Cada vez más, Estados Unidos acepta su responsabilidad en la alta disponibilidad de armas en México. El presidente Obama hizo un reconocimiento público en su visita a la Ciudad de México en 2013. Por su parte, y aunque lo ha hecho para justificar la construcción del muro, el presidente Trump también ha reconocido el problema.

armas

 

Esto es un paso importante. Por supuesto que en cualquier tema de política pública es importante reconocer un problema. Pero más allá del reconocimiento, en pocas ocasiones se ha visto que se tomen acciones. Quizá una de las más importantes la llevó a cabo el presidente Obama. El presidente expidió una acción ejecutiva que obliga a los vendedores de armas autorizados en los cuatro estados fronterizos del suroeste a reportar a la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus siglas en inglés) cuando un individuo compra más de un rifle semiautomático en un periodo de cinco días. Sin embargo, esto no ha sido suficiente y, siendo realistas, el muro del presidente Trump no reducirá el tráfico ni de armas ni de drogas.

Afortunadamente, el pasado miércoles 22 de marzo, los congresistas Norma Torres de California, así como Eliot Engel e Yvette Clarke de Nueva York, introdujeron una iniciativa de Ley para frenar el tráfico ilegal de armas a México. Las justificaciones no faltan. No hay que olvidar que alrededor del 70 por ciento de las armas incautadas en Mexico son rastreadas a Estados Unidos y que el mismo país vecino vive una crisis de violencia asociada con las armas. Pero, ¿por qué es buena esta iniciativa?

Por su puesto que como cualquier acción o política que se implemente, ésta no reducirá el problema al 100 por ciento. Sin embargo, la propuesta contiene acciones de política bien encaminadas y que en un futuro podrían reducir considerablemente el problema del tráfico ilegal de armas. Aquí destaco cuatro.

1. La creación de indicadores sobre el tráfico ilegal hacia México.

La iniciativa sugiere que la Oficina Nacional sobre el Control de Política de Drogas (Office of National Drug Control Policy) genere indicadores de avances en el combate al tráfico de armas. Hoy en día no existen métricas que indiquen avances. ¿Cuántas armas se trafican? ¿Cuántas personas son detenidas o cuántas armas incautadas por cada agente de la ATF? Aún no se sabe exactamente cómo serían estos indicadores; sin embargo, dada la falta de información en este tema, esto es un gran avance.

2. El tráfico de armas, un delito federal

Actualmente, el tráfico de armas no es considerado un delito federal en Estados Unidos. De pasar esta ley, tanto el traficante como aquellas personas que reciben el arma podrían enfrentar 20 años de prisión. Por su parte, también castigaría a los compradores paja. No hay que olvidar que uno de los métodos de tráfico preferidos es mediante estos compradores. Los compradores paja se aprovechan de su condición legal para comprar múltiples armas y luego entregarlas a los traficantes quienes, por ley, no pueden comprarlas.

Más allá de un aumento en la sentencia y la codificación como delito federal, se tiene que pensar en mecanismo de implementación. En este aspecto el panorama no es fácil, sobre todo al tomar en cuenta que la ATF tiene recursos limitados. Sin embargo, hay que considerar cada acción como un paso en la dirección correcta.

3. Extender el requisito de reportar múltiples ventas de armas largas

En la actualidad, las armerías en Estados Unidos están obligadas a reportarse con la ATF cuando una persona realiza múltiples compras de armas cortas. Sin embargo, este requisito no aplica para el caso de armas larga como rifles AR-15 o AK-47, armas favoritas de los criminales en México. Por su parte, mientras que la orden ejecutiva del presidente Obama extendía este requisito a armas largas, sólo lo hacía en estados fronterizos. La ventaja de esta iniciativa es que este requisito se extendería a los 50 estados de la Unión Americana. Esto no es trivial: entre 2009 y 2014 más de 8,400 armas partieron rumbo a México desde estados no fronterizos. Inclusive, uno de los casos de armas traficadas a México más importantes en el último año se llevó a cabo en el estado de Oregón.

4. Disponibilidad de mayor información sobre las armas incautadas a México y rastreadas a Estados Unidos.

Sabemos que alrededor del 70 por ciento de las armas incautadas en México y rastreadas por la ATF provienen de Estados Unidos. Pero también sabemos que hay más información detrás de esta cifra. Esta Ley propone que la ATF publique información detallada del tipo de arma incautada así como el calibre y el modelo. Esto ayudaría a la realización de un análisis más profundo sobre el movimiento de armas.

Por supuesto que falta mucho camino por recorrer para que esta iniciativa se vuelva una realidad. Las iniciativas en Estados Unidos pasan por diversos pasos antes de convertirse en Ley. Inclusive, es probable que esta iniciativa no pase la votación en el Senado ni la votación de la Cámara Baja.

Sin embargo, las ideas propuestas en esta iniciativa no tienen desperdicio. Como en muchas otras iniciativas en Estados Unidos, cuando éstas no pasan a nivel federal, diversos estados podrían adoptarlas a nivel local. Por su parte, el simple hecho de que ya se haya presentado una iniciativa de ley para atender el tráfico ilegal de armas en el Congreso de Estados Unidos es un gran avance.

Pero la responsabilidad no sólo recae en Estados Unidos. Las principales víctimas del tráfico de armas somos los mexicanos. De acuerdo a la ENVIPE 2016, la inseguridad es la principal preocupación de la población mexicana y durante 2016, los homicidios con armas de fuego como porcentaje del total llegaron a 62 por ciento, la proporción más alta en los últimos 20 años. La proporción de delitos que se cometen con armas de fuego también ha aumentado y cada vez más presenciamos actos de violencia con armas que sólo se pensaba que ocurrían en Estados Unidos. Los tiroteos en Playa del Carmen y en la escuela secundaria de Monterrey a principios de este año alarman sobre los efectos de un mayor número de armas circulando.

Del lado mexicano también existen factores que facilitan el tráfico de armas. Dada nuestra corresponsabilidad en el problema, ¿qué tenemos pensado hacer para complementar estas iniciativas que se presentan en Estados Unidos? ¿Qué se está haciendo para combatir el desvío de armas legales dentro del país? Estas preguntas no son menores. Dado que se avecina elecciones presidenciales en 2018, es pertinente que los candidatos, quienes sean, debatan sobre este tema y propongan acciones que complemente este tipo de medidas y reduzcan el problema que le quita la vida a un mexicano cada 41 minutos.

 

Eugenio Weigend es doctor en políticas públicas

 

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