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¿Por qué los niveles de violencia en Guerrero se han incrementado en los últimos ocho años?, ¿por qué hay diez organizaciones criminales que hoy se disputan el control de los municipios de Guerrero?, y ¿por qué hay tanto interés de parte de las organizaciones criminales por cooptar y corromper a los cuerpos de seguridad pública en Guerrero? Todas estas interrogantes comparten una misma respuesta: Guerrero es hoy el mercado de producción de droga más lucrativo del país, por ende, existen fuertes incentivos para que diversas organizaciones criminales luchen por el control de las zonas de producción de la amapola y la mariguana. [1]

Si bien no existen cifras que nos permitan cuantificar de forma precisa el tamaño del mercado de producción de drogas en Guerrero, en los últimos 15 años el ejército mexicano ha logrado detectar y destruir en dicha entidad: 335,555 plantíos de mariguana, los cuales (en conjunto) tenían una superficie superior a las 30,910 hectáreas, así como 1,079,879 plantíos de amapola, equivalentes a 129,146 hectáreas; además, se han encontrado decenas de laboratorios en donde se procesaba heroína y metanfetaminas.

Salvo tres excepciones (Ilatenco, Juchitán y Marquelia), de enero de 2000 a diciembre de 2014, las autoridades federales encontraron al menos un sembradío de amapola o mariguana en todos los municipios de Guerrero, esto quiere decir que la producción de drogas no se encuentra focalizada en una zona o región en particular, sino que es un problema que se encuentra presente en toda la entidad. Por ello, no resulta extraño que en 65 de los 81 municipios de la entidad haya presencia permanente de al menos una organización criminal y que en 47 de los municipios se encuentren operando dos o más organizaciones criminales antagónicas,[2] lo cual aumenta la probabilidades de que se den enfrentamientos violentos en dichas demarcaciones.

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En concreto, existen cuatro grandes zonas de producción o distribución de drogas que están siendo disputadas por las 10 organizaciones criminales que operan en Guerrero. La primera de estas zonas se ubica al oeste de Guerrero y abarca la mayor parte de los municipios de la Costa Grande y algunos municipios de la región de Tierra Caliente. Durante años, éste ha sido un importante territorio de producción de mariguana, rubro en el que se destacan los municipios de Petatlán, San Miguel Totolapan, Técpan de Galeana y Zirándaro. En dicha zona, también se ha registrado un incremento importante en la producción de amapola, sobre todo en el municipio de Tecpan de Galeana.

Hasta el año pasado, dicha zona era controlada por los Caballeros Templarios, aunque subsistían algunos focos de resistencia en Petatlán y Técpan de Galeana, ya que en ellos seguía operando una organización criminal conocida como los Granados y una célula del Cártel de Sinaloa. Sin embargo, el envío de fuerzas federales, en el marco del Plan Michoacán, debilitó la estructura de los Caballeros Templarios en la región, lo cual ha sido aprovechado por el Cártel Jalisco Nueva Generación que, en alianza con los Granados, han hecho lo posible por arrebatarle a los Templarios el control de los distintos municipios de la región.

La segunda zona en disputa abarca la mayor parte del norte y del centro de la entidad, así como unos cuantos municipios de la parte alta de la región de Tierra Caliente, en ella coexisten células criminales de tres organizaciones distintas: los Guerreros Unidos, los Rojos y la Familia Michoacana. Esta zona no sólo tiene una alta densidad de cultivos de amapola, en especial el municipio de General Heliodoro Castillo, sino que además es la zona por la que pasan las principales carreteras de la entidad, de tal forma que es el punto de salida natural de la droga que va de Guerrero hacía el centro y el norte del país.

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Una tercera zona en disputa se ubica en la colindancia entre las regiones Centro y de la Montaña, en la cual se ubican varios municipios que tienen una importante producción de amapola, como es el caso de Atlixtac y Ayutla de los Libres; también es importante mencionar que en dicha zona se han encontrado laboratorios en donde se procesa el opio y se fabrican diversas drogas sintéticas. La disputa por esta zona se da entre dos remanentes de la organización de los Beltrán Leyva: los Rojos y los Ardillos.

Por último, la cuarta disputa no se libra por el control de una zona con alta producción de droga, sino por el del epicentro de la venta al menudeo de estupefacientes en Guerrero: La Zona Metropolitana de Acapulco. Este conflicto ha convertido a Acapulco en la ciudad más violenta del país por tercer año consecutivo y las organizaciones responsables de esa escalada de violencia son dos: El Cártel Independiente de Acapulco y la Barredora, la cual representa los intereses del Cártel de Sinaloa en la región.

Cada uno de estos conflictos requiere la inmediata atención de las autoridades, tanto estatales como federales, ya que los mismos afectan las vidas de miles de ciudadanos en Guerrero. Es preocupante que aún después de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa en Iguala, las autoridades no hayan implementado una estrategia para neutralizar las fuentes de ingresos de las organizaciones criminales que operan en Guerrero, o bien, que aún no se hayan puesto en marcha acciones para depurar a las corporaciones policiales o a las administraciones municipales que han sido infiltradas por el crimen organizado.

La situación en Guerrero ya no admite paliativos, es por ello que tanto el gobierno del estado como el gobierno federal deben asumir compromisos concretos, que busquen la consecución de al menos los siguientes objetivos: 1) Reducir los índices de violencia que se viven en Guerrero, 2) Desarticular a las organizaciones criminales que operan en el estado, a través de intervenciones focalizadas, 3) Identificar y remover a los funcionarios públicos que trabajan para el crimen organizado y 4) Minar las fuentes de financiamiento de las organizaciones criminales, haciendo especial énfasis en la reducción del cultivo de drogas en la región.

Víctor Manuel Sánchez Valdés es estudiante del Doctorado en Políticas Públicas del CIDE y especialista en temas de seguridad pública.


[1] Planta de la que se extrae el opio y a partir de la cual se puede producir heroína.
[2] La ubicación geográfica del área de operación de cada una de las organizaciones criminales se hizo a partir de un seguimiento de fuentes hemerográficas municipio por municipio; cuando encontraba una nota que señalaba que una organización criminal tenía presencia en un municipio, buscaba al menos otra nota que confirmara la información. Todas las notas fueron publicadas en 2013 o en 2014.

Nota: muchos de los datos que se utilizaron en el presente texto, se desprenden de la respuesta que dio la unidad de atención de la Secretaría de la Defensa Nacional, a la solicitud de información pública que les hice llegar a través del sistema INFOMEX, misma que se identifica con el folio 0000700213814.

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