Una pregunta y una fecha cambiarán definitivamente la historia de Europa. La pregunta será: “¿Quieres que Catalunya sea un estado independiente en forma de República?”, la fecha en que el Gobierno de la Generalitat convoca en referéndum a todos los catalanes a votar es el 01 de Octubre, antes este día era fiesta oficial en toda España porque se celebraba la exaltación del Caudillo, el responsable de la guerra civil contra la República, del exilio y de 40 años de dictadura y opresión.


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¿Por qué involucramos a Europa y no sólo España en este proceso? Porque es la primera vez que dentro de la Comunidad Europa existe la petición por parte de un parlamento y gobierno autonómico, territorio políticamente integrado de un estado, de legitimar una consulta con objeto de votar su permanencia o no en el futuro en dicho Estado, con una negación absoluta por parte del gobierno central de permitir dicha consulta. La excusa es la ley, la justificación la constitución vigente que declara que la nación española es única e indivisible, la realidad, la negación absoluta y voluntaria por parte de las fuerzas políticas centrales de admitir que las leyes no son inmutables y que deben evolucionar de acuerdo a las necesidades de la sociedad a quienes sirven. En una democracia, la ley está al servicio de los ciudadanos, en ningún caso los ciudadanos deben estar al servicio de la ley, y menos maniatados por ella. 

España no es un Estado en decadencia, es un Estado que sobrevive a su propia decadencia desde que Felipe II en 1556 subió al poder. Escondida tras una cortina de piedad ha vivido alejada de los procesos científicos y humanistas de los siglos XVII, XVIII y XIX. Mientras Europa evolucionaba en el pensamiento ilustrado, primero y posmoderno, después, España se ha mantenido ajena a cualquier cambio ideológico, en la defensa a ultranza de los principios rígidos en que estableció su imperio en el siglo XVI. Este sistema inmutable no le permite observar ningún fenómeno de interés más allá de sus cortas miras y la incapacita para resolver adecuadamente cualquier problema político o social que se presente. En estos días regresan llenas de sentido las palabras que Miguel de Unamuno escribiera a Azorín  en una carta fechada el 14 de mayo de 1907: “Merecemos perder Cataluña. Esa cochina prensa madrileña está haciendo la misma labor que con Cuba. No se entera. Es la bárbara mentalidad castellana, su cerebro cojonudo (tienen testículos en vez de sesos en la mollera)”.

Con la muerte de Franco y la llegada de la democracia se abrieron espacios para la esperanza. Catalunya recuperó la Generalitat e inmersa en una actitud proactiva, se hizo cargo del  gobierno de su territorio y con voluntad de colaborar con el Estado español,  a fin de proponerle propuesta para el avance del territorio español. Se mostraba proactiva en proponer, empujar y desarrollar. Pronto entendió, no sin dolor y frustración, que el gobierno central no estaba por estos quehaceres. El único interés que el gobierno de Madrid muestra con respecto a Catalunya, sin importar el partido que gobierne, no es convertirlo en socio de negocio, sino en aprovechar su enfoque productivo y su capacidad de alta rentabilidad. El objeto es asegurarse de que pague puntualmente los impuestos y muestre resignación cuando no le cumple las promesas. Catalunya existe para el Gobierno español como un ente generador de riqueza material (no humana) cuyo fin en si mismo es generar buena cantidad de ingresos que recauda puntualmente. Los ingresos recaudados regresan a Catalunya en cantidades inferiores a las que salen. Con estos ingresos el Estado español subvenciona a más de media España, atrasada, de bajos recursos humanos y materiales, ausente de planes efectivos de desarrollo, que “premia” concediéndoles las infraestructuras más avanzadas que no utilizan (carreteras sin pago de peajes, aeropuertos sin aviones y aves vacíos). Así asegura el PP y el PSOE los votos de los españoles. Su permanencia en el poder se garantiza a través del modelo de “miseria compensada”.

El inicio del quiebre de Catalunya con el Estado Español tiene una fecha, 28 de junio de 2010, momento en que el Tribunal Constitucional declara inconstitucional el Estatuto de Catalunya de 2006. El Estatuto de Autonomía fue elaborado por el Parlament de Catalunya y votado en referendum por el pueblo catalán con un 74% de aprobación. En noviembre del mismo año fue llevado al Congreso de Diputados para su aprobación tal como establece la Constitución Española de 1978, pero allí fue objeto de numerosos recortes. El Partido Popular, conservador de derechas, contrario radical al Estatuto Catalán, impugnó ante el Tribunal Constitucional 128 de los 223 artículos del Estatuto. El partido Popular, dirigido por Mariano Rajoy, encabezó en toda España una campaña de descrédito no sólo contra el Estatuto sino atacando directamente la integridad y honor del pueblo catalán. El entonces primer ministro, José Luís Rodríguez Zapatero, quien se habría comprometido en defender el Estatuto catalán en el Congreso, impactado por la agresividad del Partido Popular no se manifestó. El Tribunal Constitucional tardó 4 años en emitir su sentencia. Cuando el Estatuto regresó a la luz no era el que había elaborado el Parlament de Catalunya y votado los catalanes.

El descrédito y la desconfianza hacia el Partido Popular, en el poder desde 2011, ha ido en aumento. Absolutamente todas las propuestas presentadas por el Gobierno de la Generalitat a Madrid han sido rechazadas y las promesas reiteradamente incumplidas, lo que demuestra la nula voluntad del gobierno de Rajoy de atender las demandas de Catalunya y abrir espacios para la negociación y la construcción de acuerdos.

Nos encontramos, hoy, frente un Estado que niega de forma reiterada el derecho de Catalunya de decidir su futuro, lo ha hecho en 18 ocasiones. La actividad del gobierno de Rajoy ha estado en implementar la política del miedo, ministros que conspiran descaradamente contra la sanidad de Catalunya, inventan historias falsas para desprestigiar a los políticos catalanes elegidos democráticamente por los catalanes.  Estamos intentando negociar con un Estado quebrado, sin visión de futuro, agotado en su propio involución. El gobierno de Rajoy se ha gastado los fondos de reserva de la Seguridad Social, según las agencias, estamos hablando de un déficit de 15 mil millones de euros anuales durante diez años. No hay aprendizaje, mientras sus inversiones catastróficas siguen en pie, continua subvencionando proyectos sin futuro, no se invierte en la infraestructura del corredor Mediterráneo entre Algeciras y Hungría, proyecto europeo gestionado por España que tiene prácticamente paralizado y que aseguraría un crecimiento económico de envergadura. El presupuesto para el corredor Mediterráneo se lo ha gastado el Gobierno de Rajoy en: el corredor Algeciras-Madrid, conexión entre Coslada o Torrejón, túnel Atocha-Chamartín, carretera de alta velocidad de Chamartín a Barajas…. ¿Qué tiene de corredor mediterráneo estas obras públicas?. Si el Ministerio de Fomento quiere desarrollar el Gran Madrid hágalo, pero explique por qué razones lo hace en detrimento de desarrollar servicios de movilidad asociada al tráfico de personas y mercancías de una región urbana de quince millones de habitantes (la litoral mediterránea), que exporta quince millones al año de productos hortofrutícolas al año (exclusivamente en camión por no disponer de vías férreas para hacerlo y, por tanto, pagando peajes) y cuyos puertos (los principales de España) todavía no tienen las conexiones multimodales necesarias. Esta absoluta incompetencia de España, la ceguera del gobierno de Madrid de invertir los recursos de manera productiva sustentable.

Mientras tanto Catalunya en estado de precariedad: los trenes suburbanos descuidados y con parones a cada momento afectando a gran número de población, el Aeropuerto de Barcelona, administrado por Madrid, con retrasos continuos y falta de personal, la sanidad pública con enormes tiempos de espera, los presupuestos no llegan a tiempo o no llegan nunca. Y las leyes emanadas y consensadas en el Parlament reiteradamente recursadas por el Partido Popular ante el Tribunal Constitucional, formado por magistrados partidarios del partido gobernante, que las anula. Incluso leyes de apoyo energético en invierno para personas de bajo recursos viviendo en Catalunya. 

Desde 2012 la ciudadanía de Catalunya se ha manifestado reiteradamente en la solicitud al Estado Español de celebrar un referéndum para preguntar si los catalanes desean formar un estado propio o seguir formando parte del sistema español. Se ha intentado negociar en 18 ocasiones sin resultado. El gobierno de Rajoy está negado a permitir el referéndum, se escuda en la Constitución de 1978. Los constitucionalistas saben que no es un aspecto legal, es un asunto político que se resuelve por voluntad política, como el caso de Quebec, que votó si quería seguir siendo parte de Canadá o formar un estado independiente, cuando la Constitución de Canadá no cuenta con una ley favorable para dicha consulta. Fue la voluntad política quien ganó en el referéndum realizado el 30 de Octubre de 1995, el movimiento de Quebec favorable a la anexión con Canadá ganó con una diferencia de 1.16%. Canadá todo un ejemplo de democracia y ejemplo para España.

El viernes 9 de junio, a las 10 de la mañana, el President de Catalunya, Carlos Puigdemont acompañado por el Vicepresidente y los diputados y diputadas del Parlament de Catalunya anunció la fecha y la pregunta del referéndum que convocará la Generalitat unilateralmente: “Quiere que Catalunya sea un estado independiente en forma de República?, la respuesta será Si/NO. La pregunta estará redactada en las tres lenguas oficiales: catalán, castellano y aranés. 

El domingo 11 de junio se concentraron 40,000 en Montjuic en un acto festivo para dar soporte al Gobierno catalán y la convocatoria del 01 de octubre. El manifiesto de la Asamblea Nacional Catalana, Óminum Cultural y Asociación de Municipios para la Independencia lo ha leído Pep Guardiola en catalán, español e inglés. Ha dejado muy claro en su discurso que “los catalanes somos víctimas de un estado que ha puesto en marcha la persecución política impropia de una democracia del siglo XXI”. Jordi Sánchez, presidente de la Asamblea Nacional Catalana, ha expresado con emoción: “EL 01 de octubre seremos miles de personas haciendo filas por el SI y por el NO”. Ha quedado perfectamente claro para el pueblo de Catalunya y el Gobierno Catalán, esperemos que para el Gobierno de Madrid también, que “el derecho de votar en urnas no se negocia”.

Montserrat Cama Gual

Assamblea Nacional Catalana de México

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