En el mes de diciembre de 2011, Soledad Loaeza publicó en La jornada lo más cercano que pueda documentarse a una exacta anticipación de lo que iba a suceder en los meses siguientes, rumbo a la elección del 1 de lulio de 2012.
En el mes de diciembre de 2011, Soledad Loaeza publicó en La jornada lo más cercano que pueda documentarse a una exacta anticipación de lo que iba a suceder en los meses siguientes, rumbo a la elección del 1 de lulio de 2012.
En la primera parte pareces sugerir que nos debemos inclinar por el que pide pronósticos, pero luego evidencias que para hacerlo se caería en la discrecionalidad, cada quien trataría de estimar no solo cuántos votarán sino como serán y como cambiarán sus preferencias en los últimos días, eso es adivinar y yo insisto en que no es mi negocio.
Si bien pueden informar del reparto de preferencias de la ciudadanía, no pueden aproximar las orientaciones del voto, por carecerse de un modelo de decantación que permita invariablemente el paso correcto de electores a votantes.
Desde mi perspectiva, el problema nace cuando el encuestador deja a un lado su papel de investigador social y busca convertirse en analista político, la razón de ser se comienza a diluir en la coyuntura donde la necesidad de sustentar el análisis político con resultados no solo acertados sino precisos
Tengo para mí que la “encuestitis” que vivimos durante esta campaña presidencial no sólo no contribuyó a generar confianza, sino que más bien fomentó desconfianzas de naturaleza diversa.
En el título hay un reclamo para quienes pretenden ver a las encuestas como oráculos y ahora hasta las acusan de ser responsables de publicidad, de fraude y por ende hasta de triunfos y derrotas.
Opinión pública atiende solo la agregación de preferencias. Lo que las redes agregan es que estas preferencias son contagiadas, incluso entre individuos que no tienen contacto directo. Lo que Internet agrega, es la visibilización de ese proceso de contagio.
Un resumen de lo que se puede leer de las encuestas (entre mayo y agosto) hacia la elección presidencial del 2012.
Con base en los resultados de la encuesta de salida CIDAC/Defoe, realizada el pasado Domingo 3 de julio, el 39% de los mexiquenses que votaron considera que la inseguridad es el principal problema de su estado, a pesar de que esta entidad no se ha visto tan afectada por problemas de delincuencia organizada y narcotráfico.