Sí, la planeada visita de Peña a Washington, el próximo 31 de enero, fue una movida prematura, poco razonada, que implicaba más riesgos que oportunidades. Muy probablemente acabaría exponiendo de manera innecesaria a nuestro jefe de Estado. En otras palabras, una jugada que mostró miopía diplomática en vez de algún tipo de visión estratégica…todo muy parecido a la invitación al candidato Trump en agosto pasado, que ya le empieza a reclamar el mundo a la élite política mexicana. Sí, la cancelación del viaje de Peña a Washington llegó tarde, después de mucho titubeo ante ofensas muy concretas. Y sí, de hecho, ya no le quedaba de otra a Peña, pues Trump prácticamente ya lo había desinvitado.

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