Imagen: Pedro Gualdi

En la ciudad de México, el 7 de abril de 1845, día de San Epifanio, poco antes de las cuatro de la tarde, ocurrió el violento terremoto llamado también del Señor de Santa Teresa, por haberse derrumbado el templo del mismo nombre. Su epicentro se localizó probablemente cerca de Acapulco y su magnitud fue superior a 8 [grados richter].

La capital se extendía apenas unas pocas manzanas más allá de los límites de la ciudad azteca. Ya existía la Alameda y su continuación hasta el Paseo de Bucareli, donde se encontraba la Plaza de Toros. Las trajineras llegaban hasta la Merced por el canal de la Viga, en cuyas riberas había una avenida que era el paseo de moda.

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