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El día de ayer, 18 de febrero de 2015, Juan Manuel Portal, titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), entregó a la Cámara de Diputados la revisión de la cuenta pública de 2013. La cuenta pública es el informe que rinden los tres poderes (ejecutivo, judicial y legislativo) sobre su gasto anual. Uno de los problemas, como señala Juan I. Zavala en El Juego de la Suprema Corte, es el principio de anualidad. Por la estructura de la revisión, nos enteramos hasta 2015 lo sucedido en 2013, ya que todo ocurrió y ya que a pocos les importa.

Sin embargo, tarde o no, el escándalo ahí está. A continuación un listado rápido de las cosas que han aparecido en la revisión:

  • Al menos 11 mil millones de pesos que fueron asignados al Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB), se destinaron a otros fines. Entre ellos, a pagos de plazas para líderes sindicales.
  • 845 millones de pesos en la Cruzada Nacional Contra el Hambre fueron utilizados de forma discrecional. De ellos, se entregaron 159 millones 850 mil pesos a la Universidad Autónoma del Estado de México “con el objetivo de ‘sensibilizar’ a 500 mil madres en la alimentación sana”.
  • El programa “Escuela Segura” de la SEP recibió dinero sin tener claro qué iba a medir, cuál era su objetivo y si no se empalmaba con otro programa ya existente.
  • El senado ocultó cómo gastó 1,200 millones de pesos.
  • Los estados de la república no se quedan atrás. La ASF encontró irregularidades en el ejercicio de 67 mil millones de pesos. La entidad con peores cifras es Veracruz, con 17.3% de gasto irregular.
  • El Servicio de Administración Tributaria devolvió 1,123 millones de pesos a cuatro grandes empresas, entre ellas Gamesa y Sabritas. Según la ASF, la devolución fue incorrecta.
  • Y, por último, José Luis Abarca, exalcalde de Iguala, actualmente preso, malversó 66 millones de pesos.

Algo que pensar cuando hagamos nuestra declaración anual en las próximas semanas.

 

Esteban Illades es editor en nexos.

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