Hace algún tiempo, el equipo de Data4.mx publicó una estremecedora visualización sobre los datos de desaparecidos. La forma en la que asignan un ícono a cada una de las personas y el hecho de que se pueda interactuar, hacer click y conocer alguna información sobre cada uno de los 23,271 desaparecidos es una forma entrañable de comunicarle al lector (¿se le puede llamar lector?) la magnitud de la desgracia que vivimos. Desde el momento en que vimos esa visualización, alrededor de septiembre de 2014, y gracias a que el equipo de Data4 siempre tiene el buen tino de compartir sus datos, hemos pensado en que debemos hacer algo con esa información, encontrar alguna forma en la que, desde nuestra “cancha”, podamos contribuir a que los ciudadanos de este país hagamos nuestro el terror de la situación en que vivimos. Una que además, contribuya a brindarnos una perspectiva geográfica para entender cómo ha sido la evolución del fenómeno y así poder formar nuestras propias hipótesis y, en general, tener una perspectiva más amplia del problema.

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Una cosa que se ha vuelto evidente durante el tiempo que llevamos trabajando con información geográfica es el poder de los mapas: la forma en la que ver la información en un mapa desencadena un proceso en la mente de las personas que los lleva a entender las cosas desde otra perspectiva. Con esta idea presente, hemos trabajado sobre formas de visualizar los datos de desaparecidos que logren comunicar la manera en la que el fenómeno ha evolucionado de manera diferenciada a lo largo del territorio nacional. En esta exploración, encontramos que una técnica que permite apreciar la magnitud del fenómeno y que resalta las diferencias a lo largo del territorio son los cartogramas: mapas distorsionados en los que el tamaño de los rasgos se modifica de acuerdo a la magnitud de una variable (también son llamados mapas de igualación de densidad). En este texto queremos presentar una serie de cartogramas que presentan la evolución temporal de los desaparecidos a lo largo del territorio nacional.

 

http://desaparecidos.plablo09.com/cartograma_estatal.html

 

En estos primeros cartogramas, podemos observar la evolución del fenómeno a nivel estatal. La forma de los estados de la república se ensancha o contrae de acuerdo a la proporción de desaparecidos que tiene cada uno de ellos. Es interesante observar como, entre 2007 y 2009, el crecimiento es más o menos homogéneo entre las regiones del noreste y del Pacífico y súbitamente, en 2010, la región noreste y principalmente Tamaulipas muestra un crecimiento desorbitado. Luego, a partir de 2011, el crecimiento se da principalmente en el centro y occidente del país: en el Distrito Federal, Estado de México, Guerrero, Michoacán y Jalisco. Ahora bien, es claro que, cuando uno observa el cartograma usando la cantidad de desaparecidos, buena parte del crecimiento en el DF y el Estado de México se explica a partir de su cantidad de población, debido a esto, implementamos una opción para visualizar los mismos datos utilizando la tasa de desaparecidos por cada 100,000 habitantes. Al visualizar la misma información perom usando tasas, el pico de Tamaulipas se hace aún más evidente y, como era de esperarse, la región central del país pierde relevancia. Esto último no debe ocultar que en esos años algo sucedió ahí que hizo crecer el número de desaparecidos.

Un punto importante sobre este tipo de visualizaciones es que para deformar los contornos de los estados, cada uno de los mapas está normalizado de acuerdo al número máximo de desaparecidos en cada año (o a la tasa máxima). Lo que esto quiere decir es que si un estado en particular aumenta (o disminuye) su tamaño de un año al siguiente, no implica que la cantidad de desaparecidos aumentó (o disminuyó) en ese estado, sino que tiene una proporción mayor (menor) de desaparecidos con respecto a los demás. Así, que lo que estamos viendo es en realidad la evolución espacio-temporal de la distribución de los desaparecidos, o sea, cómo se están moviendo los picos del fenómeno.

Las diferencias en la geografía de la evolución del fenómeno de los desaparecidos nos puede estar hablando de que los procesos que dan lugar a la desaparición de personas pueden ser diferentes a lo largo de las regiones del país. También podría tratarse de procesos similares (crimen organizado, por ejemplo) que van mudando sus focos de acción. No es nuestra intención formular hipótesis, no somos ni pretendemos ser expertos en el tema, preferimos mostrar la información y dejar al lector formular sus propias hipótesis.

Otra cosa que resulta muy interesante al abordar el problema desde una perspectiva geográfica es entender cómo cosas que se ven homogéneas a una escala, en realidad esconden una variación interna que nos puede decir cosas muy importantes sobre el fenómeno. Por ejemplo, arriba hablamos de cómo se observa un pico de desaparecidos en Tamaulipas en el 2011, cabe preguntarse entonces ¿Este pico es homogéneo en todo el estado o más bien también sucedió de forma diferenciada a lo largo de los municipios? El mismo tipo de preguntas se puede hacer para cada una de las regiones de las que hablamos arriba. Pensando en esto, decidimos preparar un conjunto de cartogramas, a nivel municipal, para algunas regiones del país que nos parecieron interesantes, principalmente porque, en algún momento, concentraron la mayor cantidad de desaparecidos.

 

http://desaparecidos.plablo09.com/cartograma_regional.html

 

Hay varias cosas interesantes en este conjunto de cartogramas, en particular, regresando al caso de Tamaulipas, podemos ver que en la región noreste del país la evolución del fenómeno no tiene mucha variación cuando la observamos en tasas. El cartograma correspondiente a 2010, construido con las tasas de desaparecidos, se parece bastante al mapa original, es decir, la cantidad de desaparecidos se reparte de la misma forma que la población, en contraste, si vamos a la región del Pacífico en el 2010, podemos observar que tenemos un crecimiento desproporcionado de las tasas de desaparecidos en los municipios de Jalisco fronterizos con Michoacán (Jilotitlán, Santa María del Oro y Cotija). Si bien la cantidad de desaparecidos en dicha zona es relativamente pequeña (menos de 10 casos para cada municipio), es evidente que algo estaba sucediendo ahí que en ese momento dio lugar a la generación de un número inusual de desaparecidos dada la población de estos municipios. Otra cosa interesante de notar en esa misma región es que, en el pico del fenómeno (2013, para la región Pacífico), se observa que la distribución de la tasa de desaparecidos es, otra vez, bastante homogénea respecto a la distribución de la población.

En  contraste con la tendencia del pico de desaparecidos a reflejar la distribución de la población, tenemos a la región central del país. Ahí, durante el pico observado en 2014, vemos que Amecameca en el Estado de México, así como Tepeaca y Tecamachalco en Puebla, muestran una tasa de desaparecidos desproporcionada con respecto a su población.

En conclusión, creemos que las visualizaciones presentadas pueden contribuir a entender mejor el fenómeno de los desaparecidos al resaltar la forma en la que el fenómeno ha evolucionado en el espacio y en el tiempo. Esperamos que ver esta evolución y ser capaces de interactuar con las escalas del fenómeno permita a los lectores entender y apreciar cosas que antes no eran evidentes.

Como una nota final, recientemente se publicó una actualización a la base que utilizamos. Se han escrito cosas muy interesantes sobre la actualización y  ciertamente es algo que queremos trabajar. Esperen pronto una actualización de lo que presentamos aquí que permita explorar esta nueva información.

Pablo López y Rodrigo Tapia, investigadores de Centro Geo.

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