A 18 años de que un desconocido, Alberto Cárdenas, irrumpiera sorpresivamente despachando en Palacio de Gobierno, el último gobernador panista -Emilio González- deja Casa Jalisco en medio de un clima de indiferencia y en ocasiones de hostilidad por parte de ciudadanos, medios y poderes fácticos.
La participación y el activismo político se ha asociado también a mayores niveles de bienestar. Tales resultados positivos son similares en todas las medidas que se han estudiado: de bienestar hedónico (por ejemplo, la satisfacción con la vida y el desarrollo de afectos positivos), de eudemonía (crecimiento personal, propósito en la vida, vitalidad y plenitud) y de bienestar social (por ejemplo, la integración social).
Aunque leo algunas buenas intenciones detrás del Pacto, varios de sus posibles efectos en la democracia mexicana son preocupantes. Algunas de estas preocupaciones tienen que ver con los efectos deliberativos, otras con los efectos políticos.
Todavía falta la discusión y votación de la propuesta que salga de la comisión en la Cámara de Diputados, pero lo que se puede ver es que el contenido final se parece más a los acuerdos que podrían haber acercado a la CTM y a la COPARMEX que a los acuerdos que impulsaban el PAN, el PRD y los sindicatos independientes desde los años noventa.
Al hacer esta distinción, también hay evidencia de que la información negativa “moviliza la participación, en particular de independientes y de quienes en general están más interesados o sabes del proceso político”.
Desde entonces sus cortesanos se han desvivido por llenar el vacío. Basta asomarse a los debates de los candidatos a la presidencia por el Partido Acción Nacional para constatar el hecho, o quizás hojear las columnas de opinión que los miembros del gabinete han publicado.
Salvo una leve caída en las preferencias a favor de Enrique Peña Nieto y un levísimo crecimiento en las preferencias a favor de sus contrincantes, el otro dato sobresaliente está en las opciones alternativas de los ciudadanos. Es decir, en su respuesta a la pregunta ¿quién sería su segunda opción?
Los dos planteamientos públicos en paralelo son interesantes porque muestran lo complicada que es la figura de revocación de mandato, y las distintas consecuencias, deseables e indeseables que son previsibles según la forma precisa que adquiera dicha figura legal.
La mayoría la tiene el PRI-PVEM-PANAL con 31 votos, la minoría la combinación de PAN, PT y PRD con 29 votos. Desde el principio un grupo de personas interesadas en el tema presionó para que la reunión no fuera a puerta cerrada.