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Chicago.- Fue lo primero que me respondió mi hijo cuando le pedí que le dedicáramos 20 minutos a una lectura en español antes de irse a la cama “¿Para qué me va a servir el español?”. Simplemente no lo podía digerir. Mi hijo, con quien todo el tiempo hablamos español en casa, no sabía para qué le iba a servir en su día a día.

Inmediatamente, con toda la tranquilidad y calma del mundo, me dispuse a explicarle el porqué. Tarea titánica que me recordaba a aquella lectura un tanto complicada de Jean-Francois Lyotard “La posmodernidad (explicada a los niños)”. “Mira, primero porque es tu lengua materna. Segundo, porque en este país hay más de 52 millones de personas que hablan español (bien o mal, pensé, no importa, bueno, al final si importa); tercero, ser bilingüe te da la pauta para llegar a ser bicultural, es decir, manejarte en las dos culturas, la de tu país de nacimiento y la del de tus padres. Con el español podrás tender puentes de entendimiento con tus compañeros de escuela que no saben nada o muy poco de nosotros. Tienes un compromiso de poner en alto tu herencia cultural y desmitificar lo que se cree del mexicano”. No sé si mis palabras hicieron eco, ya que solo me pidió tiempo. “Lo hacemos a partir del lunes, papá, ¿va?”, respondió. Sin querer repetir y poner en práctica el lema “la letra con sangre entra”, con la cabeza asenté con un si esperanzador.

Mientras caía en su profundo sueño, me quedé pensando en cuántos papás de niños nacidos en México y que fueron traídos desde muy pequeños a los Estados Unidos (hoy dreamers), o bien, con los segunda generación lo hicieron o lo hacen. Dudo que no muchos ya sea por falta de tiempo, porque dejan que la escuela los eduque, por indiferencia o todo junto. Ahora entiendo la queja del personal que trabaja en los consulados mexicanos en Estados Unidos cuando afirman hay muchos mexicanos (de origen) que reniegan la cruz de su parroquia cuando les hablan en español y contestan en inglés. O la escena clásica de algún turista latinoamericano que va de compras a los Estados Unidos y se enfrenta con la misma experiencia con personas de origen latino.

Sin lugar a dudas, los niños o jóvenes latinos en su mayoría, no están conscientes del potencial de su carácter bilingüe primero, y bicultural después. Al respecto, cabe mencionar que al día de hoy, no he visto ninguna política pública seria en ambos lados de la frontera que la promueva este valor, salvo en las escuelas especiales en donde al niño sin conocimiento del idioma inglés se le educa en un sistema de educación especial compensatorio que lo atrasa y rezaga con respecto a los niños nativos ya que al final no estudia bien ni en español ni en inglés. Esto lo condena a dejarlo fuera del sistema educativo en los Estados Unidos y con ello, a evitar que eleve su nivel de vida y trunque su movilidad social. Esta podría ser una respuesta, de tantas claro, que explica la gran deserción escolar que experimentan los latinos y por consecuencia al bajo nivel de los empleos que obtienen. Menor educación, menos oportunidades.

En México la situación no esta muy lejana de esta realidad con respecto a la enseñanza del idioma inglés. Según datos de un estudio realizado por la Organización Mexicanos Primero denominado “Sorry. El aprendizaje del inglés en México”, el 97% de los estudiantes egresados de secundaria que actualmente cursan la preparatoria aprueban la materia pero no saben hablar inglés. Como dije, la culpa no es de ellos, sino de los padres de familia por no reforzar en casa la importancia del español e inglés con argumentos convincentes. Un ejemplo podría ser el resaltar la importancia de los dos idiomas a nivel global. En el caso del español, de acuerdo con el Instituto Cervantes de España en su reporte de 2014, en el mundo hay más de 470 millones de hispanohablantes. La cifra llegaría a 570 millones si se considera a los que lo estudian. Este idioma, sin duda, será el pasaporte para buscar nuevos horizontes laborales o de vida. Además, aunado a las competencias biculturales adquiridas, ayudará a los futuros adultos a ver el mundo desde una perspectiva multicultural, la cual contribuiría a una mayor comprensión del otro que sin duda, tanta falta hace en un mundo tan convulso. En el caso del idioma inglés, no hay mucho que decir al respecto. Al tiempo.

Adolfo Laborde es profesor investigador de la Escuela Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales del Tec de Monterrey, México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI). Actualmente se encuentra realizando una estancia de investigación en la Universidad DePaul, Chicago, Estados Unidos.

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