, las organizaciones no gubernamentales. Todo se mueve. Cuando mezclas la movilidad y el más, da un cambio muy importante en lo que la gente sabe, en lo que la gente espera, lo que la gente quiere, lo que la gente tolera, lo que la gente repudia, las encuestas sobre estos temas muestran que en los últimos veinte años, es casi como si uno hubiera estado en un planeta diferente, ha cambiado profundamente los valores y las expectativas de la gente, y esa es la revolución de la mentalidad.

DRB: Me preocupa que esos vacíos de poder sólo permitan que el crimen organizado se haga del poder central, como está sucediendo en México. ¿Usted se percata de eso, con respecto al caso de Ayotzinapa?

MN: No soy experto en México, los expertos en México son los mexicanos, no los extranjeros como yo que sólo lo ven superficialmente, pero desde mi visión superficial sobre México, me tiene muy perplejo el como está tragedia, este hecho inaudito de la violencia en Guerrero con los normalistas, se ha transformado en la narrativa nacional y con toda razón. Sin embargo uno podría decir que esto no es nada nuevo, este es un país donde ha habido 60 mil muertos por razones del narcotráfico, es un país donde el narcotráfico ha penetrando el estado, el poder judicial y las fuerzas del orden, no es nuevo. Me sorprende la sorpresa. ¿Por qué están los mexicanos sorprendidos de descubrir que efectivamente hay unos carteles del narcotráfico violentos, criminales, bien armados, ricos, influyentes, que tienen una presencia importante en el país? ¿Cuál es la sorpresa?

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