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El día de hoy, 19 de mayo, alrededor de la una de la tarde,  publicó una liga a un video subido por un usuario anónimo (identificado como “Joe Doe”). El video, cargado a youtube el día anterior, presenta un audio de casi dos minutos en el que Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), conversa con Edmundo Jacobo, secretario técnico del mismo instituto. Cabe resaltar que la charla entre ambos se hace vía telefónica.

Córdova le cuenta a Jacobo que acaba de salir de una “asesoría” con “los de los pueblos indígenas”. Según Reforma, esto podría ser en referencia a una reunión que sostuvo el 23 de abril, cuando se presentó una guía electoral llamada “Elecciones sin discriminación”.

“Hay que escribir unas Crónicas marcianas [en referencia al libro de cuentos de Ray Bradbury sobre la relación entre marcianos y humanos]”, dice Córdova.

Después elabora: “Es que desde las dramáticas reuniones con los padres de Ayotzinapa hasta esto que, a ver, no voy a mentir. Te voy a decir cómo hablaba ese cabrón. Me decía ‘yo jefe gran nación chichimeca, vengo Guanajuato. Yo decir aquí, diputados para nosotros o yo no permitir tus elecciones’”.

Minutos después, a través de su cuenta de Twitter, el INE confirmó que la grabación era cierta.

Córdova, en entrevista de radio con Joaquín López Dóriga, dijo lo siguiente: “Los comentarios en grabación son jocosos y desafortunados pero están dentro de una conversación personal. No creo que haya una intencionalidad personal sino una intencionalidad política de desgastar al instituto que está ejerciendo autoridad en el proceso electoral”.

Con independencia del ámbito público/privado y el racismo/clasismo de los interlocutores (de lo cual se encargará Juan Pablo García Moreno en un texto subsecuente), la publicación de este audio nos muestra a lo que ha llegado el proceso electoral en México. 

La campaña de 2015 se ha caracterizado por muchas cosas, pero no por la buena calidad de su contenido. Ya lo dijo Alejandra Ibarra en un texto en este mismo espacio, han brillado por su falta de propuestas. Los únicos que han presentado logros y promesas –en anuncios ilegales y violando la ley a su gusto, hasta obtener más de 600 millones de pesos en multas– han sido los del Partido Verde, lo cual ya es de por sí grave. Los demás se han limitado a eslogans como “mejores leyes”, así, en abstracto, o incluso a promover viajes en una réplica del Batimóvil –así como suena. Para un botón de muestra, Animal Político recuperó lo peor de las campañas bajo el hashtag #Failecciones.

A pesar de una prohibición expresa de campañas negativas –en una Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, creada por miembros de los propios partidos, los congresistas–, lo que ha abundado han sido las filtraciones de documentos, fotografías, y descalificaciones. En particular en Sonora, el epicentro de la batalla electoral, como bien detalla Héctor de Mauleón.

Quizá, hasta este momento, uno podría achacar el nivel del proceso a algo común en México. A falta de propuesta, lodo. Incluso, podría argumentarse, lo negativo es positivo: los electores se benefician de que los partidos muestren lo peor del oponente.

Al mismo tiempo, la propia autoridad electoral ha generado incógnitas preocupantes en el reglamento de competencia. La semana pasada, el Tribunal Electoral, a través de la Sala de Monterrey, dijo que los candidatos independientes podían igualar el financiamiento de los candidatos postulados por partidos. Ayer, el INE estableció lo contrario. A 18 días de la elección, seguimos sin tener claro bajo qué condiciones existen las candidaturas independientes.

Pero, como muchas cosas en tiempos recientes –ver, por ejemplo, el fraude carretero en el Estado de México, una trapacería de mayor y mejor elaboración que tantas previas–, lo ocurrido con el consejero presidente del INE ha llegado a un extremo que antes no habríamos imaginado. El nivel del proceso ha bajado todavía más y las consecuencias se han agravado.

Lo primero que nos preguntaremos  –y con toda seguridad será lo que nunca sabremos– es quién grabó la conversación y quién la filtró. Para qué lo hizo queda claro. Entramos en la recta final de las campañas, y ahora el árbitro acompaña a los jugadores en el lodo. Nadie se salva, o eso nos quiere decir el audio. 

Es cierto. El lodazal es cada vez más grande, y aquellos que se hunden harán lo posible por jalar a quien esté cerca con tal de que nadie escape.

Esteban Illades

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