¿Por qué el PRD no se dividió esta vez?

El 21 de marzo se renovaron la Presidencia y Secretaría General del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Buena parte de los artículos de opinión que se han escrito sobre esa elección en la que resultaron electos bajo una planilla de unidad los líderes de corrientes políticas opuestas, Jesús Zambrano y Dolores Padierna respectivamente, hablan de una alianza contradictoria y difícil de sostener.

El PRD hasta esta elección interna había elegido a sus dirigentes usando la elección abierta a toda la ciudadanía como método electoral. Como es bien sabido ese método  resultó, con cierta frecuencia, en la pelea entre los grupos antagónicos, la denuncia antes los medios de comunicación, y la resolución del conflicto por "acuerdo político" o a través de medios judiciales. La elección en la que resultó electo, después de una resolución del Tribunal Electoral, Jesús Ortega en marzo del 2008, fue un  buen ejemplo de ello. Tras la evidencia de que hubo severas irregularidades en la elección el TEPJF decidió otorgar la presidencia del partido a Ortega y no a su contrincante Alejandro Encinas.

La elección interna de marzo del 2008 no sólo fue una elección abierta sino que la decisión sería tomada por una mayoría simple de los electores. Esto quiere decir que la planilla con más votos sería la ganadora pese a no contar con el 50%+1 de los votos. Quien tuviera más votos  ganaba la presidencia, y la primera minoría la secretaría general.  Por esta razón se enfrentaron dos grandes bloques dentro del partido, uno encabezado por "Nueva Izquierda" y otro por "Izquierda Unida".

Es de llamar la atención la diferencia entre la elección interna del 2008 y la de ahora. La primera resultó en la divisón de facto del partido, con los opositores a Jesús Ortega tomando las oficinas y amenazando con no reconocerlo como dirigente nacional. En contraste, la elección que se llevó acabo hace un par de días resultó en una dirigencia reconocida por todos los grupos del partido y sin mayor escándalo ni denuncia de fraude.

¿Cambió el PRD o cambiaron las reglas? ¿Los perredistas ahora están más de acuerdo que hace tres años?

Una hipótesis posible de por qué en esta ocasión no hubo "pelea" en el PRD por la dirección del partido está basada en las reglas electorales que se aplicaron. Jesús Ortega por estatutos fue "electo" por tres años, sin embargo en vez de cumplir su encargo hasta diciembre del 2011 como se lo permitirían los estatutos del partido decidió dejar la dirigencia en marzo respetando simbólicamente la desastrosa elección del 2008.

Los estatutos del PRD preveen que en caso de renuncia o sustitución de la presidencia y/o secretaría general del partido, la elección la hará el Consejo Nacional del partido con el voto de las dos terceras partes de los consejeros presentes. Esto quiere decir, a diferencia de la elección del 2008, que no sólo la elección no fue abierta sino que la mayoría simple no sería suficiente para que la presidencia resultara electa.

Las reglas de mayoría de dos terceras partes (o supermayoría) suelen usarse en la mayoría de las democracias constitucionales para tomar decisiones que afectan o el marco constitucional o derechos ciudadanos. Por ejemplo en México cualquier modificación constitucional necesita dos terceras partes de las cámaras de senadores y diputados. La razón por la que se opta por esta restricción "supermayoritaria" está basada en los que se conoce como el riesgo de la "tiranía de la mayoría". Si una mayoría simple (o de 50%+1) pudiera modificar la constitución correríamos el riesgo de que restringieran los derechos de la minoría opositora con mayor facilidad. Es decir la regla de supermayoría hace más difícil construir esa mayoría pues obliga a más electores a participar en la negociación.

En su libro clásico "El Cálculo del Consenso" los economistas Gordon Tullock y James Buchanan explican que la regla de supermayoría hace que  construir esa mayoría sea más costoso para quienes la integran y menos costoso para quienes quedan en la minoría. Por ejemplo, según este argumento, una mayoría de 50%+1 podría "expropiar" la riqueza del 49%, en cambio con la regla de supermayoría, sólo podría "expropiar" la riqueza del 33% (y repartirla entre una proporción más grande). Se podría decir que uno prefiere la regla de mayoría porque "entre menos puercos, más olotes", y la regla de supermayoría obliga a que hayan más puercos y menos olotes.

Por esta razón se entiende la regla de supermayoría como una regla moderadora. En el caso de las elecciones por dos terceras partes, lo que hace la regla es que complica la exclusión de minorías o por lo menos obliga a que la supermayoría incluya a "más minorías" que la regla de mayoría (y claro también hace más fácil que 33%+1 bloqueé la decisiones).

Regresando a la elección del PRD del lunes pasado. Habían tres planillas, Jesús Zambrano (JZ), Dolores Padierna (DP) y Armando Ríos (AR). En una primera votación en el consejo JZ obtuvo 154 votos, DP 111, y AR 43. Esto quiere decir que el total de votos posibles eran 308 y las dos terceras partes se lograban con 205 votos. Es decir, JZ con una regla de mayoría simple no tendría que haber negociado con nadie pues era la planilla con más votos.  Sin embargo la regla de supermayoría lo obligó a negociar con DP o AR pues DP y AR tampoco lograron la supermayoría.

En la segunda votación DP y JZ se pusieron de acuerdo y en una planilla con JZ de presidente y DP de secretaria general lograron más de dos terceras partes. La regla de mayoría hubiera resultado en costos más bajos para JZ pues su coalición es previa a la elección, y la regla de supermayoría le elevó los costos al tener que negociar con DP. A su vez para DP hubiera sido más caro quedarse afuera de la coalición ganadora, pero redujo los costos de su "derrota" al negociar con JZ para ser parte de la supermayoría (todo indica que AR es más cercano a DP que a JZ y por eso le cedió "la negociación" con JZ pues AR y JZ también habrían logrado la supermayoría).

¿Los perredistas se quieren más que antes? Probablemente con una regla de mayoría JZ hubiera ganado sin tener que coaligarse con sus adversarios y eso hubiera provocado una confrontación más estridente entre los grupos del PRD. Lo cual también explicaría, en parte, por qué el PAN es un partido que se pelea poco en sus elecciones internas, pues sus estatutos obligan a que la dirigencia del partido sea electa por una supermayoría y no sólo por una mayoría.

Tal vez la lección más importante para el PRD no es quiénes resultaron electos en esta ocasión, sino cómo resultaron electos. Hay buenas razones para pensar que la regla de supermayoría deberían de usarla en todas sus elecciones y no sólo en las extraordinarias.

Andrés Lajous.


3 comentarios en “¿Por qué el PRD no se dividió esta vez?

  1. a tu pregunta Andrés ¿Los perredistas se quieren más que antes? yo respondo, mhhhhhh a mi me parece que los perredistas se han dado cuenta, de que todos sus pasos son vigilados por los demás jejeje

    ¿lograron su elección sin dividirse? si

    ¿funcionaran esos dirigentes? no

    y francamente espero que el PRD se deje de tonterías, trabaje para los que son sus seguidores y gaste el dinero, que todos los que pagamos impuestos les damos a los partidos, de la mejor manera.

  2. Eso se llama madurez y evolucion. Ojala y los medios ya dejen de estar dramatizando las cosas ANTES de que sucedan. Lo mismo paso con las elecciones estatales del año pasado, donde los medios nos pintaron casi una revolucion armada en Guerrero; y al final, dichas elecciones se dieron de manera pacifica y civilizada (solo hubo algunos casos de violencia aislada entre lideres locales de partido).

  3. En realidad llegaron a un acuerdo por no enfrentarse en este momento, y dejaron los momentos de confrontación para la elección de candidato presidencial de 2012, ahí se verá la verdadera unidad del partido, si es que existe una.

Comentarios cerrados