VS-Ugalde

El domingo 29 de marzo, un vecino del fraccionamiento Bosque Real, en Huixquilucan, Estado de México, subió 27 fotos a su perfil de Facebook. Las fotos, disponibles aquí, muestran un helicóptero blanco con detalles rojos. No se ve la matrícula pero sí se lee con claridad el logotipo de Conagua, la Comisión Nacional del Agua. Al principio, el helicóptero era custodiado por dos personas, pero conforme avanza la secuencia de fotos, una camioneta particular se acerca. De ella descienden cinco personas: dos niños, una mujer y dos hombres. Bajan los escalones al helipuerto y abordan la aeronave junto a los dos hombres que los esperaban. El helicóptero despega.  El álbum tiene una breve descripción: “Un Helicoptero de #CONAGUA recoje a una familia en Bosque Real para irse de vacaciones” (sic). No dice quiénes son.

Sin embargo, a los dos días, el periódico Reforma da con la identidad de los tripulantes: son David Korenfeld, el director de Conagua, y su familia. El helicóptero, propiedad de la Comisión, viaja al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, donde deja a los tripulantes. Ellos abordan un avión al poco tiempo con dirección a Estados Unidos. El destino final de la familia Korenfeld es la ciudad de Vail, en Colorado, con 5,000 habitantes, y conocida a nivel mundial por ser un resort para esquiar.

A pregunta de Reforma, la Conagua emite una nota informativa: “La Coordinación General de Comunicación y Cultura del Agua informa que ellos (su familia) lo acompañaban al aeropuerto de la Ciudad de México para que él asistiese a un tema de índole médico”. La nota, por cierto, no está disponible en el portal de la comisión.

Korenfeld, un día después de que se publica la nota, emite una serie de tuits. En el primero muestra una foto de su pierna, cubierta por una férula. El texto dice: “Tal y como se informó, el estado de salud de mi rodilla y cadera se han ido agravando y requiero tratamiento médico”.

En el segundo refiere a “un error inexcusable”, por el cual procede a… excusarse. Y en el tercero menciona que ha pagado el costo del traslado del helicóptero al aeropuerto. No dice cómo lo calculó, ni cuándo lo pagó, ni muestra un recibo. El traslado, según cálculos de la compañía que provee los helicópteros a Conagua, costaría 30,000 pesos más IVA. Korenfeld no vuelve a mencionar el tema y su cuenta regresa a su actividad normal: difundir el reporte meteorológico del país.

A las pocas horas un portal muestra fotos de Korenfeld corriendo una carrera de 12 kilómetros la semana anterior a que se subió al helicóptero. A diferencia del tuit del director de Conagua, en ellas sólo se ve un parche azul en la rodilla izquierda. Korenfeld completa la carrera a buen paso: una hora 26 minutos.

El 3 de abril la Secretaría de la Función Pública emite un comunicado, que se tarda dos días más en difundir. El comunicado sube a la red a las 3:02 de la mañana del domingo santo. En él se informa que se ha abierto un procedimiento administrativo contra el director de Conagua por el uso privado de un helicóptero público y que tendrá cinco días a partir del 6 de abril para ejercer su derecho a audiencia, y otros cinco para presentar pruebas.

En entrevista de radio ese mismo lunes, Virgilio Andrade, secretario de la Función Pública, dice que cada caso es particular, y que la investigación está abierta.

Se refiere, en concreto, al artículo 8 de la la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, que dice:

“Todo servidor público tendrá las siguientes obligaciones:

I.- Cumplir el servicio que le sea encomendado y abstenerse de cualquier acto u omisión que cause la suspensión o deficiencia de dicho servicio o implique abuso o ejercicio indebido de un empleo, cargo o comisión;

II.- Formular y ejecutar los planes, programas y presupuestos correspondientes a su competencia, y cumplir las leyes y la normatividad que determinen el manejo de recursos económicos públicos;

III.- Utilizar los recursos que tenga asignados y las facultades que le hayan sido atribuidas para el desempeño de su empleo, cargo o comisión, exclusivamente para los fines a que están afectos”.

Andrade no menciona que Korenfeld también podría incurrir en el delito de peculado, establecido en el artículo 223 del Código Penal Federal:

“Comete el delito de peculado:

I.- Todo servidor público que para usos propios o ajenos distraiga de su objeto dinero, valores, fincas o cualquier otra cosa perteneciente al Estado, al organismo descentralizado o a un particular, si por razón de su cargo los hubiere recibido en administración, en depósito o por otra causa”.

Y, al concluir la entrevista, adelanta su interpretación de la ley, sin mencionar el Código Penal y dice que no considera lo sucedido como “una falta grave”.

El coordinador general adjunto de Comunicación Social de la Conagua, Octavio Villa, ante la pregunta en el mismo programa de radio sobre si Korenfeld renunciará, responde lo siguiente: “Es completamente falso, si se llegara a dar algo te informo, pero por el momento no tenemos nada programado, no hay nada”. El director de comunicación social de Presidencia reitera lo dicho por Villa.

Korenfeld, ex presidente municipal de Huixquilucan y exsecretario de Agua y Obra Pública durante la gubernatura del actual presidente, se mantiene al día de hoy en su cargo.

Hace dos semanas, en este mismo espacio, se intentaba responder a la pregunta que planteó la sección Tribuna de Milenio: ¿Por qué estamos indignados? En la respuesta se enumeraron varios, pero no todos los casos que han generado enojo social durante el actual sexenio. No pasaron ni 15 días cuando un ejemplo nuevo atizó el fuego.

¿Qué hace del caso de David Korenfeld y el helicóptero algo indignante?

1. Utilizó un recurso público como personal. Convirtió un helicóptero de Conagua, que entre otras cosas, es utilizado para emergencias, en el Uber particular de su familia.

2. Hizo que la Conagua emitiera un comunicado para justificar el uso del helicóptero, al tratarse de “un tema médico”. De requerir tratamiento inmediato, podía haber tomado una ambulancia al Centro Médico ABC en Santa Fe o al Hospital Ángeles Lomas, que se encuentran a 10 minutos del fraccionamiento. Sin embargo, el helicóptero, al que subió por su propio pie y sin ninguna dificultad visible, lo llevó al aeropuerto. Por lo tanto, el uso del helicóptero ni siquiera calificaba de emergencia. Más si era para trasladarse a una ciudad donde la principal actividad es esquiar.

3. En cualquier situación, Korenfeld podía haber hecho uso de su seguro médico para el traslado, en vez de utilizar un helicóptero público. Prefirió hacer uso indebido de algo que no le correspondía.

4. Intentó resolver el asunto con tres tuits. Se disculpó, dijo haber pagado y dio por terminado el asunto. No se disculpó por mentir, sino por haber utilizado el helicóptero. Aun así, decidió por mano propia que pagar el uso del helicóptero era suficiente y que no requería mayor castigo que 140 caracteres de mea culpa.

El síntoma Korenfeld es el ejemplo claro de una vieja cultura política, reinstaurada durante los últimos dos años, y representada con anterioridad por #LadyProfeco, la hija de Humberto Benítez, extitular de la Procuraduría Federal del Consumidor. Es la idea que los recursos son para su beneficio propio, no para el de la población. Que el cargo les debe servir a ellos, y no al revés. Y más importante aún, que la consecuencia más grave es sólo tener que pedir una disculpa hueca, y eso sólo si alguien se entera.

Esteban Illades es editor en nexos.

Te recomendamos: