El 29 de marzo, el presidente Donald Trump amenazó con cerrar la frontera con México en caso de que no detenga la migración no autorizada. Su declaración se da en el marco del anuncio de la Secretaria de Gobernación de México, Olga Sánchez Cordero, sobre la conformación de la “caravana madre”, la cual contaría con cerca de 20,000 centroamericanos con destino a Estados Unidos. Desde esa fecha, el presidente norteamericano ha desafiado a su país vecino con diferentes medidas para atacar la situación.

Los temas de migración y seguridad entre México y Estados Unidos han sido recurrentes en la agenda bilateral a lo largo de los años. Desde su campaña el presidente Trump mostró un discurso severo respecto a estos rubros, lo cual aumentó los roces con México. La reciente conformación de varias caravanas migrantes que ha conllevado un importante flujo de centroamericanos hacia Estados Unidos es un factor de presión política utilizado por el presidente de cara a las elecciones del 2020, por lo que se espera que endurezca su postura para atraer a su electorado conservador. En cuanto a México, el gobierno de López Obrador ha optado por una relación bilateral basada en el respeto mutuo y descarta un viraje inmediato en su política migratoria.

Ilustración: Víctor Solís

Una frontera, dos visiones

De acuerdo a la Organización Internacional para la Migraciones (OIM), el corredor migratorio México-EEUU es el más transitado del mundo, al ser Estados Unidos el principal país de destino desde 1970. A pesar de compartir frontera, ambos países presentan discursos y estrategias diferentes para atender el fenómeno.

México tiene un perfil muy particular en cuanto al tema, ya que presenta los cuatro flujos de origen, tránsito, destino y retorno; y es uno de los promotores y firmantes del Pacto Mundial por una Migración Segura, Ordenada y Regular, adoptado el pasado diciembre en Marrakech. Históricamente se ha caracterizado por ser un país de puertas abiertas, promotor de la protección de los migrantes. En sintonía con estos principios, la política migratoria del nuevo gobierno está centrada en el respeto y promoción de los derechos humanos, así como en la cooperación y colaboración de desarrollo con los países de Centroamérica.

Por su parte, Estados Unidos ha sido más conservador, pero con la llegada de Trump el discurso y las acciones se han radicalizado. Su política migratoria obedece a una visión de economía proteccionista y seguridad nacional. Dentro de las declaraciones más polémicas se destaca la construcción del muro en la frontera, el cierre de la misma y restricciones a la solicitud de asilo político. De igual manera, se retiró del Pacto Mundial sobre la Migración, declarando que el mecanismo va en contra de la soberanía nacional y de su política migratoria en general.

En cuanto a la cooperación con Centroamérica, ambos países tienen sus respectivos programas. El pasado 1ro de diciembre, los países del Triángulo del Norte (Honduras, El Salvador y Guatemala) junto con México firmaron el Plan Integral de Desarrollo. Este plan tiene como objetivo buscar el impulso al desarrollo y las oportunidades de la región, contribuyendo a la prevención del fenómeno migratorio, atacando sus causas estructurales simultáneamente.

Estados Unidos promovió la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte (APTN) en 2014, con el fin de desarrollar el sector productivo, el capital humano, mejorar la seguridad ciudadana y apoyar el fortalecer las instituciones.

En un esfuerzo de colaboración binacional, el 18 de diciembre del 2018, México y Estados Unidos dieron a conocer un acuerdo de inversión para impulsar el desarrollo económico del sur de México y Centroamérica. Estados Unidos se comprometió a otorgar un total de $ 5.8 mil millones de dólares para reformas institucionales y desarrollo económico en el Triángulo del Norte, por medio de fuentes privadas y públicas. Por su parte, el gobierno de México anunció el mayor compromiso de desarrollo en décadas en el sur, el cual incluye $ 25 mil millones de dólares por los siguientes cinco años.

Sin embargo, durante la administración de Trump, este entendimiento se vislumbra frágil y no da pie para consolidar una estrategia regional de largo alcance. Ante la reciente crisis con México, el presidente norteamericano declaró que cortaría la ayuda a los países del Triángulo del Norte ya que no están ejerciendo acciones para mitigar el flujo migratorio. Si bien la administración ha dado pocos detalles de esta medida, el Departamento de Estado notificó al Congreso que desviará alrededor de 450 millones de dólares en ayuda a la región.

Las declaraciones del presidente han llevado a una nueva tensión diplomática con sus vecinos. El principal problema no se trata de masas escalando muros, sino del reto humanitario que se crearía por las miles de familias que cruzan las fronteras en busca de una vida mejor.

Retos para México

Las disparidades entre México y Estados Unidos en el tema representan un desafío en la relación bilateral, ya que no existe un entendimiento entre los países sobre la materia. Ante las amenazas del presidente Trump, altos funcionarios mexicanos han declarado que no cambiará la política migratoria y que la única forma de atender el fenómeno es a través de garantizar un flujo seguro y regular. Otro reto a considerar es que para el gobierno mexicano es muy importante mantener separados los temas de migración y comercio, ciertamente algo que el gobierno de Estados Unidos mezcla, amenazando con un posible cierre de frontera que afectaría diariamente entre 1, 600 y 2,000 millones de dólares en intercambio comercial.

Habrá que seguir el desarrollo de la situación, en la cual se espera que ante la llega de una nueva caravana a México se seguirán los lineamientos humanitarios que se han llevado a cabo en concordancia con la Ley Nacional de Migración (2011) y el Nuevo Programa Migratorio 2018-2024.

¿Qué sigue?

Los temas de migración y seguridad seguirán siendo ejes centrales y controvertidos en la agenda. Se vislumbra que el presidente Trump saque el tema a relucir frecuentemente en su campaña de reelección y si resulta electo, por los próximos cuatro años. En el caso de que continúe con su propuesta de cerrar la frontera sur, la iniciativa será justificada bajo el argumento de “seguridad nacional”. Sin embargo se vislumbra que podría presentar problemas legales con el Congreso.

En el caso de México, un equipo compuesto por representantes de las Secretarías de Relaciones Exteriores, de Gobernación y de Seguridad y Protección Ciudadana, trabaja en una serie de previsiones para enfrentar diferentes escenarios en caso de que hubiera un cierre de la frontera. En el tema migratorio el Instituto Nacional de Migración retomó la entrega de visas humanitarias este 1 de abril. El programa de visas permitirá la estancia temporal en México de los integrantes de la caravana centroamericana y del Caribe. Tendrán prioridad mujeres, niñas y niños, así como personas mayores de 65 años.

No obstante, la corresponsabilidad en materia migratoria de la región no reside exclusivamente en Estados Unidos y México. Honduras, El Salvador  y Guatemala son parte de las iniciativas propuestas por sus vecinos del norte para atender el caso. A pesar de esto, los países centroamericanos no han sido activos en las estrategias y han delegado indirectamente la responsabilidad a México como país de tránsito, lo cual dificulta la formación de una estrategia regional sólida. De igual manera, durante décadas los gobiernos no han podido resolver sus problemáticas nacionales y han sido incapaces de garantizar la seguridad de su población, razón por la cual los flujos migratorios no han cesado.

La gestión de este asunto podría marcar el tono de la relación entre México y Estados Unidos, debido al discurso agresivo del presidente Trump y la mezcla de temas de interés para ambas partes. Sin embargo, no se prevé que el gobierno mexicano caiga en un enfrentamiento directo con el gobierno de norteamericano, ya que se ha abogado por el diálogo, cooperación, así como no caer en amenazas ni provocaciones.

 

Luz Paola García Godínez
Internacionalista por el Tec de Monterrey.