A finales de los setenta, y dispuesto a acabar con los desastres económicos producto de las políticas maoístas, Deng Xiaoping se propuso cambiar la realidad económica china. Y lo logró. De 1980 a 2011, la tasa de crecimiento promedio fue alrededor del 13%. Para el 2000, China ya era la quinta economía a nivel mundial. En el 2010, se colocó en el segundo lugar, puesto que mantiene hoy en día si se mide su economía en dólares corrientes, y para el 2015 sobrepasó a la economía estadounidense en términos de poder de paridad adquisitivo.1

china

En un inicio, el crecimiento económico chino fue producto de inversiones crecientes, primero estatales y posteriormente mixtas, así como de un impulso gubernamental a las exportaciones. Más tarde, a inicios del siglo XXI, el liderazgo chino decidió modificar la dirección de las políticas económicas convirtiendo al consumo y al mercado internos como los nuevos motores de crecimiento. El objetivo de esto fue reducir las diferencias existentes en la distribución del ingreso provocado al favorecer ciertas variables económicas en detrimento de otras. A la vez, también se buscó disminuir la dependencia de la economía en el mercado internacional debido las consecuencias de la crisis financiera de 2008.

Los sucesores de Deng lograron mantener el ritmo de crecimiento y, a pesar de las distorsiones existentes, las políticas económicas se tradujeron en un mayor bienestar para la población: desde 1985, la pobreza extrema ha disminuido cerca de un 50%;2 para 2015, 62 millones de personas, la mayoría habitantes de zonas rurales, salieron del umbral de $1 dólar de ingreso diario;3 el mayor nivel de ingreso disponible per cápita urbano promedio anual tuvo un alza extraordinaria, pasando de 109 dólares en 1985 a 3,977 dólares en 2013, aproximadamente.4 Asimismo, en su Informe Anual 2013, el Banco de Desarrollo Asiático señaló que, después de tres décadas de crecimiento económico dirigido, el nivel de vida de la población mejoró, y la República Popular China se transformó en un país de ingreso medio superior.5

Todo lo anterior le ha permitido a gran parte de la población acceder a más y mejores satisfactores materiales, mejorando su calidad de vida en términos generales. Sin embargo, la estructura del régimen político chino y su rechazo a las prácticas democráticas parecen no haber sufrido grandes cambios.

La muerte de Liu Xiaobo el pasado 13 de julio, académico, autor, crítico literario, activista y disidente chino, quien cumplía una sentencia de once años en prisión desde 2009 por actos considerados por el gobierno chino como subversivos, deja claro que el Partido Comunista de China no está dispuesto a soportar críticas. Su crimen: participar en la redacción de la Carta 08, un manifiesto que demandaba una reforma política y la democratización de la República Popular. Algunas de las exigencias fueron el respeto a los derechos universales básicos, permitir un sistema multipartidista, la separación de poderes, el respeto de los Derechos Humanos y la existencia de un sistema judicial independiente.

El 8 de diciembre de 2008, tras haber firmado la carta, junto con más de 300 activistas chinos, Liu fue detenido. La carta se publicó dos días más tarde, precisamente en la fecha en que se celebraba el 20º aniversario de la masacre de Tiananmén y el 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Un año más tarde, Liu fue encarcelado formalmente.

En el afán de contener la propagación de los ideales por los que luchó durante décadas –la sentencia de 2009 fue una de varias-, el gobierno se opuso a que se le otorgara a Liu el Premio Nobel de la Paz de 2010, señalando que no era merecedor del mismo. Asimismo, de acuerdo con The New York Times, el gobierno ignoró la entrega del premio. Salvo un editorial publicado por The Global Times, un periódico estatal, en el que se acusó al Comité Nobel de imponer valores occidentales en China, ningún otro medio cubrió la noticia.6 A la vez, se realizaron los ajustes necesarios para que cualquiera que buscara en Google “Premio Nobel de la Paz" o "Liu Xiaobo" no encontrara más que una pantalla en blanco.7

Una vez que Liu fue diagnosticado con cáncer de hígado, el gobierno estableció fuerzas de seguridad en su cuarto de hospital, las habitaciones cercanas fueron vaciadas y quedó prohibida el acceso de personas no autorizadas, no sólo al cuarto sino al hospital.8 Muy pocos lograron visitarlo, incluida la poetisa y esposa de Liu, Liu Xia, quien desde 2010 se encuentra bajo arresto domiciliario a pesar de no contar con ningún cargo. El gobierno tampoco cedió ante las peticiones de familiares y miles de chinos que abogaron por que Liu recibiera tratamiento médico en el extranjero9 y pudiera estar cerca de su familia y amigos.

En concreto, el gobierno dedicó recursos y tiempo para tratar de aislar a Liu con el propósito de que China y el mundo entero le olvidasen.10 Tal vez el liderazgo chino no conozca las tragedias griegas que bien enseñan, desde hace siglos, en las que lo que menos se desea llega cuando más trata de evitarse. La muerte de Liu podría ser el inicio de una tragedia de ese estilo para el Partido Comunista. El haber censurado sus ideas, el apartarlo del mundo y haber hecho como si no existiera, no desvanecerá el mensaje de Liu sino que le darán más fuerza y comprobarán la incapacidad de reforma del gobierno.

Liu, el primer Premio Nobel de la Paz que muere cautivo desde 1938, es y será una figura fundamental de la lucha por la democracia y el respeto de los Derechos Humanos en la República Popular. El Partido Comunista no debe creer que sus esfuerzos por esconderlo llevarán a que la gente olvide lo que cada vez demanda con mayor fuerza. Más bien, debería iniciar un proceso de reformas que permitan una transición paulatina a la democracia. Si bien es cierto que los logros económicos han sido abundantes, no serán suficientes para legitimar al Partido Comunista por siempre.

Greta Bucher es Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México y Maestra en Estudios de Asia y África con especialidad en China por El Colegio de México.


1 Amanda Mars, “¿Cuáles son las mayores economías del mundo? ¿Y las más diminutas?”, El País, 16 de abril de 2015. Consultado el 3 de diciembre de 2015 en: goo.gl/FpJUuG

2 Diana Farrell et. al., “From “Made in China” to “Sold in China” The rise of the Chinese Urban Consumer,  Mckinsey & Company, noviembre 2006. Consultado el 19 de diciembre de 2014 en: goo.gl/oYzsJu

3 Ibid

4 Oficina Nacional de Estadísticas de la República Popular China. Consultado el 8 de junio de 2013 en: https://goo.gl/uQ2255

5 ADB, Annual Report 2013. Consultado el 27 de julio de 2014 en: goo.gl/TraBTH

6 Andrew Jacobs, “China, Angered by Peace Prize, Blocks Celebration”, The New York Times, 9 de octubre de 2010. Consultado el 17 de julio de 2017 en: goo.gl/AJmMwk

7 Ibid

8 Macarena Vidal Liy, “Muere Liu Xiaobo, disidente chino y Nobel de la Paz”, El País, 13 de julio de 2017. Consultado el mismo día en: goo.gl/JTwyd1

9 Xiaorong Li, “Liu Xiaobo Unflappable Optimism”,  The New York Times, 13 de julio de 2017. Consultado el mismo día en: goo.gl/1jnnYm

10 “Liu Xiaobo’s death holds a message for China”, The Economist, 15 de julio de 2017. Consultado el mismo día en: goo.gl/oQVcc4

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