noviembre 27, 2012

Bryce y las instituciones

 

La larga estela del escándalo Bryce Echenique sigue echando algunas chispas en la FIL y en la prensa (ver aquí, acá y acá). Ya no hay nada que discutir acerca de si premiarlo o no (su cheque ya ha de estar depositado en el banco). Si el escándalo aún continúa es porque hay una dimensión crucial en el debate que no tiene que ver con las calidades del autor o del jurado, sus hábitos de producción o la poca gracia con la que enfrentó la adversidad. A pesar de que esta publicación (Nexos) fue víctima recurrente de los “plagios inteligentes” y los “plagios serviles” que desataron la polémica, en realidad, el autor galardonado no es tan importante como las consecuencias y motivaciones que la acción del Estado y de las instituciones tienen y pueden tener en casos como estos. A fin de cuentas, bromeó bien Alberto Ruy Sánchez cuando preguntó al público “¿y quién es Bryce Echenique?”. En el fondo éste fue –sobre todo- un problema institucional.

La Comisión de Premiación del galardón (que no el jurado elector) estuvo compuesta por representantes de aquellos que organizaron y financian el premio: las principales instituciones culturales de la federación (CONACULTA y FCE), del estado de Jalisco (Secretaría de Cultura y Universidad de Guadalajara), del ayuntamiento de la ciudad de Guadalajara y de las compañías privadas que donan parte del premio total y de la feria literaria que enmarca el galardón. Todas estas autoridades se han comprometido a reconocer como inapelable el veredicto del jurado sobre quién debe recibir el premio, pero sólo dependió de ellos (y no del jurado) erogar el dinero que acompañó el reconocimiento. Son dos cosas diferentes. No fue ni es un deber menor decidir si una decisión colegiada y subjetiva de un jurado debe estar acompañada de una transferencia de fondos públicos y privados.

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México D.F., 20 de septiembre, 2012

Un jurado internacional integrado por Jorge Volpi, Julio Ortega, Leila Guerriero, Margarita Valencia, Mark Millington, Mayra Santos-Febres y Cӑlin-Andrei Mihӑilescu decidió otorgar el Premio de Literatura FIL 2012 (el antiguo Premio Juan Rulfo) al escritor peruano Alfredo Bryce Echenique. Se trata de uno de los premios mexicanos más reputados (entre los galardonados en ediciones anteriores se cuentan Juan José Arreola, Nicanor Parra, Augusto Monterroso, Sergio Pitol, Juan Marsé, Fernando del Paso y Tomás Segovia). Además, el premio está dotado con una remuneración de 150,000 dólares. El motivo de estas líneas es manifestar nuestra indignación por la concesión de este premio a Bryce Echenique, pues se trata de un autor al que se le han comprobado diversos plagios. De hecho, en el 2009, el INDECOPI (Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual) del Perú, le impuso a Bryce Echenique una multa por haber plagiado 16 artículos (de 15 autores).

¿Cómo es posible que uno de los premios más prestigiados que se otorgan en México sea concedido a un plagiario? El plagio es la apropiación indebida e ilegal del esfuerzo, del trabajo, de las ideas y de la creatividad de otros. Es por ello que consideramos que la concesión del Premio de Literatura FIL 2012 a Bryce Echenique es inaceptable y debe ser reconsiderada, tanto por el jurado mencionado, como por el Lic. Raúl Padilla, Presidente de la FIL, y la Lic. Consuelo Sáizar, Presidenta de CONACULTA.

Atentamente,

Soledad Loaeza

Benjamín Arditi

Gerardo Esquivel

Antonio Azuela

Mauricio Tenorio

Ariadna Acevedo

Alfredo Ávila

José Antonio Aguilar

Ignacio Almada Bay

Fernando Escalante

Blanca Heredia

Roberto Breña

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