En unos días se llevará a cabo la boda entre el Príncipe Guillermo de Inglaterra y Catherine Middleton en Westminster, lo cual en países sin monarcas nos suele parecer un evento especialmente ajeno. Incluso puede costar trabajo imaginar que en las sociedades occidentales todavía haya apoyo por una figura de gobierno que basa su legitimidad primoldialmente en la religión y en la herencia.
La monarquía inglesa (aunque sea constitucional) siempre ha tenido detractores y defensores, pues suele significar algo más que el gobierno de una persona. Una serie de encuestas hecha desde mediados de los noventa por Ipsos-MORI en el Reino Unido, muestran que la gran mayoría de los birtánicos siguen apoyando a la monarquía. Sin embargo, también se logra ver de manera relativamente consistente, que un grupo de la sociedad considera que sería mejor convertirse en una república.