noviembre 16, 2012

Aclaración a Proceso sobre texto de Doñán

Héctor Aguilar Camín

Rafael Rodríguez Castañeda

Director de Proceso

Señor Director:

Proceso ha publicado en su sitio electrónico una nota firmada por Juan José Doñán según la cual  he cobrado al estado de Jalisco no sé cuánto dinero por un estudio sobre las drogas.

Doñán habla de la investigación hecha por  varios especialistas, en seguimiento del debate sobre la legalización de las drogas que la revista Nexos ha hecho suyo.

La investigación es ahora un libro titulado El informe Jalisco. Más allá de la guerra de las drogas Circula desde el mes de octubre bajo el sello de la editorial Cal y Arena.

“Por fin se pudo saber”, dice Doñán, “cuánto costó el estudio”. Su afirmación muestra lo mal periodista que es: el costo del estudio es público desde hace varios meses y puede consultarse  en la página  electrónica de la secretaría de Finanzas del gobierno del estado desde fines de 2011.

“Todo hace pensar”, dice Doñán, que los costos del estudio “no incluyen la publicación de un libro colectivo, con un tiraje de 5 mil ejemplares”. Falso: los costos del estudio incluyen los cinco mil ejemplares.

“Tampoco se incluyen”  sigue  Doñán, “los gastos que generaron las aparatosas presentaciones de dicho libro tanto en Guadalajara (el 18 de octubre) como en la Ciudad de México (el 23 de octubre)”. Doñán calcula estos costos en un millón de pesos.

No hubo tales costos. La presentación de la Ciudad de México fue una conferencia de prensa en la oficina del gobierno del estado, aprovechando un viaje de trabajo del gobernador y sus colaboradores. La presentación de Guadalajara se hizo en el congreso del Consejo Estatal de Combate contra las Adicciones. No implicó gasto adicional alguno.

El  libro no se titula Jalisco: Más allá de la guerra de las drogas ,como dice Doñán, sino El informe Jalisco. Más allá de la guerra de las drogas.  No es un libro sobre el estado de Jalisco, sino sobre el debate sobre las drogas, su prohibición y su uso. El libro aborda con cifras  abundantes y análisis detallados el problema de las drogas en el mundo, en México y en Jalisco: delitos, mercados, consumo, impactos sobre la salud , percepciones públicas, valores, leyes vigentes.

A Doñán, el libro le parece de “conclusiones obvias y propuestas que podría hacer cualquier hijo de vecino”. Cualquiera, quizá, pero no Doñán, a quien no se le conoce aportación alguna en la materia.

Los lectores que  se asomen de buena fe a  El informe Jalisco. Más allá de la guerra de las drogas encontrarán una visión documentada como no hay otra, hoy por hoy, en ningún libro disponible en México.

Agradeceré la publicación de esta carta en el mismo sitio donde apareció la nota de referencia.

Héctor Aguilar Camín.

noviembre 15, 2012

La experiencia violenta de Río de Janeiro (realidad y ficción)

Foto: Human Rights Watch

Hace unos días salió en el Financial Times un largo y muy completo reportaje sobre los logros de la estrategia de seguridad que ha implementado el gobierno estatal de Río de Janeiro en la ciudad de Río y en particular en las colonias de más bajos ingresos conocidas como favelas. La motivación principal del gobierno es la presión que están sintiendo no sólo del resto del país por los altos ínidces de violencia en las últimas décadas en la ciudad, sino por tener los ojos del mundo encima gracias a la Olimpiada que se llevará a cabo en el 2016. La estrategia de seguridad se conoce como UPP (unidades de pacificación) y tiene dos componentes, uno “represivo” y otro “social y de servicios”. El éxito según el reportaje ha sido impresionante en términos de la caída de la tasa de homicidios:

“…en aquellas áreas donde las UPP se han implementado (aunque sólo cubren una quinta parte de los habitantes de todas las favelas), la tasa de homicidios ha caído un asombroso 80%. El objetivo de expulsar los grandes arsenales de los capos del narco parece estar funcionando y es tremendamente popular, tanto dentro como afuera de las favelas. En particular las madres de hombres adolescentes (quienes solían sufrir las más altas tasas de muertes en las favelas) pueden respirar con más calma cuando sus hijos salen a jugar.”

Para darse una idea de las condiciones de violencia en las favelas de Río y el papel de la policía vale la pena leer el reporte  (aquí el resumen en español) de Human Rights Watch sobre las ejecuciones extrajudiciales  llevadas a cabo por la policía y el ejército de manera regular. También el documental hecho por la televisora inglesa Channel 4 “Bailando con el diablo (Dancing with the devil)” muestra los errores y horrores que las estrategias de seguridad de los gobiernos de Río habían provocado durante años. El documental es muy impresionante en términos de acceso pues sigue a un “jefe de plaza” de una organización criminal, a un policía, y a un pastor que quiere pacificar las colonias.

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noviembre 7, 2012

¿Que se jodan?

A estas alturas, no nos sorprenden las afirmaciones simplistas y los denuestos del señor Bryce Echenique, tampoco sus mentiras. Lo que sorprende es que un diario serio e influyente como El País reproduzca sus declaraciones sin ofrecer a sus lectores información relevante para entender la controversia generada en México por la entrega del Premio FIL 2012 a dicho autor. Por este motivo, hacemos las siguientes precisiones sobre la nota publicada el día de hoy en la edición impresa del diario El País, firmada por Winston Manrique Sabogal. Bryce afirma, por ejemplo, que “nunca” ha plagiado y que ha sido absuelto en seis o siete casos. El País tiene que saber que esto no es verdad. Nos parece increíble que la nota haga caso omiso de los más de treinta plagios de Bryce que han sido comprobados; por dieciséis de ellos ha sido multado y, por si quedara alguna duda, la multa ha sido confirmada por la institución correspondiente, el INDECOPI del Perú. Los lectores interesados en la lista completa de los plagios de Bryce (hasta la fecha) pueden acudir al blog de la revista Nexos, que los ha enumerado y cotejado. Dejando de lado, por lo pronto, el primer “¡Que se jodan!”, con que abre la nota en cuestión, Bryce afirma que sus críticos son unos “frustrados” que anhelan “todos los premios” y que actúan movidos por la “envidia” y la “maldad”. Además, los críticos del Premio FIL 2012 pertenecen (pertenecemos), según Bryce, a “un grupo de extrema derecha”. ¿Quiénes han sido algunos de los principales críticos de este premio? ¿Cómo se les puede relacionar, con el más mínimo atisbo de seriedad, con la extrema derecha? Enemigos como éstos sólo existen en un mundo que Bryce Echenique se ha hecho a su medida para no hacerse responsable de nada: un mundo para Bryce.

Manrique Sabogal afirma que el panorama está dividido entre “la indiscutible calidad de la obra de ficción de Bryce” y “su obra periodística en entredicho”. Además, señala que Bryce se muestra “comprensivo” con el hecho de que el premio haya tenido que ser adelantado y entregado en su propia casa en Lima y no en México (como estaba previsto), pues, se lamenta Bryce ante el periodista, “allá me querían linchar”. Esta manera de presentar las cosas es engañosa. El panorama en México no está “dividido” del modo sugerido. El rechazo en este país al otorgamiento del Premio FIL 2012 a Bryce Echenique y al jurado que tomó la decisión ha sido mayoritario y ha sido argumentado, por nosotros y por muchos más, con múltiples razones. Por último, Manrique Sabogal insiste en el tono “tranquilo, pausado y sin inmutarse” que emplea Bryce durante la entrevista, lo que contrasta con el segundo “¡Que se jodan!” que pronuncia el galardonado como colofón de sus declaraciones. Esta despedida retrata bien a Bryce Echenique. En  cambio, la nota de El País, en su conjunto, da una idea parcial de lo que ha representado en México la entrega del Premio FIL 2012; no sólo para las comunidades académica y literaria mexicanas, sino también para todos los ciudadanos que han expresado su rechazo.

Soledad Loaeza Antonio Azuela Ariadna Acevedo Fernando Escalante
Mauricio Tenorio Benjamín Arditi Alfredo Ávila Blanca Heredia
Gerardo Esquivel José Antonio Aguilar Ignacio Almada Roberto Breña

 

octubre 31, 2012

La estatua de Heydar Aliyev y los monumentos públicos

Andrés Lajous

Los monumentos conmemorativos son invocaciones a un pasado (o al menos a valores que se interpretan de aquel pasado) que queremos dejar fijo. Pocas veces se conmemora de forma sólida el presente: no hay necesidad de darle una materialidad a lo que ya la tiene. A través de los monumentos, materializamos la resistencia al paso del tiempo, marcamos la importancia de lo que queremos que evite la corrosión de la memoria. Eso que ponemos en piedra también es lo que en el texto de la calle queda marcado con plumón fosforescente. Importa tanto el resto del texto, como la parte remarcada. No es lo mismo un busto de un Iturbide emperador en la sala de un nostálgico del imperio, que un busto de Iturbide en el centro del Zócalo, o que uno, en una oscura esquina en un pueblito en Polonia.

Foto: Milenio. Estatua ecuestre de José López Portillo

En nuestro país, tradicionalmente los monumentos han sido parte importante del sistema de legitimación de autoridades y de los procesos de construcción de identidad. Es más frecuente ver monumentos conmemorativos con efigies de personas que monumentos con invocaciones vagas o anónimas. Incluso, me atrevo a especular que la construcción de monumentos es inversamente proporcional a la efervescencia de la discusión pública. Al priorizar unas cosas (eventos, personajes, valores) sobre otras en la memoria que queda materializada en espacios compartidos, los monumentos provocan conflictos entre distintos públicos. Un monumento nos pide a algunos recordar algo, pero también nos pide a otros olvidar ciertas cosas. Si no fuera así, no se explicaría la disputa que hubo en el 2007 en Veracruz cuando un gobierno municipal panista puso una estatua de Vicente Fox, y el gobierno estatal priísta, ofendido, celebró que fuera derribado en la noche (y recordando que militantes panistas habían tirado una estatua ecuestre de José López Portillo décadas antes en Monterrey, y perredistas otra, unos años después, en Campeche).

Hay poco monumentos que representen matices. De hecho –sobre todo cuando son  figurativos- pretenden exactamente lo contrario. Se intenta recalcar un conjunto limitado de memorias o interpretaciones sobre los personajes representados bajo una luz positiva. No es imposible, pero resulta poco probable imaginar poner un monumento a una persona para recordar primordialmente una evaluación negativa (un ejemplo posible es la estatua con máscara de Carlos Salinas de Gortari). La imposibilidad física de matizar las consecuencias de innumerables hechos a través de una estatua es lo que las hace comunes en contextos con poca discusión pública, y relativamente menos comunes en lugares con mucha discusión pública. En la escultura inalterable no cabe la opinión diferenciada.

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octubre 30, 2012

El plagio propiamente dicho, el robo intelectual, es inaceptable

Una nota en el diario El Universal me hace decir que  pido respeto a la entrega del premio Fil 2012 a Bryce Echenique.  La nota incluye al pasar, subordinadamente, mi  verdadera posición en este affaire. No es otra que la de los académicos y críticos que han sostenido que el plagio es inaceptable. La misma que ha sostenido desde el principio del affaire esta revista.

Bryce es un buen escritor,  pero su condición de plagiario lo hace inelegible para un premio que juzga la integridad  de una obra personal. El jurado se equivocó dos veces: premiando a Bryce a sabiendas de su condición de plagiario y sosteniéndose en su decisión contra los hechos.  Le hicieron un flaco servicio al premiado y al premio. Bryce no tuvo la  humildad,  la grandeza, o  la astucia, de rechazar el premio, con lo que hizo otro flaco favor al premio, al jurado y a sí mismo. Ha terminado todo en una ceremonia secreta, con la entrega del premio a escondidas, lo cual no ha hecho sino agregar opacidad  y descrédito al asunto.

La contumacia del jurado y el silencio de Bryce dejaron a los patronos del Premio ante un dilema imposible: respetar la decisión del jurado, cuya decisión es inapelable según las reglas del Premio, o desconocer esas reglas y crear el precedente de que los patronos pueden enmendar el fallo del jurado. Eligieron respetar las reglas y pagar el doble costo de premiar: en efectivo y en desprestigio.

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octubre 25, 2012

La discriminación en el día a día

Si en México no es posible asegurar que todos los recién nacidos y los adultos mayores tengan un acta de nacimiento; si no se garantiza que las personas del mismo sexo que hayan contraído matrimonio o estén bajo una sociedad de convivencia, tengan acceso a los servicios de seguridad social y salud; si no es obligatorio respetar la voluntad de las personas con discapacidad; si no existen suficientes intérpretes y defensores de oficio conocedores de lenguas indígenas; si a las mujeres se les asigna un salario menor que a los hombres o si se les exige una prueba de embarazo antes de contratarlas; si se tolera la explotación laboral infantil; si los jóvenes no cuentan con un empleo estable y bien remunerado; si no se respetan los derechos de los migrantes; si no existe una política alimentaria que erradique la desnutrición en zonas rurales, no hay manera de ocultar que la discriminación se sigue filtrando por infinidad de grietas en la vida cotidiana de las y los mexicanos.

En el Reporte sobre la discriminación en México 2012, publicado por el Conapred y el CIDE, salen a relucir estos y otros escenarios en los que la desigualdad de trato es el pan de cada día. Este trabajo de investigación sustentado en entrevistas, ponencias, mesas de trabajo y el análisis de estadísticas, proyecta las sombras que aún cubren a los procesos civil y penal, a la cobertura de los servicios de salud, a la garantía del derecho a la alimentación y al mundo laboral, y, a la vez, trata de arrojar un poco de luz con un listado de recomendaciones que van desde el ámbito legislativo hasta el cultural, pasando por las políticas públicas.

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octubre 24, 2012

Algunos argumentos en favor de darle el premio a Bryce

Imagen: Walter Toscano

En días recientes, en este blog, hemos publicado varios textos con argumentos explicando por qué los plagios cometidos (también presentados) por Alfredo Bryce Echenique son suficiente razón para no darle el premio FIL 2012. La discusión pública sobre el tema ha sido rica, y distintos puntos de vista se han expresado en varios medios impresos y en internet. No son muchos los textos publicados defendiendo la entrega del premio a Bryce Echenique, pero sí los hay y centran su argumentación en la distinción entre la obra literaria de un autor y su obra periodística. Es decir reconocen que Bryce Echenique plagió, pero acotan los efectos de ese plagio sólo a una faceta de su trabajo a la cual -se dice- no se le otorga el premio, pues se le otorga a otra parte de su trabajo que no fue plagiada y que por méritos literarios -dicen- merece el premio.

En afán de darle voz a los dos lados de la discusión ofrecemos algunos párrafos de quienes sostienen la posición antes descrita:

Juan Cruz en El País:

Me ha dejado estupefacto la recarga de adjetivos peyorativos que ha sufrido la totalidad de Alfredo, no un poco de Alfredo, sino la totalidad de Alfredo, como si una conjura más grande que la vida (en la que también participan, aunque no hayan querido, algunos que se titulan amigos suyos) se hubiera cernido sobre su persona y no sólo porque en su historia personal y pública haya la mancha que ahora quieren verle no sólo en un lado de la chaqueta sino en el cuerpo completo, como si Bryce no tuviera que existir al menos como el otrora celebrado autor de obras de ficción (y de memorias) que a mucha gente nos resultan imprescindibles para conocer su alma cambiante y el alma cambiante de la vida.

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octubre 21, 2012

De Guadalajara a París: el premio FIL 2012 a Bryce Echenique

México D.F., a 21 de octubre del 2012

En una reunión que tuvo lugar el 17 de octubre pasado, la Comisión de Premiación del Premio FIL de Literatura 2012, integrada por Raúl Padilla (Presidente de la Asociación Civil del Premio FIL), Roberto Vázquez Díaz (representante de CONACULTA en nombre de Consuelo Sáizar), Joaquín Díez-Canedo (Director General del FCE) y Jorge Souza Jauffred (representante del Gobierno del Estado de Jalisco), determinó entregarle “en los próximos días” el Premio FIL 2012 a Alfredo Bryce Echenique “en su ciudad de residencia” (en los días por venir, la ciudad de París). En el comunicado que dio a conocer la FIL al día siguiente, dicha Comisión afirma que comprende el malestar y las protestas que algunos académicos y miembros de la comunidad cultural han manifestado en contra de la decisión del jurado y afirma también respetar las posturas críticas que se han expresado al respecto. Sin embargo, enseguida añade que la decisión del jurado es inapelable. Es con base en esta “inapelabilidad” que la Comisión de Premiación adoptó la decisión ya referida. Esto lo hicieron al amparo de la cláusula décima de la convocatoria del premio, que le otorga a esa comisión la facultad de resolver cualquier “situación no prevista”.

Lo primero que tenemos que manifestar es que el objetivo que nos propusimos desde que hicimos pública nuestra inconformidad con el otorgamiento del Premio FIL 2012 a Bryce Echenique no se ha cumplido. Creemos, sin embargo, que la Comisión de Premiación ha dado un paso que no es menor: su decisión nos parece una clarísima llamada de atención al desempeño del jurado, concretamente a su despreocupación manifiesta por haber elegido como ganador del Premio FIL 2012 a un plagiario contumaz. Conviene no confundirse a este respecto. La decisión de premiar a Bryce Echenique fue adoptada por los siete miembros del jurado y sólo ellos podían revocar la decisión original. En la situación presente, son ellos los únicos que pueden modificar la resolución tomada por la Comisión de Premiación. Si la decisión del jurado es inapelable, como recuerda esta Comisión en el comunicado que nos ocupa, este hecho no excluía (y no excluye) la posibilidad que tiene aquél de reconsiderar.

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octubre 19, 2012

Premiado en la clandestinidad

 

Primero, llenaron de adjetivos a quienes cuestionaron que el Premio FIL de Literatura 2012 se hubiera concedido a un escritor sobre el que pesan varias docenas de plagios probados. Luego trataron, infructuosamente, de propalar la versión de que las acusaciones de plagio eran infundadas y que Alfredo Bryce Echenique había sido “desmultado”. Cuando la mentira fue derribada por el Indecopi, la oficina de derechos de autor de Perú, intentaron demostrar que toda obra periodística es un islote ajeno al continente en donde se halla el resto de la obra de un autor: lamentaron que los críticos no vieran más que la parte manchada en la chaqueta de un escritor extraordinario, y no prestaran atención a la otra, en donde refulgían sus cuentos, sus novelas, sus ensayos. El jurado y los organizadores del premio colectaron más tarde en el extranjero un centenar de nombres, y los estamparon en una carta que, sin presentar un solo argumento, tuvo el doble propósito de victimizar a Bryce, y de acusar a escritores, académicos, críticos literarios, analistas y periodistas procedentes de las más diversas franjas, de haber enderezado contra el novelista una campaña de violencia inédita, que atentaba contra los principios mismos de la democracia. No destinaron una sola línea de esa carta al origen verdadero de las críticas. No mencionaron, ni de paso, la palabra “plagio”: los plagios que Bryce Echenique cometió sistemáticamente durante años, robando textos íntegros de otros autores, y engañando sin pudor alguno a lectores y editores de diversos países.

Ahora, de espaldas al medio cultural –cuyo malestar encuentran, sin embargo, “respetable”–, el jurado y los organizadores adoptan la decisión de adelantar la entrega del premio: de entregarle a Bryce el galardón a escondidas, en su propia casa, para evitar que el día de inauguración de la feria pudiera convertirse en una fecha que hiciera visibles las protestas. Adoptaron la decisión de entregar uno de los reconocimientos más importantes de Hispanoamérica, y sin duda el de mayor peso en México, sin ceremonia pública ni discurso de recepción. Decidieron entregar el premio de manera vergonzante, “en lo oscurito”, como si tratara de un botín, y no de un reconocimiento literario.

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octubre 19, 2012

Pedagogía del plagio

Tiene razón Fernando Escalante: el jurado del premio FIL ha galardonado a un escritor tramposo e indecente. Alfredo Bryce Echenique es un plagiario conocido. La decisión, por ello, es lamentable. Y lo mismo vale para la defensa que ha hecho Jorge Volpi de ese fallo. Dice Volpi que “el Premio FIL decidió no pronunciarse -no avalar ni condenar- las acusaciones de plagio recibidas por Bryce.” Así, sin más, como si esa afirmación no necesitara justificación alguna. Además, no entiendo por qué acusa a los críticos de la decisión de incubar el virus de la intolerancia y del autoritarismo. Según Volpi, descalificar al premio y al jurado implica pasar de la crítica a la calumnia. Otra vez, no entiendo.

Todos los semestres, al iniciar mis cursos en la Facultad de Derecho de la UNAM, narro a mis nuevos alumnos dos anécdotas. La primera versa sobre la incomodidad que me causó escuchar a las autoridades de una prestigiosa universidad americana explicar porqué sometían a controles especiales los trabajos presentados por sus estudiantes mexicanos. La razón era el plagio consuetudinario. En ese entonces era un estudiante y, aunque no era la intención de los expositores (ni siquiera era alumno de esa escuela), resentí el dato como una descalificación a priori de mi propio quehacer intelectual. La segunda sucedió cuando había regresado al país y comenzaba mi carrera académica. Una institución gubernamental me había invitado a formar parte de su comité editorial junto con otros dos colegas pero solo logramos reunirnos en una ocasión. Nuestras actividades se interrumpieron porque uno de ellos fue acusado de plagiar en su tesis doctoral. Un profesor europeo encontró en la red el trabajo de ese joven mexicano que transcribía íntegro un capítulo de su propia investigación. Obvio, sin citarlo. El tema, paradójicamente, era la transparencia.

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