marzo 15, 2016

“Hay que chingarle más”: respuesta a Raúl Araiza

Hace algunas semanas, cuestionado por una reportera de Telemundo sobre los efectos de la apreciación del dólar en la economía de los mexicanos, el presentador Raúl Araiza concluyó que, si queríamos más dinero, teníamos que “chingarle más”.

En un país acostumbrado a los escándalos, la boutade causó una indignación modesta: tan sólo algunas burlas, la filtración del presunto salario del presentador. No se trataba de algo extraordinario: el señor Araiza es un miembro del mundo del espectáculo y, como tal, no hay razón para esperar que sea medianamente inteligente o educado, y su indigencia moral no debería ser un asunto de interés público. Sin embargo, el “hay que chingarle más” no es sólo el “un bufido de una nulidad que sale en la tele”, sino algo a lo que debería prestársele atención, porque —conscientemente o no— toca supuestos que se han ido integrando a nuestro sentido común.

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jacobo

Aunque muchos todavía estábamos reacios a creerlo, los signos indicaban que luego de una reforma constitucional, la Guerra de las Telecomunicaciones estaba llegando a su fin. El resultado de esa reforma fue histórico, pues implicaba el reordenamiento del sector y la desconcentración de la propiedad y los contenidos de la televisión y las telecomunicaciones. Si bien la reforma constitucional no llegó a ser vanguardista, pues simplemente actualizó las reglas de un juego que devendría en un oligopolio, sí tuvo la virtud de poner sobre la mesa la posibilidad de diluir el poder político y económico de las fuerzas monopólicas en México.

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abril 9, 2013

El golpe a Excélsior en Wikileaks

El último grupo de documentos importantes publicados por Wikileaks contiene cables confidenciales del Departamento de Estado del gobierno de Estados Unidos, generados  entre 1973 y 1976, mientras el controvertido Henry Kissinger fungía como Secretario. Una parte importante de  los 1.7 millones de cables que ahora se han dado a conocer ya habían sido publicados por el archivo nacional en Estados Unidos. Sin embargo, no eran de fácil acceso digital ni estaban organizados de la misma manera. Sobre México hay incontables documentos que habrá que revisar con cuidado para localizar información interesante en términos de la política interna de la época y las relaciones exteriores de México.

Uno de los eventos políticos más importantes de ese tiempo fue el llamado “golpe a Excélsior” en el que el gobierno de Luis Echeverría intervino directamente en el periódico (a través de su cooperativa) para expulsar al director, Julio Scherer, y a buena parte de los editorialistas y periodistas. Los cables al respecto no sólo resumen la forma en que el gobierno provocó el golpe, también describen el contexto en el que esto sucedió. Lo que se ve desde los comunicados elaborados por funcionarios estadounidenses, no es algo ni más cierto ni más real, sino simplemente lo que desde la embajada veían.

Entre los cables publicados es interesante ver cómo la embajada de Estados Unidos, de manera recurrente, hace comunicados a partir de editoriales y notas publicadas en Excélsior. Incluso en algún momento, los cables consideran a Excélsior como un periódico independiente–aunque nunca en sus críticas mencionaba el nombre del presidente–, cuyas notas causaban en la embajada cierta irritación.

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En esta campaña electoral se ha planteado como disyuntiva el regreso al autoritarismo o la continuación de la libertad. Yo no veo frente a nosotros materializadas como opciones electorales al autoritarismo y a la libertad. Veo distintos matices de autoritarismo. Autoritarismo azul, autoritarismo amarillo, autoritarismo rojo. Me explico:

En México la libertad física no está garantizada para nadie. Ni siquiera para los más encumbrados políticos. Nadie está exento de ser encarcelado injustamente o perseguido judicialmente de manera injusta. Nadie está exento de ser el blanco de persecuciones penales superfluas o motivadas políticamente. Recientemente, Jorge Castañeda publicó en Time Magazine una aserción que vale la pena desmentir: “In this era, the government can’t get away with… throwing political opponents in jail”[2] Pero fue el propio Jorge Castañeda, como miembro del gabinete de Vicente Fox, quien tuvo la ocurrencia de emprender el proceso de desafuero que por poco descarrila la candidatura de Andrés Manuel López Obrador en 2006, en un caso clásico de aplicación selectiva de la ley.[3] La finalidad del proceso de desafuero era crear las condiciones para poder iniciarle un proceso penal. La intentona pudo haber prosperado a pesar de que se trataba del más popular y visible de los contendientes a la Presidencia.

Como López Obrador, otros políticos han sido víctimas de un Estado de Derecho que de repente se hace de la vista gorda, de repente es amnésico y de repente aplica todo el peso de la ley. Ahí está el caso de Raúl Salinas de Gortari.[4] Ahí está el caso de Jorge Hank Rhon[5] Ahí está el caso del ex gobernador de Chiapas, Pablo Salazar.[6] Y por supuesto, ahí está el caso de miles de ciudadanos comunes y la pasmosa experiencia de ser procesados penalmente.

A pesar de padecer un sistema judicial que frecuentemente perjudica a sus militantes, ni el PRD, ni el PRI ni el PAN han avanzado una agenda de reforma judicial sofisticada. A pesar de que hay cada vez más víctimas del quebranto de nuestro sistema judicial, este es un tema en que todos los partidos ostentan ideas de reforma equívocas, superficiales e incompletas.Y porque veo en los partidos ideas autoritarias de distintos colores, yo no sé como votar:

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En los últimos días, un grupo de estudiantes de diferentes universidades han ejercido su derecho a expresarse y protestar. Algunas de sus críticas se han dirigido en contra de los medios de comunicación. En concreto, su perniciosa cercanía con el candidato Peña Nieto y, ese sentido, su falta de neutralidad e imparcialidad informativa. Con el ánimo de contribuir a la discusión a continuación una reflexión sobre los riesgos de la concentración mediática.

El arribo de la democracia a México desencadenó un conjunto de cambios que rebasaron la dimensión electoral. El pluralismo político propició significativas modificaciones en el funcionamiento de diversas instituciones. Varios de estos cambios se circunscribieron a una deseable lógica democrática, pero otros respondieron más bien a nuevas formas de acumulación de poder, a inesperadas prácticas antidemocráticas.

Este es justo el problema contemporáneo de los medios de comunicación en México. No se trata de la clásica dificultad que padece la sociedad civil y la opinión pública ante un Estado autoritario que busca mermar la libertad de expresión, sino del nuevo acertijo que actualmente enfrentan la mayoría de las democracias: evitar la concentración de los medios; construir un pluralismo mediático.

La transición democrática trajo consigo, entre otras consecuencias, una real autonomía de los medios. Éstos adquirieron libertad frente al gobierno y, por tanto, la oportunidad de vestirse con todo tipo de casacas políticas. La programación de los contenidos dejó de definirse desde la oficina presidencial, para abrirse a un pluralismo político ansioso de micrófonos. La prensa empezó a gozar de una efectiva independencia para ilustrar sus páginas y pantallas con múltiples colores. Y se dio, por tanto, el salto del aplauso servil al gobierno, al uso de la libertad para criticar, cuestionar y dirigir los reflectores al mosaico político en su conjunto. Las reformas encaminadas a democratizar el régimen político instauraron las condiciones para la práctica generalizada de la libertad de expresión; sin embargo, dicho proceso omitió un aspecto medular: la organización de los medios.

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A lo largo del 2010 en el Blog de la Redacción intentamos aportar a la discusión de distintos temas públicos con textos que proveen reflexiones e información que no siempre es fácil de encontrar agregada en Internet. Aprovechando el inicio del año, ponemos un breve resumen de los diez posts más leídos del blog durante el 2010.

1. “A case of Bad Work” y sus respuestas…

Este fue un post relativamente inesperado en los últimos días del año pasado. En la revista recibimos una carta del académico Howard Gardner denunciando un fraude en la Universidad Pedagógica Nacional. El fraude consistió en que se anunció una presentación de él en la universidad, a la cual nunca fue invitado, e incluso se presentó un texto que supuestamente escribió. Alma Dzib quien era la responsable de la invitación contestó al artículo con la explicación de Héctor Aguilar Camín, y al del Dr. Gardner. Unos días después la directora de la Universidad Pedagógica Nacional envió una carta dando una explicación, una disculpa y comprometiéndose a investigar el caso y sancionar a quien resulte responsable.

2. El Premio Nobel de Economía 2010

Este post fue inesperadamente sorprendente. Creemos que se debe no sólo a la calidad del texto sino a que es un tema sobre el cual hubo poca información en nuestro país, y en general en español. El economista Gerardo Esquivel explica de manera muy clara cuales fueron las razones por las que recibieron el premio Nobel de Economía 2010 Peter Diamond, Dale Mortensen  y Chris Pissarides. Esquivel explica:

El Premio Nobel (o, más precisamente, el Sveriges Riksbank Prize in Economic Sciences in Memory of Alfred Nobel) le fue otorgado a estos 3 economistas por su contribución al entendimiento de los mercados con costos de búsqueda. Estos mercados son aquellos en los que los participantes (compradores y vendedores) invierten recursos en el proceso de búsqueda de sus contrapartes y en los que es fundamental el proceso de identificación de un oferente y un demandante apropiado (matching).

3. ¿Qué quiere decir legalizar la marihuana en California?

Uno de los temas más discutidos en nuestro país el año pasado fue la legalización de las drogas. Aunque el tema ha estado en la agenda pública desde años atrás, este año el debate inició a partir de la presentación de un referéndum en el estado de California en Estados Unidos para legalizar la producción, comercialización y consumo de cannabis. En este post hicimos un resumen de la iniciativa y agregamos otras fuentes con datos sobre el tema.

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Foto: Koninklijk Paleis

Congo Belga, 1928. Foto: Koninklijk Paleis

Con motivo del Mundial de Futbol en Sudáfrica, recién terminado, de nuevo, medios de comunicación como Televisa, hicieron alarde del racismo, la discriminación y la ignorancia que existe en México. Sin ningún reparo, y a sabiendas, de que sus programas, no sólo se ven en México, sino en varias regiones de Estados Unidos, de países de Centroamérica y de otras partes del mundo, los comentaristas de la empresa Televisa, a través fundamentalmente de la “mofa”, la “burla” y el “buen humor mexicano”, mostraron la ignorancia, los prejuicios y estereotipos que sobre los africanos y afrodescendientes existen en nuestro país.

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Foto. Reel Efx

Foto: Reel Efx

Hace unos días surgió una protesta en internet, que llama a quienes son críticos de los contenidos que produce Televisa, pero en particular de sus conductores de noticieros, a que no vean los canales de Televisa durante el viernes 30 de abril y el sábado 1 de mayo. El evento, que inició la movilización electrónica bajo el hashtag en Tuiter #apagontelevisa fue la discusión en el programa “Tercer Grado” entre Adela Micha, Joaquín López Dóriga, Leopoldo Gómez, Carlos Marín, y Ciro Gómez Leyva.

La discusión giró alrededor del supuesto “toque de queda” que habría sido establecido por grupos del crimen organizado en la ciudad de Cuernavaca y que se difundió cual rumor. En las ediciones al video original se logra ver a López Dóriga, Micha y Gómez diciendo que el ciberespacio ha sido tomado por el crimen organizado (y perversos) y que los gobiernos deben recuperarlo. Sin embargo si se ve el programa completo hay más matices, y la posición más dura parece tenerla Carlos Marín como se puede ver completo aquí.

Más allá de la simpatía o antipatía que pueda generar algo como “Apagón Televisa”, parece un paso más en la ruta que se ha ido construyendo en los últimos meses de confrontación entre los medios de comunicación tradicionales que son unidireccionales y los medios de comunicación basados en redes que son bidireccionales (ver Twitter y la crisis de la Jerarquía Mediática de Ernesto Priego)

Según Umberto Eco en su libro Apocalípticos e Integrados, la televisión genera divismo:

una élite irresponsable, compuesta por personas cuyo poder institucional es nulo, y que por tanto no están llamadas a responder de su conducta ante la comunidad, y cuya postura sin embargo se propone como modelo influyendo en el comportamiento

Quienes promueven “Apagón Televisa” parece que es ese divismo lo que quieren combatir usando una tecnología potencialmente equivalente a la televisión, pero que aún no tiene la misma capacidad de difusión. Sin embargo, es una tecnología que permite hacer una crítica de manera organizada que en el pasado era considerada casi imposible.

Las posiciones más duras que promueven “Apagón Televisa”, y a la vez las posiciones más duras que critican las redes sociales, sufren de las contradicciones que ya expresaba Eco cuando definió la postura Apocalíptica como:

Si la cultura es un hecho aristocrático, cultivo celoso, asiduo y solitario de una interioridad refinada que se opone a la vulgaridad de la muchedumbre (Heráclito: “¿Por qué queréis arrastrarme a todas partes oh ignorantes? Yo no he escrito para vosotros, sino para quien pueda comprenderme. Para mí, uno vale por cien mil, y nada la multitud”), la mera idea de una cultura compartida por todos, producida de modo que se adapte a todos, y elaborada a medida de todos, es una constrasentido monstruoso. La cultura de masas es la anticultura….la “cultura de masas” no es signo de una aberración transitoria y limitada, sino que llega a constituir el signo de una caída irrecuperable ante la cual el hombre de cultura…no puede más que expresarse en términos de Apocalipsis.

En contraste a la posición del integrado:

Dado que la televisión, los periódicos, la radio, el cine, las historietas, la novela popular y el Reader’s Digest ponen hoy en día los bienes culturales a disposición de todos, haciendo amable y liviana la absorción de nociones y la recepción de información, estamos viviendo una época de ampliación del campo cultural, en que se realiza finalmente a un nivel extenso, con el concurso de los mejores, la circulación de un arte y una cultura “popular”. Que esta cultura surja de lo bajo o sea confeccionada desde arriba para consumidores indefensos, es un problema que el integrado no se plantea. En parte es así porque, mientras los apocalípticos sobreviven precisamente elaborando teorías sobre la decadencia, los integrados raramente teorizan, sino que prefieren actuar, producir, emitir, contidianamente mensajes a todos los niveles. El Apocalipsis es una obsesión del dissenter, la integración es la realidad concreta de aquellos que no disienten.

Desde entonces Eco, 1964, para referir cierta contradicción tituló el libro “Apocalípticos e Integrados” y no “Apocalípticos o Integrados”. Esto queda aún más claro, y es más interesante para el fenómeno de “Apagón Televisa”, en una entrevista que el periódico El País hizo a Eco hace unos días, (retomada por Rafael Rojas):

Era un debate típico de aquella época en que los filósofos, los intelectuales, todavía no conseguían comprender el mundo tecnológico de la comunicación, así que existía esa división entre los que hacían comunicación de masas y, digamos, los aristócratas intelectuales, que no la entendían. Pero hoy es distinto, porque los más aristócratas de los intelectuales entienden perfectamente estos problemas, usan Internet. Es, en todo caso, no una crítica desde fuera, sino desde dentro, de intelectuales que usan medios de masas, ven la televisión, utilizan el ordenador y pueden a la vez criticarlo. Así que me resultaría difícil decir hoy: usted es apocalíptico o usted es integrado.

De cierta manera se podría decir que los apocalípticos por fin han encontrado la manera de ir de la crítica solitaria y aislada, a una crítica organizada y que tiene la expectativa de tener consecuencias prácticas y visibles gracias a nuevas tecnologías. Sin embargo, en el camino también se han integrado.

Al mismo tiempo los integrados defendiendo el rol que han logrado mantener desde cierto divismo, usan argumentos propios de los apocalípticos para criticar a unos que ven aún más integrados que ellos mismos.

Es decir, la confrontación claramente no es apocalípticos vs. integrados o al revés, sino entre dos bandos de aquellos que ya son a todas luces apocalípticos integrados.

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abril 18, 2010

Televisa, el elefante en el salón

Foto: BitBoy

Foto: BitBoy

Gran alegoría anglosajona la del elephant in the room, usada para ilustrar la presencia inocultable de algo o alguien en una situación determinada. Hoy dos iniciativas para regular las telecomunicaciones, incluidas la radio y la televisión discutidas en comisiones en ambas cámaras del Congreso dibujan de nueva cuenta al paquidermo mediático. El término describe la sempiterna presencia de Televisa en toda discusión en la materia, particularmente desde la controvertida aprobación de la ley federal de radio y televisión el 11 de abril de 2006. Desde entonces Televisa se ha convertido en un meridiano a partir del cual se ponderan los privilegios o afectaciones a sus intereses en tal o cual propuesta.

Es claro que Televisa no es la única empresa que ha buscado aprovechar las revueltas condiciones legales, pero sobre todo políticas, del mercado de las telecomunicaciones. La inacción legislativa tras el fallo de inconstitucionalidad de la Suprema Corte de Justicia de la Nación el 7 de junio de 2007, no ha hecho más que agravar las tensiones en un mercado crucial para el desarrollo económico pero sobre todo cultural de nuestro país. En efecto, el tema va más allá de los Megahertz ya que hablamos de canales de comunicación a partir de los cuales los mexicanos produciremos y reproduciremos nuestra cultura, valores e identidad en el futuro.

Las iniciativas de los panistas Javier Corral y Gustavo Madero y la del perredista Carlos Sotelo ponen el acento en, por lo menos, tres temas fundamentales. El primero es la creación de una institución políticamente independiente como lo sería el Instituto Federal de Telecomunicaciones y Contenidos Audiovisuales, o Radiocomunicación tal como lo nombra la iniciativa de Sotelo. Queda a debate si este Instituto debería ser autónomo del Ejecutivo, como lo señala éste, o si debiera ser un órgano desconcentrado de la propia SCT, como lo proponen Corral y Madero

Un segundo punto es el refrendo de concesiones en donde la nueva ley deberá garantizar la certeza jurídica de los concesionarios sin concederles ventajas que inhiban la entrada de nuevos jugadores al mercado. Aquí la prórroga administrativa propuesta en la iniciativa Sotelo sugiere una especie de refrendo automático a los concesionarios de la radio y la televisión. Por último, se encuentra la disposición en ambas propuestas de considerar la licitación como el método idóneo de asignación, siempre y cuando se regule claramente la contraprestación que el concesionario deberá pagar al estado por el uso de un bien público.

La aprobación de una nueva ley de medios es impostergable. Su principal misión será promover la competencia e inversión en el sector así como incentivar la calidad de sus contenidos y garantizar la universalidad de su acceso en un país profundamente desigual. En otras palabras, hacer más grande el salón para que el elefante pierda protagonismo.

Julio Juárez Gámiz. Investigador del CEIICH-UNAM.

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