La situación en la península coreana cada vez es peor. Durante los últimos días, la tensión entre Estados Unidos y Corea del Norte ha aumentado de forma considerable. Kim Jong-un ha dejado claro que no se intimidará con las demostraciones de fuerza de Estados Unidos, ya sea el bombardeo de Siria o el lanzamiento de una bomba de 10 toneladas a Afganistán o el desplazamiento del grupo naval de ataque estadounidense liderado por el portaaviones Carl Vinson.

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El gobierno norcoreano no se ha cansado de declarar que está dispuesto a llegar hasta a las últimas consecuencias. El 17 de abril, anunció que la guerra termonuclear podría iniciar en cualquier momento y días previos, al inicio del desfile militar para conmemorar el aniversario del fundador de Corea de Norte, Kim Il-sung, celebrado el 15 de abril, Choi Ryoung Hae, el segundo al mando, aludió a las declaraciones previas de Trump al señalar que Corea del Norte responderá “..a la guerra total con guerra total” y a la guerra nuclear con su “propio estilo de ataque nuclear”. Como para dejar aún más claro que Corea del Norte seguirá desarrollando y ampliando su capacidad militar sin importar quien se oponga a ello, en el marco de las celebraciones, el gobierno norcoreano lanzó un misil balístico, el cual falló. Asimismo, un día más tarde, el Viceministro de Asuntos Exteriores, Han Song-Ryol informó a la BBC que el régimen continuará realizando pruebas de misiles de forma semanal, mensual y anual.

La situación se va complicando para Estados Unidos. Si bien Trump afirmó que Estados Unidos está preparado para actuar de forma unilateral para enfrentar a Corea del Norte, no ha dejado de buscar el respaldo de China. Además de presionar al gobierno chino para que tome una postura más firme frente a las acciones norcoreanas e influya en el comportamiento de Kim Jong-un, Trump afirmó que ambos gobiernos están trabajando de manera conjunta para enfrentar la situación. Incluso, el teniente general H.R. McMaster señaló el pasado 16 de abril que existe un “consenso internacional, incluyendo a los chinos y al liderazgo chino” que está de acuerdo en que se trata de “una situación que simplemente no puede continuar”

La existencia de una amenaza en común, lleva a pensar en un acercamiento sino-estadounidense. Algo lógico debido a que Corea del Norte es un riesgo para la estabilidad de la región y, por lo tanto, para la seguridad nacional tanto de China como de Estados Unidos y sus aliados. Sin embargo, se nota al gobierno chino un tanto cauteloso. Durante el encuentro que mantuvo con Trump a inicios de abril, Xi Jinping ofreció mantener “comunicación y coordinación” sobre la situación. Asimismo, el Ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, advirtió que la situación estaba escalando y que podría haber un conflicto en cualquier momento, algo evidente para cualquier espectador que no compromete a China a más. Está por verse cómo actuarán ambos gobiernos y si logran hacerlo en forma conjunta.  Después de todo es cierto que Corea del Norte es una amenaza para China, pero también lo es la presencia militar de Estados Unidos en la región. 

Mientras tanto, Corea del Sur podría convertirse en una pieza clave en el desarrollo del conflicto. Las elecciones presidenciales que se celebrarán el  9 de mayo definirán la postura del nuevo gobierno frente a Pyongyang. La opción es continuar con la política exterior actual o establecer una postura un tanto más cálida hacia Pyongyang, lo cual podría implicar un alejamiento con Washington y Beijing. 

Sin embargo, según un análisis del Brookings Institute, la población surcoreana enfrenta una seria división generacional e ideológica que podría determinar el resultado de la elección. El apoyo del candidato presidencial del Partido Democrático, Moon Jae-in, favorito según las encuestas, proviene de los jóvenes: se estima que el 41% de las personas entre los 19 y 29 años, el 50% de las personas entre los 29 y 39 años y el 38% de las personas entre lo 40 y 49 años votarán por él, mientras que sólo el 25% de las personas entre los 50 y 59 años y el 12% de aquellos que tienen 60 años o más lo harían

Si bien Moon cuenta con el apoyo de los jóvenes en un país en el que la mayoría de  la población (45.93%) tiene entre 25 y 54 años de edad, históricamente la participación electoral de los votantes de 50 años o más ha sido mayor. Mientras que Moon representa políticas anti-grandes negocios y pro-laborales, así como anti-sanciones y pro-compromiso con Corea del Norte, políticas que gozan de la aprobación de los jóvenes existen otros candidatos que podrían tener una oportunidad de ganar la contienda debido al apoyo que reciben de las generaciones mayores. 

El presidente en funciones, Hwang Kyo-ahn, es el principal candidato conservador. No obstante, es relevante mencionar que aún cuando cuente sólo con el apoyo de las generaciones mayores –según las encuestas, solamente alrededor del 2% o 4% de las personas entre 19 y 49 años de edad votarían por él- ha sido desprestigiado por su asociación con la ex presidenta Park Geun-hye. No obstante, otro un candidato que se presenta como una alternativa a Moon y que podría convertirse en el elegido por las generaciones mayores es Ahn Hee-jung, un gobernador provincial que propone una reforma económica a favor de las clases media y trabajadora y que, a diferencia de Moon, propone una postura más firme ante Corea del Norte. 

Día a día la situación en la península coreana cambia y se vuelve más complicada. Las acciones militares recientes del gobierno de Trump lo han convertido en uno impredecible, tal como lo es el régimen de Kim Jong-un. Algo en sumo peligroso para el mantenimiento de la estabilidad en la región. China, por su parte, parece un tanto cautelosa, evaluando cada movimiento antes de tomar una postura firme, una estrategia riesgosa que podría agotar la paciencia tanto de Washington como de Pyongyang. Y Corea del Sur, tal vez el país más vulnerable ante las acciones norcoreanas, enfrenta un proceso electoral clave para definir su porvenir con una población dividida y confrontada en un aspecto clave: su posición frente a Corea del Norte.  Las cosas no pintan para bien.

Greta Bucher es licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México y maestra en Estudios de Asia y África con especialidad en China por el Colegio de México.

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