Todos hemos escuchado el problema relacionado a las armas de fuego que se vive en los Estados Unidos (EEUU). Del 1 de enero al 30 de noviembre del 2015 surgieron 351 tiroteos masivos, definidos como aquellos en donde se le dispara a cuatro personas o más. Es decir más tiroteos masivos que días en el año.1

guerra

EEUU tiene la tasa de homicidio por arma de fuego más alta entre los países desarrollados.2 Diariamente ocurren 58 suicidios con arma de fuego y un accidente mortal en donde tristemente los niños son las principales víctimas.3 En pocas palabras, el país tiene serios problemas asociados no sólo con su alta posesión de armas (casi una por habitante) sino también por sus regulaciones laxas que permiten que personas con antecedentes de violencia doméstica, problemas de drogadicción, traficantes e inclusive personas en la lista de terroristas del FBI puedan comprar armas con mucha facilidad. Esto ha generado múltiples inconformidades por parte de la sociedad civil, organizaciones no lucrativas, académicos, centros de investigación e inclusive médicos que exigen la disponibilidad de datos e investigaciones serias que se han mantenido bloqueadas gracias a los intereses de la industria armamentista.

Tristemente en México no somos ajenos a esta problemática. Entre 2011 y 2013 murieron en el país 49,458 personas por homicidios con armas de fuego, es decir 45 personas al día. En esos tres años el 64% de los homicidios se cometieron con armas de fuego.4 Por otro lado, la proporción de armas de fuego utilizadas en delitos con violencia en México aumentó del 42% en el 2002 a 78% en el 2011.5 Asimismo, de este lado de la frontera también han surgido tiroteos masivos que han dejado huella en los mexicanos. Durante el 2010 fueron asesinadas –con armas semiautomáticas– 15 personas, 12 jóvenes y tres adultos, mientras que otros tantos resultaron heridos en la colonia Villas de Salvárcar en Ciudad Juárez, Chihuahua.6 Ese mismo año fueron asesinados –por la espalda– 72 migrantes en el estado de Tamaulipas.7

Más allá del contexto del crimen organizado las armas tienen repercusiones fatales por disparos al aire, accidentes y violencia en contra de las mujeres. En 2012 un niño de 10 años murió por una bala perdida mientras se encontraba en un cine en la ciudad de México.8En noviembre de 2015, en Baja California, un niño de seis años mató por accidente a otro niño de 13 al jugar con arma.9Y entre 2011 y 2013, 20% de los homicidios de mujeres cometidos con arma de fuego sucedieron en el hogar de la víctima, en el caso de los hombres este porcentaje es del 7%.10En estos casos poco importa si las armas eran legales o ilegales.

Es hora de que, de este lado de la frontera, también levantemos la voz y exijamos al gobierno mexicano acciones concretas. Es indispensable tener una política integral del problema de las armas, el cual incluye la atención al tráfico ilegal y al control de las armas legales del país (en manos de civiles, empresas de seguridad privada y del Estado), esto debe tener un componente transversal: la generación y acceso a información certera.

¿Por qué debe importarnos el tráfico ilegal de armas?

El tráfico ilegal en la frontera norte

Los efectos de la política laxa respaldada por la NRA (National Rifle Association) y la industria armamentista de Estados Unidos afectan directamente el flujo de armas hacia México. Reportes de la ATF (Oficina de Armas, Explosivos y Tabaco de Estados Unidos) indican que entre el 2009 y 2014 alrededor del 70% de las armas encontradas en México fueron rastreadas a EEUU, sin aclarar de donde proviene el restante 30%.11

Inclusive, la producción e importación de armas de fuego en EEUU está más asociada con los homicidios con arma de fuego en México que con los asesinatos con arma de fuego en EEUU. No es sorprendente que México, en 2011, tuvo una tasa de homicidios con armas de fuego casi seis veces mayor que la de Estados Unidos.12 La gráfica 1 muestra como el número de armas en EEUU (que incluye producción e importación de armas y resta el número de exportaciones legales) tienen un coeficiente de correlación de (0.80) con los asesinatos con arma de fuego en México. Es decir un incremento de armas en EEUU está altamente asociado con un aumento de homicidios con arma de fuego en México.

Aunque la correlación no necesariamente indica causalidad, estas cifras alertan sobre los posibles efectos en México de la producción e importación de armas en EEUU. No es casualidad que el ejército mexicano constantemente recupere armas en los seis estados de la frontera, particularmente en Tamaulipas y Sonora.13 De hecho, se ha comprobado que después de que terminó la prohibición de comprar armas de asalto en EEUU (2004) la violencia armada se ha recrudecido en México.14

Gráfica 1: Producción de armas en EEUU y asesinatos con armas en México y EEUU

Gráfica 1

Fuente: Análisis de Eugenio Weigend con información de Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives, “Firearms Commerce in the United States Annual Statistical Update 2014,”; Sistema Nacional de Seguridad Pública, “Incidencia Delictiva del Fuero Común 1997-2013”; Center for Disease Control and Prevention “Fatal Injury Reports, 1999-2014”.

Para atender el flujo ilegal de armas provenientes de Estados Unidos se tiene que tener tanto una estrategia unilateral como una bilateral. La primera tendría que responder a preguntas como: ¿qué se hace actualmente en la frontera? ¿Funciona? ¿Cómo podemos mejorar lo que ya se hace? ¿Se requieren más recursos o más bien una redistribución de los recursos existentes?

Por otro lado, la estrategia bilateral tendría que considerar el contexto político en torno a las armas de fuego en Estados Unidos y debe de contestar a las siguientes preguntas, ¿qué regulaciones se están discutiendo en Estados Unidos? ¿Cuáles podrían reducir el flujo ilegal de armas hacia México? ¿Qué estrategias de cabildeo se podrían implementar? Por ejemplo, una regulación que es muy probable que se presente en el 2016 es la de implementar evaluaciones (background checks) en todos los puntos de venta de armas con el fin de detectar a aquellas personas que no pueden portar o comprar armas por ley como personas con antecedentes penales, con historial de violencia doméstica o inclusive, personas extranjeras. Esta regulación por supuesto que contribuiría a reducir el flujo de armas hacía México ya que se ha comprobado que los denominados gun shows, ferias y mercados donde no se aplican los background checks en las transacciones de armas, están altamente ligados con el tráfico de armas hacía México.15 Con base en esto, ¿qué elementos podría presentar México para cabildear a favor de la implementación de esta regulación?

El tráfico de armas desde otros países

A pesar de que Estados Unidos es, sin duda, el principal proveedor de armas hacia México, cualquier política de armas en México debe de incluir –como complemento– el tráfico ilegal de armas provenientes de otras regiones y países. Por ejemplo, en meses recientes se confirmó que el fabricante de armas alemán Heckler and Koch envió numerosas armas ilegales a México entre 2003 y 2011, inclusive estas fueron utilizadas en la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa.16

Además de Alemania, aparecen en la lista armas provenientes de Austria, Brasil, Bélgica, Italia, Suiza, Israel, Rusia, Corea del Sur, Turquía y España; es decir, las armas ilegales en México tienen diversos orígenes.17 Aunque cabe mencionar que muchas de las armas de estos últimos países primero fueron importadas a Estados Unidos y posteriormente traficadas a México.

Uno de los objetivos de cualquier política mexicana en torno a las armas de fuego tiene que ser el de cerrar el paso a la gran cantidad de armas que entran al país. De poco servirían las incautaciones o los programas de canje de armas si siguen entrando al país más armas de las que se recuperan.

¿Por qué debe importarnos el control de armas legales en el país?

Por otro lado, la legalidad o ilegalidad de las armas no determina su letalidad y potencial peligro. El caso estadounidense es el mejor ejemplo de esto ya que numerosos individuos han cometido atrocidades con armas que podían catalogar como legales.18 Las armas legales en México deben controlarse independientemente de que estén en manos de instancias de seguridad pública (policías y ejército), seguridad privada y/o de ciudadanos que desean ejercer su derecho a poseer un arma en su domicilio. Éste es un campo de acción en donde no dependemos de actores externos y México puede actuar por sí solo (con la debida voluntad política).

Es un hecho conocido y documentado que las armas legales en México se están desviando hacia usuarios desconocidos: entre 2006 y 2014 más de 17 mil armas de las policías del país fueron reportadas como pérdidas o robadas, por su lado las empresas de seguridad privada dieron de baja, por la misma causa, 126 armas entre 2009 y 2015, y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) 79 armas entre el 2000 y el 2014.19 Por otro lado, el control de las armas en manos de ciudadanos es precaria. En nuestro país es posible registrar un arma legalmente sin comprobar ningún conocimiento del uso de la misma. A esto hay que sumarle que el Registro Nacional de Armas de Fuego, el cual depende de la SEDENA, es deficiente. Es imposible conocer la evolución anual de las armas legales que existen en dicho registro debido a que esa información “no es necesaria para el funcionamiento”20 de la SEDENA, es decir, tenemos un registro que en realidad no registra lo necesario.

¿Por qué es importante la generación y acceso a información certera?

La información sí es necesaria para nuestro funcionamiento como sociedad civil que exige un alto a las armas, es la única vía para concientizar y dimensionar la gravedad del problema. Como mencionamos al inicio, en Estados Unidos diversos sectores han exigido la disponibilidad de datos para conocer a fondo el problema, y así poder plantear soluciones basadas en evidencia. En México la exigencia no debe ser distinta. Los datos aquí proporcionados son producto de esfuerzos extraordinarios de investigación. Para conseguirlos hay que someterse a largos tiempos de espera para obtener respuestas, las cuales muchas veces no son las deseadas.

Tanto en lo referente al tráfico ilegal de armas como a las armas legales en México, las autoridades están en deuda en la generación de información certera. La deficiencia de los datos nos demuestra el poco interés que hay por medir el problema y el nulo control que hay de las armas. Daremos un par de ejemplos al respecto.

En el caso de las armas ilegales aseguradas en México sabemos por la ATF que el 70% provienen de Estados Unidos, sin embargo, no conocemos con certeza el número total de armas aseguradas. Según la fuente consultada el dato es distinto: el tercer Informe presidencial de Enrique Peña Nieto señala que en 2013 se aseguraron 13,755 armas,21 mientras que la Agencia de Investigación Criminal de la PGR reporta, en el mismo año, 14,467 armas aseguradas.22 No sabemos nada de las 712 armas de diferencia.

Además de la discrepancia de datos la información disponible es deficiente. No tenemos información confiable sobre las armas legales en México, porque no existe o porque no es pública. SEDENA reporta no tener información sobre la evolución anual del total de armas legales en México y niega la información sobre el total de armas en manos de cuerpos de seguridad pública y procuración de justicia ya que está clasificada como reservada.23 Finalmente, toda la información sobre armas en nuestro país se clasifica en dos grandes rubros: armas cortas y largas. Esto no permite tener un diagnóstico certero, ya que dentro del rubro de armas largas se incluye un rifle de caza y un arma semiautomática de alto calibre.

Las acciones emprendidas para disminuir la proliferación de armas en México no son proporcional al impacto negativo que tienen en nuestro país. En suma, las armas siguen siendo un tema pendiente en la agenda nacional. El control de las armas no es un fin en sí mismo, lo que se busca es reducir el número de vidas afectadas por la violencia armada y la construcción de un país en donde se vele por nuestro derecho a vivir en paz.

Paulina Arriaga y Eugenio Weigend


1 Christopher Ingraham, “There have been 334 days and 351 mass shootings so far this year”, The Washington Post.

2 The Washington Post, “Chart: The U.S. has far more gun-related killings than any other developed country”.

3 Análisis de los autores con información del Center for Disease Control and Prevention, “Fatal Injury Reports 1999-2014”.

4 Paulina Arriaga Carrasco, Maura Roldán Álvarez y Vania Ruiz Mendoza, “Mujeres víctimas de violencia armada y presencia de armas de fuego en México. Resultados a nivel nacional y estatal 2011-2013,” México D.F., Desarma México y Casede, 2015, p. 33. Con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía-Sistema Nacional de Información en Salud (INEGI-SINAIS) 2011-2013.

5 Análisis de Eugenio Weigend y David Pérez Esparza con información del Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad, “Segunda Encuesta Nacional sobre Inseguridad en las Entidades Federativas,”; Instituto Nacional de Estadística y Geografía, “Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Publica, 2011”.

6 A más de cinco años de la matanza de Salvárcar sigue sin esclarecerse si se usaron armas provenientes del operativo de la ATF “Rápido y Furioso”. Sergio Aguayo Quezada, “¿Y los patriotas?”, Reforma, 18 de febrero de 2015, disponible en

7 La Jornada, “Zetas ejecutaron por la espalda a los 72 migrantes; no pudieron pagar rescate”.

8 Aristegui Noticias, “Niño de 10 años baleado en sala de Cinépolis- Iztapalapa”.

9 Zócalo Saltillo, “Niño mata a otro al jugar con rifle”.

10 Paulina Arriaga, op.cit., p. 33.

11 Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives, “International Firearms Trace Data” (acceso diciembre, 2015).

12 La tasa de homicidios cometidos con arma de fuego por cada 100 mil habitantes en Estados Unidos fue de 2.7 y en México 15.9 en 2011. Paulina Arriaga, op.cit., p. 7.

13 Información con base en reportes de la SEDENA solicitados a través del INAI.

14 Arindrajit Dube, Oeindrila Dube y Omar García Ponce “Cross-Border Spillover: U.S. Gun Laws and Violence in Mexico,” American Political Science Review, Vol 107, No. 03 Páginas 397-417.

15 David Pérez Esparza y Eugenio Weigend Vargas, “The illegal flow of firearms from the United States into Mexico: A state-level trafficking propensity analysis,” Journal of Trafficking, Organized Crime and Security, Vol 1, No. 2.

16 La Jornada, “Confirma Alemania envío ilegal de armas a México”; CNN Expansión, “Alemania indaga uso de armas de su país en caso Ayotzinapa”.

17 Víctor Chávez, “Armas de cárteles en México, de la más alta potencia y penetración,” El Financiero.

18 Violence Policy Center “Concealed Carry Killers”.

19 Información con base en reportes de la SEDENA solicitados a través del INAI. La discrepancia de años se debe a que la SEDENA no cuenta con la información de todos los años solicitados.

20 Respuesta de SEDENA a solicitud de información a través del INAI.

21 UNODC, “Study on arms 2015,” 2015, pp. 9, 109.

22 Tercer Informe de Gobierno 2014-2015, Anexo estadístico página 55.

23 Información con base en reportes de la SEDENA solicitados a través del INAI.

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