Foto: cybershotking

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México está lleno de mitos que no nos permiten innovar políticamente. Estas telarañas están presentes hasta en las formas de hacer política. Incluso la propuesta presidencial que contiene la reelección consecutiva de legisladores y de presidentes municipales, está firmada con la frase: “sufragio efectivo, no reelección”. Ni para proponer la reelección somos capaces de quitarnos el velo de la historia oficial.

Para discutir cambios sistémicos hay que partir de quemar mentalmente los mitos que asustan al cambio. Cuando se comenta que las candidaturas independientes fomentan el uso de recursos de origen ilícito, la respuesta no es prohibirlas. Los partidos políticos no están exentos de esta infiltración, e incluso es más fácil fiscalizar a un candidato independiente, que a un partido entero. La pregunta es: ¿por qué necesitamos gastar tanto en publicidad en lugar de generar canales de comunicación con la ciudadanía que no requieren de financiamiento masivo? Las candidaturas independientes son uno de esos canales, satanizarlas por el tema del gasto es no saber descontaminar los conceptos.

Los mismos fantasmas surgen con la reelección. Los argumentos revolucionarios que aluden a frases sacadas de contexto, como la citada por el Presidente; o los que evocan a un catastrofismo porque la reelección los eterniza en el poder son argumentos viscerales e infundados. Basta analizar que Beltrones ha sido dos veces diputado y dos senador; Navarrete tres veces diputado y una senador; Pablo Gómez cuatro veces diputado y una senador, para cuestionarse ¿nos preguntaron si nos gustó su labor? ¿Nos rindieron cuentas? ¿Estamos dispuestos a creer que en México no hay reelección y que eso ha ayudado a que no se perpetúen en el poder? Los datos hablan por sí solos. En México sí hay reelección pero sin escrutinio público; una reelección en donde las cúpulas partidistas deciden quien se reelige hasta por 20 años.

México no necesita más mitos, y tampoco necesita tener todos los elementos de una democracia “plena” para cambiar. Ya no podemos esperar a que llegue el organismo autónomo perfecto; la ciudadanía perfecta; la transparencia en todos los niveles gubernamentales, los veinte partidos nuevos “ahora sí” representativos. Lo que necesitamos es romper paradigmas y generar nuevos incentivos. Las candidaturas ciudadanas y la reelección son uno de ellos, que al depender del voto ciudadano, y no del alineamiento partidista, cultivan la transparencia y la rendición de cuentas. Es un cambio de incentivos. Es un cambio de actitud. Es romper telarañas mentales que sólo atrasan el cambio en el país.

Guillermo J. García. Integrante de Vota Independiente y Reelige o Castiga.

Este texto proviene de la intervención del autor en la “Mesa de discusión: Agenda Ciudadana y Gobernabilidad: la Reforma Política” organizado por la Secretaría de Gobernación

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