noviembre 14, 2016

 La narrativa del miedo y la actual crisis política y social en un mundo dividido

El triunfo de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos en 2016 no es el único hecho que hoy nos hace plantearnos varias cuestiones con respecto al momento en el que se encuentra inmerso el mundo de nuestros días, en donde desde hace varios años se observa una tendencia clara en nuestras sociedades contemporáneas que apunta hacia lo extremo y que ha puesto de manifiesto la existencia de una enorme crisis política y social. Observamos un fenómeno no sólo de polarización, sino de un auge de tradicionalismos enfrentados con el progresismo, una gran pérdida de credibilidad en las clases políticas y en la política como tal, además del engrandecimiento de los populismos demagogos y del fortalecimiento de una narrativa centrada en el discurso del miedo, la intolerancia y el temor hacia lo diferente, lo externo, y en donde parece no haber ningún sentido de  solidaridad ni de valores y principios éticos.

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junio 24, 2016

Brexit: lo que viene

Este jueves, los votantes del Reino Unido fueron a las urnas y respondieron a una pregunta: “¿Debería el Reino Unido permanecer como miembro de la Unión Europea o salir de la Unión Europea?”. (Nexos) El resultado, con el 100% de los votos contabilizados y una participación del 72%, fue el siguiente: 48.1% (16141,241 votos) a favor de quedarse y 51.9% (17,410,742 votos) a favor de irse. A pesar de que el referendo no es vinculante, y en un caso extremo, podría ser ignorado por el gobierno (Financial Times, en inglés), el resultado ha comenzado a generar olas considerables a nivel mundial.

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junio 22, 2016

¿Qué es Brexit y por qué es importante?

Este jueves el Reino Unido (RU) decidirá si continua o no formando parte de la Unión Europea (UE). Hasta el miércoles en la tarde, las encuestas seguían muy cerradas y nadie se atrevía a predecir cuál será el resultado del referendo. El Primer Ministro David Cameron lo ha llamado la decisión más importante que tomarán los británicos en más de dos generaciones y la cuestión ha dividido al país.

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ru

Fue una campaña aburrida, donde los principales candidatos nunca se vieron cara a cara. Todas las predicciones fallaron: la mañana del día de la elección, el jueves 7 de mayo, la primera plana del diario de inclinación centro-izquierda the Guardian aseguraba que la carrera por los votos entre Tories (partido conservador) y el partido laborista (Labour) “no podía estar más reñida”.

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septiembre 19, 2014

El costo de la unidad

El día de hoy, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte amaneció con la noticia de que había sobrevivido. El referéndum de independencia promovido por el Partido Nacionalista Escocés había decidido permanecer en la unión de más de 300 años de existencia. La incertidumbre que existió durante las últimas semanas previas a la votación, en la que las encuestas reportaban un empate técnico entre secesión o permanencia, desapareció.

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Foto: Policía de Cheshire/AP

Hace una semana Inglaterra despertaba con la peor resaca en 30 años. Los disturbios (en forma incendios intencionales, saqueo de negocios, violencia contra la policía y la población, destrucción de propiedad privada y pública) se extendieron, con manifestaciones menores pero igualmente serias, de vecindarios específicos de Londres a segmentos centrales de otras ciudades grandes y pequeñas. Una vez que los fuegos se extinguieron, la pregunta mil veces repetida ha sido ¿por qué?

Sin embargo, a pesar de la existencia de evidencia seria que ayudaría a explicar causas y contextos de los disturbios y por lo tanto a evitar que se repitan, el discurso oficial, definido por el primer ministro conservador David Cameron, es que los perpetradores pertenecen a un segmento de la sociedad “enferma”, y la propuesta oficial es simplemente el castigo carcelario y mayores estrategias represivas. Contradictoriamente, Cameron no cederá en la decisión de recortar el presupuesto de la policía, incluso después que se comprobó que mayor presencia policiaca a partir del miércoles pasado coincidió con el disminución y cese de la violencia en las calles de Londres. Pero más allá de apagar los fuegos de la violencia, lo que se quiere “apagar” son los medios de comunicación accesibles a los ciudadanos: los medios sociales en línea.

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Foto: Associated Press

He leído el texto de Ernesto Priego con mucho interés. Es cierto que aún es complejo entender con claridad cuáles son las raíces por las que tantos jóvenes británicos han tomado las calles y se han dado al pillaje. Aún así quisiera sugerir que las causas que propone Ernesto no son las únicas ni las más obvias y que hay que evaluar otros argumentos antes de estar seguros cuál de todos (o qué combinación) se acerca más a explicar satisfactoriamente lo sucedido.

Ernesto dice:

Los disturbios recientes en Inglaterra no son producto del hambre como se le conoce en Latinoamérica. Tampoco son una reacción pública explícita a un sistema inequitativo que de maneras muy sutiles todavía protege a una minoría privilegiada.

Su tesis central es que:

Su enojo no es con el capitalismo como sistema de exclusión e inequidad estructural, sino con una cultura que no les dio al nacer el dinero para  comprar lo que les han dicho que deben desear y que ven que muchos se pueden comprar.

Achaca las revueltas a una especie de decadencia cultural de las juventudes “programada” en sus mentes por un sistema económico injusto que ha “destruído sus valores cívicos” y está “programada para pensar que […] lo único que se valora es el dinero”:

Estos jóvenes representan el fracaso del capitalismo como modelo de bienestar social, y tristemente también el fracaso del Estado de Bienestar y de la corrección política, quienes han traicionado a toda una generación haciéndoles crecer en una cultura que sólo valora el dinero fácil en grandes cantidades y cuya meritocracia es cosmética y ficticia. Una generación educada en la glorificación de la violencia del ghetto y el glamur misógino del futbol y la música “urbana” comercial; una generación programada para pensar que uno es la marca de la ropa que usa, enfrentada al hecho que vinieron a un mundo donde lo único que se valora es el dinero.

Aunque Ernesto achaque las culpas finales a una especie de capitalismo decadente su retrato de estos jóvenes reproduce de manera condescendiente algunos de los estereotipos que usan los más conservadores para satanizar a estos grupos sociales.

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Foto: The Guardian

La información que me llega de México y Latinoamérica me da a entender que no se comprende bien quiénes son los jóvenes realizando los disturbios en Inglaterra. Veo la primera página de un diario mexicano y veo una foto de los estudiantes en Chile combatiendo tanques de guerra. En el mismo espacio, la noticia de la violencia juvenil en Manchester, Liverpool, Birmingham.

Para cualquiera que haya vivido en un país en vías de desarrollo, resulta muy difícil entender cómo es que se puede ser pobre y usar ropa de marca cara, comprar videojuegos, tener Blackberries y iPhones, usar audífonos que cuestan lo que una computadora portátil. En el contexto mundial actual, es comprensible que se piense que lo que ha pasado en Inglaterra es una insurrección social de tipo político. No es así, al menos no literalmente.

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agosto 9, 2011

Disturbios en Londres

Cuando el 21 de julio pasado elegí el dibujo “Saqueadores” de la serie “La caída de Londres” de James Boswell (1933) para mi artículo anterior, no imaginé que resultaría más adecuado, de modo literal, para los últimos sucesos en la capital británica. Para estos momentos es muy posible que el que lea ésto ya esté enterado de los hechos principales, aunque espero que una perspectiva local desde Londres pueda quizás agregar algo al exceso de información disponible sobre todo en la red. (Aquí compartí unas lecturas en inglés que considero importantes al respecto).

Una simple cronología de los hechos explicaría que todo comenzó el jueves 4 de agosto del 2011, cuando la policía persigue y dispara fatalmente a Mark Duggan, un hombre de 29 años en el vecindario de Tottenham, en el norte de Londres. El enojo causado por su asesinato y la lentitud con que las autoridades establecieron comunicación clara con los familiares de la víctima y el resto de la comunidad local, movilizó dos días después a unos 300 manifestantes, en su mayoría provenientes de Tottenham y de raza negra, que se expresaron de forma pacífica frente a la estación de policía de la localidad y marcharon a través de los multifamiliares de Broadwater Farm alrededor de las 5 de la tarde.

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Imagen: Coliseo, de James Boswell

La casa en el número 10 de Downing Street confía en que, como todo evento mediático, el furor pase poco a poco, desvanecido entre los cielos grises de este verano inglés. Es por ello que es fundamental recordar los hechos y ubicarlos en un contexto histórico. La evidencia es contundente: el 6 de noviembre de 2005, Clive Goodman, el corresponsal real de News of the World, publica un artículo con información médica del príncipe Guillermo, lo que hace sospechar a la Corona que sus mensajes de teléfono celular habían sido interceptados (hackeados), por lo que avisan a Scotland Yard. En agosto de 2006 Clive Goodman es arrestado junto con el investigador privado Glenn Mulcaire (quien había sido empleado por NotW para obtener la información). En septiembre de 2006 Andy Coulson, editor del NotW cuando se publicó la noticia, asume sin reservas toda la responsabilidad, pide perdón y promete que no volverá a pasar. La policía confisca archivos de computadora, cintas de audio, documentos.  Goodman y Mulcaire van a prisión y Coulson renuncia al NotW en enero del 2007 (ahora diciendo que él nunca supo nada; éste será el motivo común de aquí en adelante). Este hecho debería ser suficiente para haber hecho a Coulson inadecuado para tomar un puesto en el gobierno, pero en mayo del 2007 la comisión de quejas de prensa publica un reporte sobre la intercepción de mensajes sin encontrar evidencia alguna.

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