A inicios de junio se contaron 65 muertos debido a las protestas en contra del gobierno de Nicolás Maduro, iniciadas desde hace más de dos meses, cuando el Tribunal Supremo de Justicia tomara las atribuciones de la Asamblea Nacional. La crisis económica y política venezolana es cada vez mas aguda y, hasta la fecha, no hay indicios de que vaya a solucionarse en el corto plazo.

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Los intentos de la oposición para terminar con el mandato de Maduro por la vía legal mediante la celebración de un referéndum revocatorio no prosperaron. Tampoco lo hicieron otras iniciativas por modificar la situación política o por limitar el poder del presidente. Lo anterior, debido a la cercanía existente entre el Poder Ejecutivo y Judicial. De las más de 45,000 decisiones que ha tomado el Tribunal Supremo de Justicia en más de una década, jamás ha fallado en contra del Poder Ejecutivo. Solo para mencionar algunos ejemplos, en febrero de 2016, el Tribunal Supremo de Justicia declaró vigente el Decreto de Emergencia Económica rechazado por la Asamblea Nacional; en abril de 2016, declaró inconstitucional la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional promulgada por la Asamblea Nacional; en marzo de 2016, rechazó la Reforma Parcial de la Ley del Banco Central de Venezuela propuesta por el legislativo; en abril del mismo año, el Tribunal rechazó una propuesta de enmienda a la Constitución y declaró inconstitucional la Reforma Parcial a la Ley Orgánica del Tribunal Superior de Justicia, ambas iniciativas presentadas por la opositora Asamblea Nacional.

Asimismo, la condena de gran parte de la comunidad internacional, los intentos de la Organización de los Estados Americanos por presionar al régimen de Maduro liderados por Luis Almagro y la iniciativa de los ex presidentes José Luis Zapatero de España, Leonel Fernández de República Dominicana y Martín Torrijos de Panamá, tampoco han podido modificar la realidad venezolana.

Mientras tanto, el descontento social crece y sectores tradicionalmente chavistas empiezan a unirse a la incesante ola de protestas. Leopoldo López, líder de la oposición venezolana encarcelado desde 2014, afirma que éstas son legítimas debido a que el gobierno de Maduro, el cual califica de despótico, tiránico y represivo, no puede hacer frente a “la inflación, la inseguridad, el deterioro de todos los servicios públicos”. Por su parte, Maduro no reconoce como legítimas dichas protestas y continúa fortaleciendo su poder. A inicios de mayo, por ejemplo, firmó un decreto para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente con el propósito de “reformar el Estado y redactar una nueva Constitución”, acto considerado por Julio Borges, dirigente opositor y líder de la Asamblea Nacional, como “la consumación del golpe de Estado continuo de Maduro a la Constitución”.

A medida que la resolución de la crisis política es cada vez más improbable, las perspectivas económicas del país se tornan más inciertas. En abril, el Fondo Monetario Internacional actualizó sus proyecciones económicas para 2017 y señaló que espera que Venezuela alcance una inflación del 720% para el 2017 y una caída del PIB del 7.4%. Asimismo, estima una inflación de poco más del 2,000% para el 2018 (World Economic Outlook). A pesar de dicho pronóstico, durante el mismo mes Maduro anunció que en el 2017 cambiarán las perspectivas económicas del país gracias al lanzamiento de un plan agrícola, el cual permitirá la construcción de una economía post petrolera con “una sólida base en el campo”. Como gran logro señaló que el país ya alcanzó el autoabastecimiento de semillas de arroz. Una acción que, sin embargo, no aborda las distorsiones económicas existentes.

Todavía parece más inverosímil que Maduro vea el fracaso que es su gobierno y presente su renuncia. Probablemente sea el Ejército el único capaz de dar una salida a la crisis actual, sin embargo, Maduro ha establecido un fuerte vínculo entre el mismo y su gobierno: de los 29 ministros del gabinete, 10 son militares o ex militares. Y, por si fuera poco, pretende tener un nexo más fuerte. Recientemente, afirmó que la Constituyente que prepara para elaborar la nueva la Carta Magna será “militar”.

La incertidumbre envuelve Venezuela. ¿Qué tanto más pueden soportar los venezolanos? ¿Por cuánto tiempo puede seguir Maduro engañando y engañándose? ¿Qué tanto más tiene que empeorar todo para que empiece a mejorar? ¿Mejorará?

Greta Bucher es licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México y maestra en Estudios de Asia y África con especialidad en China por el Colegio de México.

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